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El presidente rapero

Puede ser el próximo presidente de Haití tras las elecciones previstas para finales de noviembre. En un país devastado y roto, esta superestrella da un poco de esperanza. Mírate este vídeo y confírmalo tú.

No es un oportunista. Wyclef Jean dejó Haití a los 9 años y se marchó a Nueva York. Ahora, con 37, como un Moisés que vuelve a salvar a su pueblo tras el desastre, acaba de anunciar que optará a la presidencia. En estos años, el cantante de hip hop, una suerte de Bob Marley haitiano, nunca abandonó su país, y fundó Yéle Haiti (Llanto de Libertad de Haití), una institución que dona parte de sus ingresos musicales. El tipo no habla creole, pero qué importa en un país estancado por el desastre del terremoto de hace un año.

De los 9 millones de ciudadanas y ciudadanos de Haití, la mitad tiene menos de 25, y entre ellos Clef es un héroe (como Yossou N’Dour en Senegal, otro cantante emigrante filántropo). Jean ha cantado siempre, como buen rapero, por los asuntos sociales típicos, pero siempre con acento protector. Por ejemplo, “Sweetest Girl”, sobre la explotación sexual, u otros temas.

Ronald Reagan y Arnold “Robocop”, actores; Vaclav Havel, Vargas Llosa, escritores; etc.etc. son antecedentes de artistas metidos a políticos. No es tan raro.

No lo tiene fácil, sin embargo. La ley obliga a vivir cinco años consecutivos en el país para ser candidato a presidente. Jean vivió los nueve años primeros de su vida, pero los burócratas corruptos de Puerto Príncipe es muy posible que no se lo acepten.

Ya sabemos, por lo demás, lo que pasa últimamente con los candidatos que proponen “otra manera de hacer política”, jóvenes, ilusionados, emocionantes, horizontales (recordemos: Clegg, Mockus, Enríquez Ominami…): dan bien en las encuestas pero no mucho en las urnas.

De momento, escucha esta canción y mira el vídeo, que está muy bien: “Si fuera presidente”. La compuso hace un par de años, sin saber que se presentaría, supongo a tenor de la letra: “Si fuera presidente, me elegirían el viernes, me asesinarían el sábado, me enterrarían el domingo, y volvería a trabajar el lunes”.

Cameron y Clegg, cien días

La prueba de que hacer reformas duras y cortar gastos no necesariamente implica una penalización de la opinión pública está estos días en Reino Unido. Allí Cameron y Clegg cumplen cien días de Gobierno y el apoyo a los conservadores ha subido hasta el 42 por ciento. Cameron se ha mostrado hiperactivo haciendo reformas duras con confianza y decisión, en fuerte contraste con el pusilánime Brown: cortes en el gasto social, reducción de servicios públicos, etc… y en buena continuidad con las políticas conservadoras típicas de la era Thatcher.

Y la prueba de lo difícil que es mantener la identidad siendo el número dos en un Gobierno de coalición (de eso España sabe mucho, véase el PSOE en Cantabria, ERC en Cataluña, o Izquieda Unida en Asturias, por ejemplo), también la encontramos en Reino Unido estos días. Desde la llegada al Gobieron, los Liberal-Demócratas del otrora hipercarismático Clegg han dividido por dos su apoyo público, y están ahora en un miserable 12 por ciento. Al lado del líder el número dos se desdibuja. ¿Terminarán peleando, además, por las diferencias ideológicas? Es sabido que Clegg está más por políticas intervencionistas progresistas que por políticas hiperliberales.

La mezquita en la Zona Cero: Bin Laden frotándose las manos y Palin también

La propuesta de construir una mezquita a dos manzanas de la Zona Cero en Nueva York se ha convertido en un símbolo lamentable de la tensión que se vive en Estados Unidos desde el 11S. El bueno del Imam Rauf, un promotor de un Islam moderado, y su esposa, han querido implatar allí, como parte de su Iniciativa Córdoba, un gran centro comercial con guardería, librería, ¡¡y mezquita!!

El país se ha encendido contra el proyecto, y una encuesta reciente dice que el 70 por ciento de los estadounidenses está en contra de la idea. Muchos parecen tomar aquel terreno como sagrado, y no saben distinguir el Islam del terrorismo. Lamentable pero cierto.

Ganadores de la batalla: primero, Bin Laden y sus seguidores: “ya lo decíamos nosotros, pobres víctimas de los infieles”. Y segundo, el Tea Party (que sigue arrasando) y sus dos líderes más destacados, la pintoresca e inculta Sarah Palin y el viejo Newt Gingrich: “Somos americanos, fuera musulmanes que pretenden imponer la sharia.

