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¡¡Definitivo: no podemos vivir sin Twitter!! Te vas a partir de risa con este vídeo

Sabida es mi resistencia a creer que las redes sociales van a tener por si solas influencia en la generación de estados de opinión. Me arrepiento. Hoy, gracias a mi amigo Joaquín, que me envía esta maravilla de vídeo, me he convencido de que gracias a Twitter la vida nos va a cambiar.  Por dios, no te pierdas esta pieza como copiada de un capítulo de los Simpson. Y no dejes de observar al sabueso policía de Nueva York. Para partirse de risa un viernes… Buen fin de semana.

Descubriendo al criminal: dentro vídeo.

((Todo una broma deliciosa de The Onion, el satírico y genial medio estadounidense de “contrainformación”).)

Memorando imaginario a Rajoy, versión 2008

Ayer publicó El País el Memorando imaginario a Rajoy, un juego para explicar por dónde van las estrategias de comunicación de PP y PSOE en la política española. La idea de poner en el teclado de unos supuestos estrategas del Partido Popular la visión irónica de la situación fue en realidad de 2008. En enero de aquel año, tres meses antes de las Elecciones, escribí un memo imaginario, que terminé por dejar en el cajón por la posición que entonces ocupaba, en la dirección del Gabinete de un ministerio. No era oportuno y el texto ahí quedó, en mis archivos. Ahora te lo ofrezco aquí como curiosidad, respetando hasta la última coma del texto original, inédito.

Aquí lo tienes.

Memorando preelectoral imaginario al

candidato Rajoy (versión enero 2008) 

 

De:             Asesoría estratégica del Partido Popular

A:               Mariano Rajoy

Asunto:       Los resultados de la “gestión del terror”

 Al menos aquí estamos. Tras pasar de la mayoría absoluta a la oposición, castigados por las maniobras que hicimos los tres días previos a las Elecciones, tras una pérdida de confianza por la foto de las Azores, la pésima gestión simbólica del Prestige, el “decretazo” y la antipatía natural que suscitaba el presidente Aznar, llegamos a las Elecciones relativamente fuertes. La estrategia ha funcionado. Quizá conviene recordar qué le pasó al PSOE cuándo González perdió frente a Aznar: cuatro años de travesía del desierto, fallidas elecciones primarias y fallido liderazgo de Borrell y Almunia. Fue eso – la ausencia de una oposición fuerte – lo que nos permitió pasar por centristas entre el 96 y 2000. Sabemos que las palomas del partido (Gallardón, Núñez Feijoo,  Camps, los Arriola y compañía) defienden la vuelta al centro, pero es justo reconocer que la estrategia de los halcones (Aznar, Acebes, Zaplana, Aguirre) ha funcionado, al menos, para llegar hasta aquí.

 Qué bien que la economía vaya mal. Si miramos los datos (buen crecimiento del PIB, superávit presupuestario, mejora de la productividad, paro en mínimos históricos, subida de salario mínimo y pensiones…), lo cierto es que la economía marcha, pero esta sensación de que va peor que antes, y que será aún peor, nos viene en un momento óptimo, porque los dos grandes miedos que hemos agitado – que España se rompe y que el Gobierno se ha rendido ante ETA – están muy desacreditados, aunque hayan hecho su efecto. Es dudoso que consigamos convencer a la gente de que llega el cataclismo económico, pero deberíamos intentarlo. Es lo único que nos queda. Lo de Pizarro ha estado bien en general, pero cuidado con él, porque tiene demasiadas aristas, nos identifica con el ultraliberalismo y en Cataluña cae mal.

