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«La estrategia del pingüino», nuevo libro de Antonio Núñez

Queda poco para que esté en las librerías, pero él me deja que lo anunciemos aquí. Antonio Núñez, el querido autor de Será mejor que lo cuentes, grandísimo amigo y tipo listo y trabajador, publicará dentro de nada La estrategia del pingüino: influir mediante mensajes que se contagian de persona en persona.

Estoy leyendo el manuscrito y está deliciosamente redactado y es super formativo. Todo el mundo a la librería o a la biblioteca…

Gracias, Antonio.

1848 versus 2011

Un excelente artículo con infografía incluida ofrece esta semana en la revista Time los increíbles paralelismos entre las revueltas contra las monarquías europeas en 1848 y las revueltas contra las monarquías árabes en 2011. Esta escrito por Kurt Andersen, escritor de novela histórica.

Traducción:

Como sucede hoy en el norte de África y Oriente Medio, la Europa continental en la década de 1840 era un conjunto de monarcas gobernando a masas empobrecidas que sufrían dificultades económicas agudas. La apertura política avanzaba demasiado lentamente como para satisfacer a los intelectuales y las nuevas clases medias en las ciudades.

En París, hace 163 años, el régimen amenazó con sofocar una protesta pacífica, lo que provocó que miles de manifestantes indignados salieran a la calle y exigieran democracia. Las turbas crecieron, se tomaron las calles, los manifestantes confraternizaron con la Guardia Nacional, un número relativamente pequeño de manifestantes fueron asesinados, el ejército no intervino y, en pocos días, el rey Luis Felipe había abdicado. Se declaró la república, se promulgó la libertad de expresión y se programaron elecciones.  

Una década antes, lo que pasó en París podría haber quedado en París. Pero, por el contrario, se generó una ola continental de revoluciones democráticas, con las noticias extendiéndose rápidamente gracias a las nuevas tecnologías: el telégrafo eléctrico, los periódicos impresos por máquinas a vapor y el ferrocarril.

Una semana después del sorprendente éxito francés, las protestas surgieron en Múnich, provocando la expulsión del rey de Baviera, y una semana después de Múnich, las protestas estallaron en Berlín, la capital de Prusia, donde las tropas atacaron a los manifestantes. Pero el rey retiró a sus soldados, terminó con la censura, nombró un gabinete liberal, acordó la convocatoria de elecciones parlamentarias y huyó de la ciudad. La ola llegó a Viena, la capital del Imperio de los Habsburgo, obligando al todopoderoso Metternich a dimitir. Luego vinieron días de lucha en las calles de Milán, lo que obligó al ejército ocupante de Austria a retirarse; la rebelión en Venecia obligó a marcharse a los gobernantes austríacos. Sólo había pasado un mes desde el levantamiento de París y la marea revolucionaria siguió avanzando durante toda la primavera en docenas de otro lugares. 

Pero si nos fijamos en los paralelismos con los levantamientos de este año en el norte de África y Oriente Medio, debemos recordar lo que vino después. En Francia, los radicales empujaron demasiado rápido y demasiado lejos, exigiendo socialismo y causando una reaccion violenta. En otras partes, el Imperio simplemente devolvió el golpe. Para el otoño, la mayoría de las revoluciones se habían invertido; las demás colapsaron en un año. ¿Y en 2011? Lo sabremos pronto.

Paralelismos:

  • En 1948 hubo revueltas democráticas contra regímenes monárquicos en París, Munich, Colonia, Berlín, Viena, Buda y Pest, Venecia y Milán. Todas entre el 22 de febrero (París) y el 22 de marzo. En 2011, las revueltas contra regímenes monárquicos o casi-monárquicos sucedieron entre el 17 de diciembre y el 20 de febrero, en Túnez, Argelia, Jordania, Oman, Yemen, Egipto, Líbano, Iraq, Kuwait, Bahrein, Irán, Libia y Marruecos.
  • En 1848 los precios de los alimentos aumentaron y sublevaron a las masas, con niveles de desempleo muy altos. En 2011 sucede en la zona exactamente lo mismo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, en la base del descontento está una clase media creciente y frustrada política, económica y culturalmente.
  • Tanto en 1848 como en 2011 hay éxitos iniciales en la protestas, que obligan al rey (en Francia) o al casi-rey (en Túnez y Egipto) a abdicar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, el ejército y la policía se unen (total o parcialmente) al pueblo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, la revolución se acelera gracias a nuevas tecnologías de comunicación: el telégrafo, la prensa y el ferrocarril, y los telefónos, Internet y la televisión por cable.
  • Tanto en 1848 como en 2011, Estados Unidos apoyó antes de las revueltas a los regímenes autoritarios en crisis, con ayuda militar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, hay en el Este unos gobernantes ricos y reaccionarios apoyando a los regímenes en crisis: el zar ruso Nicolás I en siglo XIX, y el saudí Abdullah en el XXI.
  • Tanto en 1848 como en 2011, se demoniza a quienes protestan llamándoles radicales (socialistas hace siglo y medio, islamistas ahora).
  • Tanto en 1848 como en 2011, hordas de pobres de piel oscura se refugian fuera de sus países (los europeos católicos de 1848 se van a los protestantes EE.UU; los norteafricanos musulmanes emigran a la cristiana U.E.).