Perjudicados: el “musulman” presidente Barack Husein Obama, el alcalde de Nueva York que había aprobado el proyecto, los musulmanes pacíficos estigmatizados en todo el mundo, y la tolerancia religiosa.

Va a tener razón Dominique Moïsi son su simplista argumento defendido en La geopolítica de las emociones: tras el 11S choca el miedo de Occidente con el sentimiento de exclusión musulmán.

Mira las tres preguntas realmente sencillas que hace este tío más bien desaliñado y con uñas largas y sucias, sobre la mezquita:

¿Por qué se llama Córdoba House, con el nombre la gran conquista musulmana en España? Le contestaremos: Córdoba no es hoy símbolo de conquista (en todo caso que se venga y vea la catedral católica insertada en medio de la mezquita musulmana) sino de convivencia y tolerancia. Este tío no sabe de qué habla.

¿Por qué a dos manzanas de la Zona Cero? ¿Y por qué quiere ser abierta justo el 11 de septiembre de 2012? Pues evidente: porque quiere ser un símbolo, pero no de ataque, sino de tolerancia.

Yo retiraría ya mismo el proyecto hasta que se relajen: no hay manera.

Vaya vacaciones las de la pobre Sasha

Sasha Obama tiene nueve años y Michelle se la ha llevado de “vacaciones” a Marbella, aquí en España. No sé cómo lo habrá pasado, porque aunque su madre me escribe más  o menos una vez al mes, y su padre también, con la niña aún no tengo trato.

Pero no sé por qué sospecho que no van a volver a Marbella en mucho tiempo. Factores que me hacen pensarlo:

a) El jet lag: llegaron a las 10:30 de la mañana, es decir, las 4.30 de la madrugada para la pequeña. Aunque se debe dormir bien en el Air Force Two, el viaje es un palizón, para una estancia de cinco días.

b) El hotel, sin playa… Llevar a una niña de 9 años al Mediterráneo y meterla en un hotel de interior. A mi no me lo perdonarían. Aquello, que yo lo conozco bien, es un secarral, camino de un pueblito de montaña muy coqueto, llamado Benahavís (pronúnciese “benabís”), lleno de restaurates. El hotel está bien para jugadores de golf y millonarios rusos o árabes, pero por dios, venirse de Washington para meterse ahí… Si podían haberse quedado en cualquier otro sitio. ¡Villa Padierna es una mierda, hombre!  Imaginemos que van a casa de Antonio Banderas, o que usan la casa de Patrimonio Nacional en Lanzarote… Pero con un poco de mar, por favor. 70 habitaciones tuvieron que usar… Y David Cameron en Ronda sin causar ningún estruendo. (Muy mal Benahavís, que se ha dejado comer el terreno por Marbella. Y no digamos Estepona, que queda tan cerca como la hortera ciudad de Gunilla). En fin, que la pobre Sasha tuvo que darse un baño rodeada de gorilas, en una zona acotada para ella sola y sus numerosos amigos, a la vista de un montón de cotillas que la veían chapotear.

c) Visita a la Alhambra, a la Plaza de toros de Ronda (casi 40 grados), al centro de Marbella, a la Catedral, etc… siempre acompañada. ¿Te imaginas con tu hija aguantando la chapa del anfitrión a cada lugar que vas? Si no aguantan ni una santa escultura.

d) Vuelo a Mallorca… y en lugar de que te lleven a ver a algún actor famoso, te llevan a ver al Rey y la princesa. El vuelo son un par de horas. Si ponemos evento tras evento, más que unas vacaciones eso parece una cumbre.

e) El cumple de papá sin él. ¡Mientras él juega al baloncesto con Magic Johnson, sin un solo periodista! Y la pobre niña no puede ir ni siquiera a la fiesta de Antonio Banderas y Melanie, por dios sabe qué razones. A cambio, La Meridiana, el restaurante de lujo (una decepción de sitio, por cierto, al menos el que yo visité hace años).

f) Los regalos no se tocan. Es regla de la Casa Blanca. No se aceptan regalos. De manera que ni los abanicos típicos, ni el mantón de manila, ni nada de nada. Imagínate a tu hija recibiendo de todo y teniendo que decir rechazar uno tras otro los detallitos.

g) Y al llegar todo el mundo te critica. Después del palizón del viaje de ocho horas, del maratón de visitas de cinco días, el cansancio de sonreir a todo el mundo, los cotillas mirando, los regalos que se esfuman, el hotel sin playa… van y dicen que tu padre hace dispendio y que tenías que haber ido al Golfo e México de vacaciones. Hasta en ABC News.