 Nos manejamos mejor con lo simbólico y lo emocional. A un visitante ajeno le agradaría la visión general del país: economía sana, razonable estabilidad social, ausencia de problemas graves con la inmigración, mejoras en derechos sociales, un país objetivamente seguro, tolerante y solidario… No tenemos una situación objetivamente angustiosa. Pero una cosa son los hechos y otra las percepciones, y estas últimas están definidas por los mensajes de los políticos y de los periodistas. No hacer batalla con esos asuntos fue un acierto, porque el Gobierno nos habría ganado en todos y cada uno de ellos. Fue una buena elección orientarnos a lo simbólico: la unidad de España, la bandera, la “rendición ante ETA”. Y ahora los elementos más discutibles y emocionales de la economía, como que la gente no llega a final de mes, o que suben la cesta de la compra y las hipotecas. Esas cuestiones son más maleables, más controvertidas y, lo que es más importante, más sentimentales. Como los socialistas han descubierto sólo recientemente, lo emocional tiene más fuerza y es más eficaz que lo racional. Mientras ellos acaban de descubrir nuestras tácticas leyendo a su nuevo gurú, George Lakoff, nosotros las aplicamos con disciplina prusiana: la repetición tenaz de un mismo mensaje y las apelaciones emocionales al orden y la autoridad frente a los enemigos de la patria. De esta manera, mientras ellos dan la tasa de paro, hablan del superávit de la Seguridad Social o se empeñan en discutir con argumentos, nosotros hablamos de rendiciones, traiciones a los muertos, ruptura de España, reapertura de las brechas de la Guerra Civil, fin de la familia… Hemos trasladado un relato tan apocalíptico, que sus blandas apelaciones a los nuevos derechos sociales se convierten en una narración mucho más etérea. Hemos contado para ello con una magnífica ayuda: tres de los cuatro grandes periódicos nacionales (hasta la aparición de Público) se han alineado con nosotros sin ningún pudor, y el otro se ha puesto exquisito con el Gobierno disparando balas de “fuego amigo”, cuando no directamente hostil. La televisión ya no es una herramienta en manos del Gobierno, ni la privada ni la pública. Y en la radio Onda Cero pasa por centrista gracias al extremismo de la COPE. No tengamos prejuicios morales a este respecto. Mejor España rota que roja. Ya tranquilizaremos al personal si conseguimos gobernar.

 Ganamos gestionando bien la angustia. Hace una década que se ha demostrado que si le recuerdas a la gente que la muerte existe, que están en peligro sus valores, que hay razones para la angustia… ¡la gente se vuelve más conservadora! Parece que en España en estos últimos años esto ha sido así. El relato según el cual Zapatero es un presidente débil que está en manos de los radicales independentistas aquí dentro y de los populistas de izquierda en el resto del mundo, sólo es creíble si se corresponde con la narración según la cual España es un país en peligro. Pero es que, además, esa sensación genera inmediatamente una reacción conservadora, como han demostrado los teóricos de la Gestión del Terror (terror management), con más de 150 estudios en todo el mundo. No podríamos aguantar de aquí a marzo sólo con estos nuevos mensajes ingenuos y positivos de apoyo al Gobierno en la lucha antiterrorista… No tenemos más remedio que recordar a la gente que “España está en peligro”, ahora en peligro económico. Si no, los nuestros no se movilizarán, por mucho que parezca que tenemos un electorado mucho más fiel, que va religiosamente a misa y luego al colegio electoral. Estas últimas apelaciones al Rajoy campechano, simpático, cercano, no tendrán eficacia si no seguimos recordando que ETA está más fuerte que nunca, que el Gobierno se ha rendido a los independentistas y que la economía está en crisis. En pocas palabras, Rajoy quiere representar la seguridad frente a un presidente débil. Si no mantenemos en nuestros electores potenciales la sensación de angustia, nos quedamos sin relato.

 Que sean ellos los que se queden en casa: El problema es cómo mantener la angustia, logrando que los nuestros vayan a votar contra el Gobierno, y no despertar en los suyos el temor de que gobernemos. En ese sentido, no nos interesa que se publiquen encuestas diciendo que podemos ganar. Todo el mundo sabe que eso depende de millón y medio o dos millones de votantes, más bien jóvenes y más bien de izquierdas, que están algo desencantados con Zapatero, pero que no nos votarían a nosotros. Sólo irán a votar por el PSOE si se dan cuenta de que nosotros derogaríamos la ley de matrimonio homosexual, frenaríamos los avances sociales o pondríamos como ministro de Familia a un legionario de Cristo, por ejemplo. No les asustemos y que no voten. En eso no han ayudado mucho nuestros obispos en la manifestación de los Kikos de la Navidad. Hasta marzo, mejor moderación.