Imagen perfecta: una historia sobre el control de la imagen

LIBROS - IMAGEN PERFECTA

En un libro bien interesante, Kiku Adatto, profesora y analista de Estados Unidos, hace una historia de la evolución de la manufactura de la imagen, de la obsesión de los medios por lo que hay en las bambalinas, por lo negativo, por lo curioso y lo pintoresco.

Además de historia (demasiado estadounidense, pero está muy bien), hay reflexiones y buena bibliografía.

El libro está en la mesa de novedades en España: Kiku Adatto, Imagen perfecta: vivir en la era de la foto oportunista, Quálea, 2010.

Cómo restaurar la confianza en el Gobierno, sin tener que recurrir a un anuncio

La confianza en las labores de Gobierno, de la Administración, están en horas bajas. En España «los políticos» son el tercer problema según el CIS; en Estados Unidos los votates desconfían mayoritariamente de las instituciones políticas, y especialmente del Congreso; el fenómeno se reproduce en todo el mundo. En realidad siempre ha habido desconfianza, pero parece que en la situación actual de crisis económica, los ciudadanos vendrían a castigar algo más a los gobernantes.

Esta semana han coincidido dos papeles interesantes sobre la cuestión.

El primer número del Zoom Político de la Fundacion Alternativas publica un interesante análisis de Sandra León («¿Nos cambia la crisis?»), en el que se muestra que los españoles – también los conservadores – apoyan muy clara y mayoritariamente el Estado de Bienestar, y que ese apoyo es prácticamente idéntico en momentos de crisis como el actual.

Por su parte, en la mucho más desconfiada sociedad estadounidense, nos dice Andrew Levison («A TDS Strategy Memo: A ‘common-sense populist’ democratic communication strategy for re-building public trust in Goverment»), los votantes se muestran muy alejados del Gobierno. Piensan básicamente que a) el Gobierno es ineficiente y burocrático; b) el Gobierno es corrupto y dominado por intereses especiales; y c) el Gobierno está dominado por izquierdistas que dan recursos a «vagos» y «extraños».

Para desmontar esos principios, típicamente conservadores, Levison propone que los progresistas se guíen por tres líneas: a) que la gente participe en la redaccion de sus leyes; b) que el dinero se aleje de la política; y c) que los ciudadanos normales supervisen a los políticos. 

El autor pone ejemplos en las tres líneas: los grupos seleccionados aleatoriamente para ayudar a hacer leyes en California o en las experiencias promovidas por la llamada democracia deliberativa; las normas rotundamente en contra de la corrupción (los progresistas españoles creen erroneamente que eso no les beneficia electoralmente); y favorecer la transparencia de la administración electrónica.

Yo añadiría que tenemos que reenmarcar el concepto Estado/Función Pública/lo público. Por poner ejemplos muy sencillos: 

  • No hablemos de funcionarios sin más; hablemos de médicos, policias, maestros, bomberos.  
  • El AVE (el tren español de alta velocidad, orgullo nacional) es público. Ruiz Mateos es privado. Hay cientos de ejemplos de servicios públicos que funcionan muy bien (policías, protección civil, Hacienda, los semáforos, las inspecciones, los hospitales….) y miles de ejemplos de servicios privados que funcionan fatal.
  • Es evidente que las sociedades más desarrolladas del mundo son aquellas que tienen un fuerte y estable sector público, con una presión fiscal a partir del 30 por ciento del PIB aproximadamente. Hay alguna excepción (como Estados Unidos o Suiza, países muy ricos), pero con menos no puede haber Estado fuerte, y sin Estado fuerte no puede haber desarrollo económico, y menos aún social.

Por cierto, la revista Harper’s Magazine pidió a cuatro directivos de grandes agencias de publicidad que propusieran un anuncio de SuperBowl, para promover una mejor imagen del Gobierno (noticia sobre el asunto aquí).

Lamentablemente tienes que leer este libro

Lamentablemente, porque se trata de un ultraconservador bastante extremista. Pero hay que leerlo a menos que ya lo hicieras en el inglés original. Se trata del libro La palabra es poder, recientemente puesto en venta aquí en España, y que es una traducción de Words That Work, obra de Frank Luntz de 2006.

Hace tiempo que por aquí recogimos un gélido memorando de Luntz a los republicanos para defenderse contra la reforma de la sanidad pública de Obama.  

