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La “camisa verde olivo de mil batallas” de Fidel

Lunes, 26 de julio de 2010

 

 

Renace Fidel, o eso quieren ver algunos. Está en todos los medios de hoy la aparición del comandante, no ya con su chándal de los últimos tiempos, sino con su “camisa verde olivo de mil batallas”, tal como dice Granma, el diario oficial del régimen.

Es curioso que los medios estén destacando ese hecho como símbolo de que Fidel aún quiere mandar. Curioso porque el pantalón es azul, el acto en que reaparece muy modesto, y Fidel un octogenario.

Pero lo cierto es que el diario oficial empieza su crónica precisamente con ese detalle. Luego explica que el gran mito viviente del siglo XX se dirigió a los combatientes del Asalto del Moncada el 23 de julio de 1953 y a sus mártires. La puesta en escena es muy modesta, como puedes ver, pero ha logrado, como todo lo que hace Fidel, repercusión mundial.

Qué poderosos los símbolos, el color verde oliva entre ellos.

Los rostros del poder

Domingo, 28 de marzo de 2010

El reportaje era meramente gráfico y estuvo antes en el New Yorker. Son 50 retratos de líderes mundiales fotografiados por Platón. El País ha comprado los derechos y los publica en su revista dominical hoy en España, y ha pedido a Juanjo Millás que haga un comentario (magistral, como siempre). También le ha pedido a dos psicólogos fisionomistas que nos digan qué dicen sus rasgos. El resultado es muy interesante.

Te recomiendo que te hagas con la revista, porque ahí está todo junto, pero si no puedes, aquí tienes el texto de Millás y de los psicólogos.

Las fotos no están en la web. Tomo estas de un blog cubano (creo que esto es medio ilegal, pero espero que Platón y El País me perdonen).

Esmoquin o no esmoquin: ¿tú qué harías?

Viernes, 25 de diciembre de 2009

Hace un año que se montó una de esas conversaciones de sobremesa que los de comunicación adoramos, siempre que salen bien. Y a Carme Chacón le salió bien. ¿Te acuerdas? La discusión era si la ministra de Defensa, Carme Chacón, hizo bien decidiéndose por llevar un esmoquin en la Pascua Militar, lanzando un mensaje de sobriedad e igualdad.

En una inútil intentona, Pedro J. habló de “Chacón en su pasarela” e insinuó que la ministra no había cumplido con el protocolo. Falso: la Casa Real había explicado antes y después que el atuendo de la ministra era adecuado. Chacón salió airosa del embite, gracias también a las opiniones de Agatha, la esposa del director de El Mundo, a Armani, a Dolce & Gabana, a un buen número de modistos y estilistas y, de manera destacada, a Esperanza Aguirre, que se negó “a hablar de lo que visten las ministras”. La amiga de la ministra Magali Yus (mi esposa), explicó en una carta al director de El Mundo, las circunstancias de la decisión de la ministra. La carta se publicó el día 9 de enero de este año que ahora termina:

Sobre el traje de la ministra de Defensa

 Sr. Director:

Soy amiga personal desde hace años de Carme Chacón, ministra de Defensa, y trabajo en el mundo de la moda. Hace un par de semanas, mi amiga me pidió opinión sobre el atuendo que podría adecuarse a la especial circunstancia del día 6: primera Pascual Militar en la que una mujer ocupa su cargo. Por supuesto, le ofrecí encantada mi opinión. Ella me explicó las condiciones que debía cumplir: ajustarse al protocolo, que fija vestido largo para esta ocasión solemne; vestir con la sobriedad que exige dirigirse a S.M. el Rey, a las autoridades y a los militares sin llamar la atención por lo que se lleva sino por lo que se dice; y no hacer dispendio.

El protocolo, como sabe todo el mundo, deja prácticamente uniformados a los hombres y favorece que en los eventos de gala las mujeres luzcan vestidos llamativos. Pero hubo hace tiempo un visionario llamado Yves Sant Laurent que ofreció una buena opción a las mujeres: el esmoquin, un traje de gala pero sobrio a la vez; un atuendo reservado hasta entonces a los hombres que, adaptado, es homologable a los vestidos femeninos largos tradicionales en el mundo occidental. El pasado día 6, la ministra portó uno de Purificación García. Llevó una camisa que yo misma le presté (de Massimo Dutti) y unos zapatos de Bimba y Lola. El servicio de Protocolo correspondiente dio su visto bueno a la idea del esmoquin (de hecho la Infanta Elena ha utilizado el esmoquin como atuendo de gala en varias ocasiones).

Por todo lo anterior, el pie de foto que EL MUNDO ofreció en portada el día 7 de enero (La ministra en su pasarela) y la información interior señalando «una interpretación personal del protocolo», e incluso opiniones críticas de anónimos «expertos en protocolo», me han sorprendido. No sólo porque conozco bien a la ministra y sé que si algo pretendía ella era, precisamente, no utilizar el Palacio Real como una pasarela. Tampoco porque alguien censure a estas alturas el uso de una prenda homologable a los atuendos tradicionales de gala. Me sorprendió sobre todo que un diario moderno como el suyo se aferrara a una visión tan estereotipada y anticuada de la mujer y tuviera dificultades en entender el código de modernidad y sobriedad que la ministra trasladaba con su vestuario.

Magali Yus.

Sé muy bien, por obvias razones, que Chacón no quiere frivolidades, pero también sé que sabe que la Pascual Militar del próximo día 6 de enero va a centrar la atención en su atuendo, un año después de aquella polémica que a ella le pareció tan absurda. La cuestión, por tanto, no es tan obvia, y lo que haga, aunque ella no quiera, dará que hablar. Veámos, sin desvelar el secreto, cuáles son las opciones:

Llevar esmoquin. Titulares al día siguiente: “Chacón insiste en el mismo atuendo”. La imagen de una ministra que no se rinde y que mantiene sus decisiones. Suena bien pero quizá sea demasiado obvio.

No llevar esmoquin y elegir un atuendo más tradicional, de vestido de gala habitual. Titular: “Chacón rectifica”; o “Chacón renuncia a la polémica vistiendo según el protocolo”… No muy rentable.

 ¿Y un punto intermedio? Digamos que un traje masculino en alguno de sus elementos, pero también femenino en su conjunto… Podría ser.

La solución el día 6 de enero. Haga lo que haga, habrá conversación de sobremesa.