 ¡Es la emoción, estúpido!: “Es la economía, estúpido”, escribió en aquel cartel legendario el inefable James Carville a Bill Clinton en la campaña del 92, para que no olvidara la importancia de mantenerse en el mensaje único de la economía. Recemos para que Zapatero se olvide de la emoción, como le sucedió en parte en Tengo una pregunta para usted…Si se empeña sólo en los datos macroeconómicos, en las estadísticas y en los grandes números, se alejará de los desencantados. Recemos porque no sea capaz de evocar un relato fácil de entender, que entre los apáticos y los desmovilizados tendría mucho éxito: “en cuatro años hemos extendido derechos a millones de ciudadanos, hemos promovido una economía más justa y solidaria, hemos buscado la paz y la cooperación; y lo hemos hecho con buen talante. Todo eso está en juego si gana Rajoy”. Si Zapatero no busca este relato poniéndole personajes cercanos y visibles, si no es capaz de decir que todo eso está en juego… entonces tendremos el camino libre para situar nuestro relato: “Ya está bien de debilidad. O yo, moderado y cercano Rajoy, o el caos”.

Preparemos el postdebate. Estas sesiones de preparación de los debates que ya estás teniendo nos vienen muy bien. Calculamos que diez o doce millones de personas estarán viéndolos. Van a ser muy importantes porque hace quince años que no se ven en televisión debates presidenciales y porque cunde la sensación de que “hay partido”. Pero tan importante como estas sesiones será lo que se diga un minuto después de que termine el debate. Afortunadamente tenemos en eso ventaja, porque los tertulianos de Madrid están de nuestra parte. Pero nos lo tenemos que trabajar para que salgan en fila a defender tu actuación esa misma noche y al día siguiente en la radio y los periódicos, aprovechando que la mayoría de los opinantes está de nuestro lado.

Todo o nada. Hemos jugado una partida dura estos cuatro años. Si la perdemos la perdemos estrepitosamente y los nuestros nos castigarán. Hemos optado por anunciar el desastre, centrar todos los ataques en Zapatero y hacer una oposición sin piedad. Una segunda derrota en las Elecciones cuestionará la estrategia en su conjunto y sin duda abrirá una competencia interna por un nuevo liderazgo en el partido. Todos sabemos, y es bueno asumirlo, que pelearán por ella Aguirre y Gallardón, con un claro predominio interno de la primera. Si alguien es capaz de mantener la tensión “entre Madrid y la periferia”, la sensación de angustia bajo el Gobierno de Zapatero, un aparente liberalismo thatcherista que es en realidad simple y puro neoconservadurismo… esa es Aguirre. Estemos preparados: un fracaso electoral podría traducirse en la apertura inmediata de un congreso extraordinario del Partido, para renovar a nuestros líderes. Lo doloroso es preferible hacerlo rápido. Quizá así ganemos en 2012 y quizá no tengamos que hacerlo sometiendo al país a tanta tensión como en este periodo que ahora termina.

“Patito feo”, política para niñas de ocho años

“Las divinas” o “las populares” es la primera opción “política” que han enfrentado en su vida mis hijas Clara (doce años) y Daniela (ocho) . Son los dos grupos rivales de la serie argentina Patito Feo, que está causando furor entre las niñas (mucho menos los niños) de esas edades, en España y en medio mundo.

“Las divinas” son las guapas y malas: “Mira a esa fea; aquí no entran feas”, dicen en su particular himno, que hoy bailan todas las niñas a ritmo de rap. Son ricas, visten bien, son agresivas y territoriales.

Supuestamente, la serie trata de elogiar el papel de las buenas y feas, las “populares” lideradas por Patito. Ellas cantan mucho más melifluo e integrador: “Todo se puede lograr, aunque sea duro el camino (…) porque en el cielo brilla el sol cada mañana y la esperanza siempre está en tu corazón…” La populares son integradoras, amables, sufridoras y con más problemas en sus familias, que parecen más pobres.