Con lo bien y discreto que se está en los Hamptons…

(((Sí, la última carta de Obama me da las gracias por haber firmado una felicitación por su cumpleaños a instancias de Michelle:

La secuencia fue la siguiente: primero me escribe Michelle para pedirme que firme.

Luis,

Every year, our family tries to come up with a fun way to wish Barack a happy birthday.

And this August 4th, when he turns 49, I have something new in mind.

This has been a big — and hectic — year for him. After signing the Affordable Care Act and Wall Street reform into law — and completing his first year as president — I think it’s safe to say we will remember it for a long time.

And I know full well how much he credits this movement, and the work of supporters like you, for the change that we’ve accomplished.

So I’m putting together a birthday card that I would like you to sign. Together with other Organizing for America supporters — and me, Malia, Sasha, and Bo — we’ll wish him a happy birthday and let him know that we’re ready to take on the year ahead alongside him.

Will you wish Barack a happy birthday with me?

Luego me da las gracias por haber firmado. Y luego me escribe Obama para darme las gracias y decirme que “Michelle siempre encuentra una manera de sorprenderme” Te lo transcribo aquí:

Luis —

I want to thank you for signing my birthday card.

Michelle told me that she was planning something a little different this year, and I was overwhelmed by the kind words I received from so many supporters like you.

This job has a way of offering humbling moments. And the support you have shown me, time and time again, has sustained me through any number of difficult days. It is more than any president deserves, and I could not be more grateful.

On my birthday, I spent some time considering what the year ahead will bring — a new set of challenges and opportunities, some that we can foresee and some that we cannot.

If we continue to stand together, I know we will continue to move America forward and win these fights for change.

Thank you again for taking a moment to sign my card. As far as birthdays go, it is hard to imagine topping this one. But then again, Michelle always has a way of surprising me.

Sincerely,

Barack

 

Me consuela pensar, eso sí, que Sasha habrá quedado divina con sus 21 invitados al viaje. Y también que se supone que a la economía de la zona le habrá ido bien. A España de momento le cae una dosis de estereotipos.

Dilma sigue en cabeza, pero quién sabe…

Sarita Bastos, una periodista brasileña, gestiona Voto Certo, un sitio completísimo sobre la actualidad política de Brasil. Merece la visita.

Dilma Rousseff, la candidata de Lula, va entre 5 y 10 puntos por encima de Serra, el otro gran candidato para las Elecciones presidenciales de octubre (en realidad hay otros siete candidatos pero muy detrás.

Pero el conocido perfil técnico y algo burocrático de la candidata (ex guerrillera, ministra estrella del carismático presidente), le jugó una mala pasada en el primer debate presidencial de la campaña. La candidata estuvo nerviosa, tensa, balbuceante, frente a un Serra más carismático y certero. No tiene demasiada importancia porque fue un debate de bajísima audiencia (3%, la gente estaba viendo el partido en el canal de al lado), aburrido, previsible, y con más candidatos en pantalla, pero fue un primer aviso. El carisma de Lula, está claro, no se contagia. Breve análisis del debate aquí.

Está bien cómo CQC, impecable versión brasileira, está cubriendo la campaña electoral. En cuanto a los vídeos del debate en sí mismo, busca en YouTube porque está todo él ahí.

Obama histórico en programa matinal femenino

Nuestro amigo Nacho, alumno de esa primera generación de funcionarios maravillosa que tomó el Curso de Comunicación Pública del INAP en Madrid, nos envía este texto desde Nueva York. Lo transcribo tal cual. Gracias, Nacho.

((Solo tengo envidia malsana por dos tipos de personas: la gente que se marcha a esquiar, y la gente que se va a Nueva York)).

Queridos amigos,

Por primera vez en la Historia de este país, un Presidente en ejercicio (“sitting President”, como dicen por aquí) acudió a un daytime talkshow para ser entrevistado.
Aquí vídeo del magazine

Barack Obama, 44º Presidente de los Estados Unidos, apareció ayer en el show “The View” de la cadena Abc (de tendencia demócrata), presentado por Whoopi Goldberg y 3 co-presentadoras más, acompañadas para la ocasión de la mítica Bárbara Walters, recuperada de su cirugía cardiaca.

El show ocupa la franja matinal de la cadena, está claramente dirigido a un público femenino y trata temas de actualidad (cultura pop, prensa rosa, política, deportes, sucesos, etc.). Digamos que se trataría de un equivalente a los programas de las Concha García Campoy – Ana Rosa Quintana en España, pero con más variedad de contenido, más apuesta por la revista de prensa y el formato de debate, que ocupa todo el espacio del mismo y con algo más de clase.

