Fue el día 28 de agosto pasado. Igual que hace 47 años. Llenaron la explanada del Lincoln Memorial en Washington con miles de personas, en una demostración de fuerza notable.
Hace medio siglo fue Martin Luther King en pleno movimiento por la defensa de los derechos civiles. Allí pronunció el pastor el discurso más citado y más recordado de la Hitoria contemporánea, su famoso I have a dream.
Hace unos días, fue el ultraderechista Tea Party, en este caso liderado por el ex alcohólico mormón periodista Glen Beck. El Tea Party anda fuerte ante las elecciones intermedias de noviembre que definirán la composición de las cámaras legislativas en Estados Unidos.
Qué lástima que estos ultrarreligiosos racistas, que difaman en la Fox, que trasladan patrañas sobre Obama, se permitan recuperar conscientemente ese escenario y ese día mágico y mítico, para “devolverle a América su honor”, como decía el lema de su manifestación.
Obviamente, hace 47 años allí la inmensa mayoría era negra. Hace dos días el color era blanco, la edad bastante avanzada, y los organizadores un grupo ultra, que llama a la división de su país. Allí estaba también Sarah Palin. El escenario, idéntico, pero el mensaje y los líderes, bien distintos.
A los progresistas les roban cada día una cosa.