¿A que adivinas qué grupo prefieren las niñas mayoritariamente? Claro: las guapas y malas. Todas quieren ser la alta y fotogénica Antonella, frente a la dulce Patito. En la web hay más de 70.000 fans en el grupo de Facebook de los que “odian” a Patito (ahí habrá muchos hartos de la serie, por supuesto), y las que siguen a las divinas son muchas más que las que siguen a las populares.

Las niñas se nos hacen darwinistas, duras, frías, mandonas… Patito y sus dulces populares no va con nuestros tiempos, según parece. No es tiempo de talante sino de fuerza.

Artículo sobre los valores que evoca la serie.

Europa, “el carisma de una bayeta”

Eso fue lo que le dijo el eurófobo Farage al presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, en la primera comparecencia de éste en el Parlamento Europeo: “Usted tiene el carisma de una bayeta húmeda y el aspecto de un pequeño empleado de banca”. Muy educado no estuvo el británico con el cultísimo y estirado “presidente de Europa”. Pero algo de razón tiene.

Más o menos al mismo tiempo, The Economist dedica una página a la responsable (“ministra”) de Asuntos Exteriores de la Unión, Catherine Ashton, preguntándose si no será que se está “estrechando el cargo para hacerlo adecuado a esta mujer” (artículo aquí). Esta buena señora es la representante de la Unión por ahí fuera (asume las funciones que tenía antes Solana), tiene un inmenso presupuesto a su cargo y es la interlocutora y en cierto modo “jefa” de los 27 ministros de Exteriores de la UE. Demasiado.

¿Por qué no fueron ni Rumpuy ni Ashton a Haití para poner en marcha el operativo de emergencia? Porque, dice Ashton, eso habría sido “turismo de desastres”. ¿Dónde están los dos líderes de la Unión Europea  en los grandes asuntos, como la crisis, el desempleo o Grecia, o Guantánamo, o Afganistán, o la piratería somalí, o Cuba…? Zapatero, presidente de turno, decidió darles el protagonismo que desde hace unas semanas pueden asumir, y eso es un buen gesto.

Europa no habla con voz propia y con estos dos respetables señores, me temo que no va a hacerlo. Hay una larga tradición en la Unión Europea, desde su origen, de ir al pragmatismo, de despreciar lo simbólico, de “explicar” más que “celebrar”. Yo creo que somos mayoría los que quisiéramos sentirnos orgullosos de este viejo y rico continente, origen de lo mejor del mundo: celebrarlo, respetar su himno y honrar su bandera, emocionarnos con nuestra Historia, nuestro arte y nuestras costumbres compartidas. Pero estos dos pequeños líderes a este humilde europeo no le inspiran absolutamente nada. Europa necesita un relato, dije hace un par de años, pero Ashton y Rumpuy no parecen muy preparados para contarlo.

ACOP, BILBAO JUNIO 17 A 19. APUNTA YA LA CITA

No creo que haya habido nunca una concentración mayor de expertos de alto nivel en comunicación política en las últimas décadas. ACOP (www.compolitica.com) monta su primer gran encuentro en Bilbao entre los días 17 y 19 de junio.

GREENBERG, LAKOFF, LUNTZ, ENTMAN, DONSBACH, MAAREK, la campaña de Piñera, la comunicación de Uribe, o de Lula, CONTRERAS, NÚÑEZ, CANEL, neuropolítica, la exposición de los mejores spots electorales de la Historia…

Lo vamos a pasar de cine. Vete apuntándolo porque será una ocasión única.

Empezamos a pensarlo hace más de un año. Pensamos en Lisboa pero no funcionó. Se ofreció luego el Ayuntamiento de Bilbao, sin el que no habría sido posible. Y luego nos ayudaron El Corte Inglés, Banco Santander, Iberdrola… Estamos frenéticos buscando patrocinio y ya queda poco.

La semana que viene tendremos el programa completo maquetado. Pero ya está todo en pista. No te lo puedes perder. www.compolitica.com

Los siete pilares de la grandeza

Ya vimos ayer – mira un poco más abajo – que el concepto “grandeza” que considera el autor es cuestionable si no te pones hielo en el cerebro, pero es interesante transcribir aquí lo que Ludwig propone como siete características de los grandes gobernantes del siglo XX, sus “siete pilares de la grandeza”

1. Dominio

Los grandes tienen instito y fuerza para ponerse por encima de los demás. Ya desde pequeños suelen ser líderes de su escuela, de su aula, de sus pandillas…

2. Rebeldía

Se rebelan contras sus maestros, contra sus padres, contra su religión o sus autoridades.