No he podido resistir la tentación de escribiros.

En un momento que podría calificarse de verdadero punto crítico de su mandato, cuando las críticas arrecian y los problemas se multiplican, cuando la oposición más funesta y radical del Tea Party parece hacerse fuerte, cuando no se acaba de confirmar la recuperación económica, el paro supera el 9,5% (una tasa nunca vista por estos lares), el vertido en el Golfo está entrando en un punto muerto en el que no hay noticias, ni buenas ni malas, y sólo queda en el recuerdo la crisis y las gaviotas manchadas de crudo (aunque en este caso está BP para echarle la culpa…), la nueva estrategia en Afganistán no acaba de gustar a nadie, su reforma sanitaria está siendo continuamente tergiversada por sus oponentes, etc…

Cuando los problemas se multiplican, decide utilizar este canal, insólito en un presidente americano. Se la juega, y se mete en el avispero. A priori, aún siendo la cadena afín y las entrevistadoras supuesto fuego amigo, las amenazas parecen mayores que las oportunidades. En un formato de este tipo, lo fácil es parecer frívolo, lo cual sería imperdonable en un momento como éste. Mostrarse superficial. Dejarse agasajar, dejarse llevar por las copresentadoras, pasar de un tema a otro sin decir nada y resultando tópico y vacío.

Y sin embargo lo borda. Marca el ritmo. Aparece humano, cercano, pero en su sitio (las presentadoras le tratan de usted), engancha, todo lo cuenta en clave de storytelling. Empieza diciendo que ha elegido The View porque quería salir en un programa que viera Michelle. Habla de sus hijas continuamente, de sus vacaciones en Maine de dos días (mensaje), de que él no lo pasa mal, los que lo pasan mal son los americanos que le escriben todos los días contándole sus penas, ellos son los que le inspiran, porque ellos se mantienen optimistas respecto a América (mensaje)… habla de la boda de Chelsea a la que no asistirá para no acarrear problemas y porque las bodas de los hijos son cosas de los hijos a los que hay que asegurar una vida lo más normal posible (mensaje), y entre tema menor y tema menor… clava con total naturalidad (aunque a veces tartamudeando y extendiéndose un poco) el argumentario completo de sus últimas grandes actuaciones:

– Ante todo, recalca el difícil período por el que están pasando, el peor después de la Gran Depresión, y esto lo dice varias veces a lo largo de la entrevista.
– Ley de acceso a crédito para pequeñas empresas.
– Reforma educativa (para invertir en la formación de las generaciones del futuro, que serán las que asegurarán la creación de más empleo).
– Reforma sanitaria.
– Reforma energética (para dejar de depender del petróleo que compramos en el extranjero y respetar el medio ambiente).
– Estrategia en Afganistán, en colaboración con el Gobierno afgano, frente a perder el tiempo en Irak (anterior mandato).
– Dos mujeres en la Corte Suprema.

Y todo clarito, clarito, sin una sola descalificación, ni siquiera mención, a la oposición, hablando de americanos más formados, emprendedores, unidos, que siguen siendo líderes mundiales durante décadas. Su estilo.

Pullas interesantes a la campaña permanente, diciendo que a veces es tiempo de hacer campaña y a veces es tiempo de gobernar (típico argumento de alguien que está en el Gobierno, por otra parte), a los medios por poner el foco exclusivamente en el debate agrio y no en el debate constructivo que dice que también se da entre los partidos, y por crear debates ficticios a partir de hechos sin contrastar, como el falso racismo de la funcionaria Shirley Sherrod, a la que su propio ministro de Agricultura, a partir sólo de la noticia en medios y blogs, despidió sin atender a sus explicaciones (reconoce el error).

Una frase: “Porque hay una gran diferencia entre los que piensan en las próximas elecciones, y los que pensamos en las próximas generaciones”.

En definitiva, convence. Me sorprendió que no le preguntaran nada de la Ley de Arizona, porque está habiendo muchas manifestaciones y movilizaciones sobre todo desde ayer, cuando entraba en vigor, pero sin los artículos más polémicos. Ahí habría tenido que meterse más en harina y a lo mejor le descolocan, porque es un tema espinoso, aunque hasta ahora han mantenido una línea argumental muy coherente. Supongo que estaría pactado que de eso no se hablaba.

En fin, en mi modesta opinión, sorteó con total elegancia todas las amenazas. Comunicó. Transmitió contenido de valor, no fue a hablar de prensa rosa, ni a que le agasajaran. Tranquilizó y dió la sensación de que se están haciendo cosas. Y el público le interrumpía cada rato entre ovaciones.