Mucho más sobre Luntz y su controvertido perfil aquí.

((Gracias, María Luisa))

Un repaso en audio a 80 años de retórica

Ayer domingo, en la Cadena Ser, estuvimos comentando Montse Domínguez, Nacho Ares y yo mismo, durante media hora, la retórica política contemporánea, al hilo de la película El Discurso del Rey. En el programa se escucharon cortes de Roosevelt, Hitler, Kennedy, Churchill, Suárez, Pasionaria, Obama, etc. Aquí puedes escucharlo.

Mejor vilipendiado que ignorado: los efectos positivos de que hablen mal de ti

En algunos casos, que hablen mal de ti puede incrementar el atractivo de tu oferta. Pero ese efecto no se produce con nombres muy conocidos, sino más bien con nombres nuevos desconocidos por el gran público.

Y esto es sólo una hipótesis que habría que confirmar en el mundo político. Procede de un estudio muy interesante publicado en Marketing Science, que demuestra que, en el mercado de libros, con autores muy establecidos, las críticas negativas del New York Times producen un descenso en las ventas del 15 por ciento. Y las críticas positivas un aumento de entre el 32 y el 52 por ciento. Pero con autores desconocidos, el simple hecho de que te revise el New York Times, hace que, aunque la crítica sea negativa, las ventas aumenten un 45 por ciento.

La condición, por tanto, para que la publicidad negativa sea positiva es que tu punto de partida sea la oscuridad: que no se te conozca. Para pequeñas marcas luchando por el reconocimiento público, por tanto, hacer alguna gamberrada y provocar que hablen mal de ti puede ser una buena estrategia. Lo malo se olvida y queda el recuerdo de la marca, según se deriva de la misma investigación. Los autores del estudio ponen Borat, la película, como ejemplo. La imagen que trasladaba de Kazajistán era terrible, pero las ventas de viajes al país se multiplicaron por cuatro.

Los evasores de preguntas caen bien

La gente prefiere a políticos que respondan con arte auque no sea exactamente a lo que se les pregunta, a otros políticos que se atienen a la cuestión pero lo hacen sin gracia. Eso, que ya sospechábamos, queda demostrado por una investigacion de los profesores Todd Rogers y Michael Norton, referida en la Harvard Business Review de noviembre.

En el estudio los profesores analizaban el grado de atractivo de candidatos respondiendo en debates, en función de si contestaban estrictamente a la pregunta que se les hacía, contestaban a algo relativamente parecido a lo que se les preguntaba, o, finalmente, a algo completamente distinto. Resultó que los candidatos que hacían «arftul dodging», «elusión artística», es decir, que contestaban con elocuencia aunque no fuera a la pregunta, gustaban más. Un factor determinante es que al contestar con arte, la gente olvida la pregunta.

Extractos de su entrevista en la HBR:

¿Puede el estilo tapar la sustancia? 

Rogers: En nuestro estudio los candidatos que respondían a similares pero distintas preguntas pero de forma confiable y agradable, gustaban tanto como aquellos que contestaban a la pregunta original. Pero más aún: después de escuchar una «elusión artística» los sujetos tenían un grado de recuerdo mucho más bajo de la pregunta; en alguno de nuestros estudios, menos de la mitad podían recordarla correctamente. Para colmo, el resultado es incluso muy alto, porque cuando preguntábamos por la cuestión dábamos cuatro opciones, por lo que había ya un 25 por ciento de posibilidades de acertar ya de entrada. El hallazgo importante es que la audiencia no penalizó al portavoz que eludió la pregunta bien.

Norton: Pero tienes que ser bueno. No puedes resultar demasiado obvio. Cuando el candidato respondió a una cuestión completamente distinta, se le penalizó con dureza y tuvo una puntuación menor en atractivo y confianza. Es interesante que la gente recordara mucho mejor la pregunta en esos casos. Después de la investigación pusimos atención en las Elecciones nacionales. Notamos que algunos políticos eran maestros en esta habilidad. Hillary Clinton era fenomenal al eludir preguntas. Mirando atrás, Ronald Reagan era un maestro en la elusión también.

Rogers: Robert McNamara dijo en una frase famosa: “Nunca respondas a la pregunta que te hagan. Responde a la pregunta que te gustaría que te hubieran hecho. ” Nuestro estudio demuestra que algo de razón tenía.

HBR: ¿Hay otros evasores famosos?

Rogers: Bueno, Sarah Palin era única y genuina. Era muy honesta sobre la evasión de preguntas. Básicamente declaraba su intención de contestar a una pregunta distinta a la que se le preguntaba.

Hay algo preocupante en todo esto: ¿No están los evasores de preguntas aprovechándose de la gente?

Norton: Es un poco preocupante, porque nos gustaría pensar que la honestidad es premiada por la gente, pero el hecho es que quienes eluden las preguntas con arte son premiados en comparación con quienes contestan con honestidad pero sin elocuencia.