3. Presencia personal.

Si no la tienen, la buscan, la alimentan. Además, son reservados en lo más íntimo. Se guardan buena parte para sí mismos o sus más cercanos.

4. Agentes de cambio.

Tienen un cierto estilo autoritario, pero son capaces de sacrificarse: su tiempo, su familia, sus amistades.

5. Vanidad

Tienen compostura, confianza en sí mismos, pose. Se preparan a conciencia. Muchos de ellos han hecho teatro, o música, o han ejercido algún otro arte. Les gusta ser admirados.

6. Coraje

Asumen riesgos, a veces excesivos, pero con mucho convencimiento y persuasión. Si dudan, no lo dejan notar.

7. Constante preocupación

Siempre trabajan. No descansan. Están siempre inquietos. Persiguen incasablemente su objetivo.

Fuente: Arnold M. Ludwig: King of the Mountain

(Ya está bien de este libro. Lo dejo en mi estantería por unos cuantos años y no te aburro más…).

¿Se puede medir la “grandeza política”?

Eso es lo que propone Arnold Ludwig (para los líderes del siglo XX), en el varias veces citado aquí King of the Mountain. El entiende que la grandeza política debería ser resultado de las siguientes variables:

1. Es más grande quien crea un nuevo país, una nueva patria, antes inexistente, y especialmente si lucha por crearla o liberarla. Como Ben Gurion, Mao o Ataturk.

2. Es más grande quien conquista más territorio y no lo pierde, como Menahem Begin, Arafat, Clemenceau o Wilson.

3. Es más grande quien más tiempo está en el poder. El récord, prescindiendo de emperadores dinásticos y reyes, lo tienen Kim Il Sung de Korea (46 años), Enver Hoxha de Albania (41 años), Franco en España y Selassie de Etiopía (39 años).

4. Es más grande quien gana guerras (como Stalin, Bush, Thatcher o Churchill) y menos quien las pierde (Hitler, Johnson o Nixon).

5. Es más grande quien, a modo de ingeniero/a social, hace leyes sin precedentes, como Mao, Roosevelt o Clinton).

6. Es más grande quien promueve o sostiene la prosperidad económica, como Clinton o Reagan o Hitler).

7. Es más grande quien es activo en asuntos internacionales (como Churchill, Kohl o Brandt), algo quien lo es en asuntos regionales, y menos quien es activo en asuntos étnicos o religiosos.

8. Es más grande quien define una idelogía que es original y llega al pueblo, como Hitler, Mao o Jomeini.

9. Es más grande quien destaca por una moral ejemplar, como Mandela, de Gaulle, Churchill o Roosevelt.

10. Es más grande quien deja un buen legado político, con mejor reputación de su patria, como Reagan, Havel o Walesa.

11. Es más grande quien gobierna naciones muy populosas.

Con la frialdad estadística de los datos, el autor llega a la conclusión de que los líderes del siglo XX que puntúan más alto en grandeza son, por este orden aproximado, Ataturk, Mao, F.D. Roosevelt, de Gaulle, Lenin, Mussolini, Stalin, Ho Chi Ming, Nehru, Ibn Saud, Deng Xiaoping, Suharto, Hitler, Kohl, Gorvachov, Jomeini, Keniatta, Bourguiba, Castro, Churchill, Chiang Kai-shek, Ben Gurion, Zulfikar Butho, Clemenceau, Tito, Lloyd George, Nasser, Ali Khan, Truman, Wilson, T. Roosevelt, Reagan, Franco, Sukarno, Sun Yat-Sen, Thatcher, Yeltsin, Kim Il Sung, Mandela, Touré, Sadat,  Masarik, McKinley, Salisbury y Senghor.

¿Discutible, no? Quizá para un marciano no tanto, pero para los demócratas el siglo XXI, mucho, desde luego.

