Traducción del artículo de Carol Kinsey Goman, consultora y coach, sobre el lenguaje verbal de las mujeres líderes. Muy interesante (nos lo refiere Fran Carrillo en su blog).
10 errores del lenguaje corporal que cometen las mujeres líderes, por Carol Kinsey
Hay dos conjuntos de claves de lenguaje corporal que se encuentran en las mujeres líderes: calidez (empatía, atractivo, protección) y autoridad (poder, credibilidad, estatus). Aunque conozco líderes de ambos sexos que no cumplen con los estereotipos, también he observado que las diferencias de género en el lenguaje corporal muchas veces sí se alinean con esta diferenciación. Las mujeres triunfan con la calidez y la empatía, pero flojean en las claves de poder y autoridad.
Todos los líderes son juzgados por su lenguaje no verbal. Si una mujer quiere ser percibida como capaz, creíble y segura, tiene que ser consciente de las claves no verbales que envía. Hay ciertas conductas que he visto que las mujeres utilizan sin saberlo y que reducen su autoridad denotando vulnerabilidad y sumisión. Aquí van diez errores que las mujeres cometen con frecuencia.
1. Inclinan demasiado la cabeza. La inclinación de la cabeza es señal de que se está implicada y escuchando - una actitud especialmente femenina. Puede ser un gesto muy positivo, pero también puede ser subconscientemente procesado como signo de sumisión. Las mujeres que quieren proyectar poder y autoridad deben mantener sus cabezas rectas y en posición neutral.
2. Se condensan físicamente. Una manera de demostrar estatus de forma no verbal en reuniones es tomar físicamente la estancia. Los hombres de menor estatus y menos seguros (y la mayoría de las mujeres) tienden a retraer su cuerpo y minimizar su tamaño, en tanto que los hombres de mayor estatus se expanden y toman el espacio. Así que, en tu próxima reunión, ¡extiende tus pertenencias y reclama tu terreno!
3. Adoptan actitud infantil. Todo el mundo utiliza gestos relajantes cuando está bajo estrés: frotar las manos, agarrarse el antebrazo, tocarse el cuello. Pero a las mujeres se las ve con mucho menos poder cuando se relajan con conductas infantiles (juguetear con el pelo o con la bisutería o morder los dedos).
4. Sonríen demasiado. Aunque sonreir es una poderosa y positiva clave no verbal – especialmente para señalar cercanía y atractivo – las mujeres deberían saber que, cuando es excesiva o inapropiada, la sonrisa puede ser también confusa y limitar la credibilidad (…).
5. Asienten demasiado. Cuando un hombre asiente, significa que está de acuerdo. Cuando una mujer asiente, significa que está de acuerdo… o que está escuchando, empatizando o animando al interlocutor a que siga. (…) El asentimiento señala ánimo y compromiso, pero no poder y autoridad.
6. Hablan “hacia arriba”. Las voces de las mujeres a menudo suben y terminan las frases como si estuvieran preguntando o pidiendo aprobación. Cuando fijes tu opinión, asegúrate de utilizar el arco de la autoridad, en el que la voz empieza en una nota, sube de tono a lo largo de la frase y luego baja hacia el final.
7. Esperan su turno. En las negociaciones los hombres hablan más que las mujeres e interrumpen con más frecuencia. Una perspetiva del valor de hacerse oír viene de la secretaria de Estado de EE.UU., Madeleine Albrigth quien, cuando se le preguntó qué consejo daría a las mujeres líderes nuevas, dijo: “aprender a interrumpir”.
8. Son abiertamente expresivas. Es cierto que un cierto grado de movimiento y animación añaden pasión y significado al mensaje, pero las mujeres que expresan todas sus emociones a la audiencia (especialmente si el auditorio es masculino), la abruman. Por ello, si quieres maximizar tu autoridad debes minimizar tus movimientos. Cuando apareces calmada y contenida, pareces más poderosa.
9. Dan la mano de forma delicada. Las mujeres con un saludo débil son juzgadas como pasivas y menos seguras. Tómate el tiempo de cultivar tu “saludo profesional”. Mantén el cuerpo frente al de la otra persona – mirando plenamente de frente. Asegura que hay un contacto completo de la palma y que la membrana de tu mano (la que tienes entre el pulgar y el índice) toca la de tu interlocutor o interlocutora. Y, sobre todo, recuerda dar la mano con firmeza.
10. Flirtean. Las mujeres ganan atractivo pero pierden ventaja competitiva en las negociaciones cuando flirtean. En un estudio de la Universidad de California Berkeley, las mujeres juegan el papel de vendedoras en una empresa de biotecnología. A la mitad se le pidió que fuera directa en la venta. A la otra mitad, que flirteara de manera discreta y no verbal (utilizando gestos como la sonrisa, acercándose sugestivamente, tocando su pelo…). El resultado fue que los “compradores” ofrecieron a las flirteadoras (denominadas en el estudio “perdedoras atractivas”) un 20 por ciento menos que a las vendedoras más directas.