Rogers: Hay maneras de contrarrestar esto. Una manera sencilla es poner la preguntas en la pantalla de televisión mientras se está contestando. Desafortunadamente las cadenas no siempre lo hacen bien. Pueden preguntar cosas como «¿qué haría usted para crear empleo en el sector nacional de la producción?” y poner “La economía» como resumen en la pantalla. Suponemos que esto permite la evasión.

¿Qué otras técnicas nos permiten descubrir a los evasores?

Norton: Es importante observar los mecanismos de transición. Las primeras 10 palabras de una respuesta son clave para la creación de una evasión artística. Oirás frases como «Esa es una buena pregunta» o “Me alegro de que me lo pregunte». Creemos que eso ayuda al oyente a aceptar que lo que viene es relevante.

Los políticos se precupan de gustar a la gente, pero, ¿y las mujeres y los hombres de negocios?

Norton: Yo creo que los políticos se entrenan más y pueden ser de manera innata mejores en ello, pero se aplica en los negocios también. Piense en el líder que tiene que responder preguntas difíciles sobre despidos. Como el personaje de George Clooney en Up in the Air. Vuela por el mundo echando a gente. Le preguntan cosas como «¿Cómo puede usted echarme?», y él no contesta. Evade. Dice «esta es una oportunidad para usted». Cambia la conversación.

Twitter y Facebook, dos analistas más que aclaran

Quien lee de vez en cuando por aquí, sabe que tomo con mucha precaución, incluso con escepticismo, el papel de las redes sociales en la generación de movimientos sociales. Antes de las revueltas del mundo árabe, ya había señalado Malcolm Gladwel en un artículo que ha generado mucho debate (y que recogimos aquí), que la poca disciplina y el poco compromiso de la web no bastan para generar movimientos sociales fuertes.

Tiempo después me referí aquí al verdadero (y muy analógico) origen de las revueltas: una organización serbia y unas ideas de resistencia pacífica de origen estadonidense.

Dos personas que saben bien de qué hablan, Manuel Castells, en La Vanguardia (gracias Diana), yMoisés Naím en El País, han recogido en estos últimos días los mismos principios: sí, Facebook y Twitter pueden ayudar, pero ni bastan ni son esenciales.

(Por cierto, Javier Valenzuela hizo ayer un extraordinaro perfil  de Gadafi, como personaje de novela, muy del gusto del mejor storytelling).

Aguerrida Aguirre

LB me reclama un comentario sobre la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, que ayer comunicó que tiene un cáncer de mama y que hoy está operándose en un hospital público. Como yo no lo puedo decir mejor que LB, aquí está su comentario. Para los lectores de fuera, que son unos cuantos, Esperanza Aguirre es el equivalente español a una suerte de «gobernadora» de la importantísima área de Madrid; directa, deslenguada y carismática, muy conservadora y muy querida por el ala dura del Partido Popular.

Son conocidos sus excesos comunicativos, como aquel día que apareció con unos calcetines como de avión, después de vivir un atentado en Nueva Delhi. En el largo vuelo desde India quizá habría tenido tiempo de cambiarse… La presidenta tiene un album fotográfico realmente impresionante. Se la ha visto en todas las poses posibles.

Ayer cuando miraba el resumen de noticias de la noche y todas las repercusiones de el comunicado de Aguirre, me acorde de ti y de una entrada que en su momento hiciste en tu blog respecto a la excelente comunicación que había hecho el Rey en oportunidad de su intervención el año pasado. Hoy, lo primero que hice fue entrar a tu blog a ver si habías hecho algo similar.

¿No crees que lo de Aguirre fue, en términos de estrategia de comunicación, algo impecable? Adicta y la mejor ante las cámaras, ¿no crees que lo de ayer fue digno de anotar en los apuntes del buen  comunicador -político-? Evitó todo tipo de especulaciones, mostró humanidad (lo que no es poco en una mujer conocida por fría, distante y dura); se puso a la altura de cualquier ciudadano, dio recomendaciones sobre salud -podría asegurarte que hay más de una que no se revisa hace mucho, llamó para pedir un turno-  mostró lo que le gusta y debe mostrar… Se levantó como cualquier día, inauguró la M224 a 90 días de las elecciones y es noticia (ni hablar de aquí) en la mayoría de los diarios del mundo… hasta puso agenda a los opositores … desde ahora hasta que salga, la primer pregunta estará relacionada con su salud…

Como en el caso del Rey, lo del hospital público es la cereza de la torta.

Dicho eso, garantizo que en unos días algunos estarán buscando también los «excesos» en la presentación del caso. Estaremos atentos. De momento, seguro que un par de puntos ha subido en intención de voto.

Deseamos a Aguirre todo el éxito en su operación.