Mañana te cuento un poco más: en concreto, lo que el autor llama “los siete pilares de la grandeza”. Menos discutible te va a parecer. Buenas noches desde Madrid.

El poder es cuestión de “huevos”

Así, “cuestión de huevos”, es como define el catalán Adolf Tobeña la lucha por el poder. Literalmente. Acababa de terminar King of the Mountain, una comparación de monos y humanos en su despliegue del poder, y me encuentro en Bogotá el irónico, hermoso y suculento libro de Tobeña Cerebro y poder: política, bandidaje y erótica del mando.

En el libro se explica que la pulsión de poder se aloja en nuestra testosterona, segregada en los testículos (principalmente) y también (menos), en los ovarios (bueno, o algo así, para más precisión recomiendo el libro). Tobeña es psiquiatra, y compara a los seres humanos con otras especies animales, con resultados sorprendentes.

Llego a España y constato que Ludwig y Tobeña tienen mucha razón:

Al primera vista, la supremacía de Yeroen parecía descansar en una fuerza física sin parangón. El volumen de Yeroen y sus maneras confiadas hacen creer ingenuamente que la comunidad chimpancé está gobernada por la ley del más fuerte. Yeroen parecía mucho más fuerte que el segundo macho adulto, Luit. Esta falsa asunción se produjo por el hecho de que en los años de su supremacía, el pelo de Yeroen crecía ligeramente, incluso cuando no estaba exhibiéndose activamente, y que andaba de forma exageradamente lenta y pesada. Este hábito de hacer que su cuerpo pareciera engañosamente fuerte y grande es característico del macho alfa, como vimos más tarde cuando otros individuos cumplían con este rol. El hecho de estar en una posición de poder hace al macho físicamente impresionante, y de ahí se asume que ocupa la posición coherente con su apariencia.

Frans de Waal, Chimpanzee Politics, citado en Arnold Ludwig, King of the Mountain, the Nature of Political Leadership.

 

 

Millonarios, guerrilleros, Sanchos

Qué buen artículo el de Julio María Sanguinetti hoy en El País. En él, el expresidente de Uruguay nos habla de una política de ciudadanos menos prejuiciosos, que eligen personajes y no tanto ideas; en los que manda la política de la seducción. No digo más. Lo dice mejor él.

Entra Chinchilla, salen Bachelet y Timoshenko: 6 por ciento de mujeres liderando

Si se cumplen las previsiones con la ucraniana, que debería dimitir tras perder las elecciones, tendremos liderando sus países a 13 mujeres, un seis por ciento del total.   

Como jefas de Estado:

Laura Chinchilla, Costa Rica.

Gloria Macapagal, Filipinas.

Tarja Jalonen, Finlandia.

Mary McAleese, Irlanda.

Critina Fernández, Argentina.

Pratibha Patil, India.

Dalia Grybautkaite, Lituania.

Doris Leuthard, Suiza.

Ellen Johnson Sirleaf, Liberia.

Y como jefas de Gobierno:

Angela Merkel, Alemania.

Shikh Hasina Wajed, Bangladesh.

Johanna Sigurdarnottir, Islandia.

Jadranka Kosos, Croacia.

Ojalá me esté dejando muchas. Según afirma Arnold Ludwig en King of the Mountain, un informe estadístico impresionante de los líderes del siglo XX, durante esos cien años sólo hubo menos de un 1 por ciento (un 0,8 exactamente) de mujeres liderando sus países, si quitas a las “esposas de” y las “hijas de”. En la lista de Ludwig están Lidia Gueiler de Bolivia, Ertha Pascal-Troillot de Haití, María Lourdes Pintasilgo de Portugal, Reneta Indzhova de Bulgaria, Kim Campbell de Canadá, Helen Clark de Nueva Zelanda, Vaira Vike-Freiberga de Letonia, Golda Meier de Israel, Margaret Thatcher de Reino Unido, Tansu Ciller de Turquía, Mary Eugenia Charles de Dominica, Gro Harlem Brutland de Noruega, Jenny Shipley de Nueva Zelanda, y la emperador Tzu-hsi de China. 14 en cien años.

No está mal el avance. A ver si pronto vemos en la lista a Noemí Sanín aquí en Colombia.

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