Hala, ya me he quedao tranquilo contándooslo.

Un abrazo desde la Gran Manzana!!!

Nacho

¿Qué tienen en común los toros, la custodia compartida y el niqab?

En España, la derecha está ganando a los socialistas en asuntos en los que no debería ganar.

En una decisión que se ha hecho mundialmente famosa, el Parlamento de Cataluña ha aprobado ayer la prohibición de las corridas de toros en aquélla comunidad autónoma. Algunos – asociaciones de defensa de los animales – han logrado una importantísima victoria real. Otros – partidos nacionalistas catalanes – han logrado otra victoria simbólica: desterrar la fiesta española por excelencia de su territorio. Por último, la derecha está pletórica (más allá de la tristeza que quizá les produzca que no haya corridas en las ciudades catalanas): se vuelven a posicionar como los defensores de la unidad de España y sus tradiciones.

Los progresistas no han entendido bien la jugada, y se han debatido entre su espíritu protector de los animales, y la inconveniencia de entrar en el juego perverso de los nacionalistas catalanes y españoles. Entre unos y otros, los socialistas quedan en un lugar vacuo tanto en Cataluña como en España.

Lo mismo pasa con la propuesta conservadora de prohibir el burka y el niqab en espacios públicos, o promover la custodia compartida obligatoria en casos de separación o divorcio. Los progresistas se baten en la contradicción de defender los derechos de las mujeres a vestir como les de la gana, o a ser prioritarias en el cuidado de los hijos, con la contradictoria posición de evitar la mezcla de lo religioso y lo civil, y promover la igualdad de hombres y mujeres. Los conservadores, en ambos asuntos, parecen adelantar por la izquierda a los izquierdistas, cuando en realidad lo que defienden es, por un lado, la pureza de la tradición cristiana frente al Islam (por eso no proponen suprimir el velo de las monjas o mandar a la cárcel a la jerarquía de la Iglesia por no respetar la iguadad); por otro, favorecer la posición patriarcal que les es propia (porque saben que la custodia compartida favorece en principio a los hombres a pesar de aparentar ser igualitaria). 

¿Cómo podrían resolver los progresistas su contradicción? Aplicándose en cada cosa a su tiempo:

– Toros, a favor de momento, hasta que quede depurada la contaminación nacionalista por ambos lados.

– Burka y niqab, a favor de momento, hasta que no se aborde la cuestión de los símbolos religiosos de manera integral, afectando también a otras religiones.

– Custodia compartida, en contra de momento, hasta que no se explique claramente que las mujeres son las grandes perjudicadas.

Toros, custodia compartida y niqab son símbolos muy poderosos en los que la derecha gana y la izquierda puede perder, porque su enmarcado, su explicación, es mucho más difícil para la segunda que para la primera.

El alma de un progresista, diez veces más barata que la de un conservador

Supongamos que mi amiga Carmen Pérez es muy progresista – y es mucho suponer, porque no tengo ni idea. Supongamos que mi padre es superconservador – y en este caso suponer es acertar.

Supongamos que alguien les pregunta por cuánto dinero escribirían en un papel: “Por la presente vendo mi alma a cualquiera que encuentre este papel tras mi muerte”. Carmen lo haría por poco dinero, mi padre exigiría mucho.

Eso es precisamente lo que ha estudiado Jonathan Haidt en un estudio interesantísimo que demuestra que los conservadores exigen una cifra mucho mayor que los progresistas, más de diez veces superior,  por romper tabúes relativos a la “santidad y la pureza” del cuerpo y el alma.

Para ello, preguntaron a una muestra de gente de todo el mundo por cuánto dinero venderían su alma, se dejarían transfundir sangre de un convicto por abuso de menores u orinarían en público como parte de una representación, además de otras maldades.  (Tú puedes responder al estudio aquí, busca en el listado “What would you do for a million dollars?”)

El resultado es que los conservadores (con independencia de su religión) eran mucho más exigentes. Haidt explica así, que progresistas y conservadores tienen distinta configuración de sus fundamentos morales.

Lágrimas de político

Acabamos de ver al cesante presidente de Brasil, Luis Inacio Lula da Silva, llorando al recordar algunos de sus logros en defensa de los débiles en su país. Lula no es el primero en llorar en público. De hecho, los antecedentes son numerosos:

El propio Lula ya había llorado de alegría por la elección de Río para los Juegos Olímpicos.

Bush padre lloró al referirse a su hijo Jeb.

Y más tarde también al referirse a la operación de su esposa.

Su hijo el presidente George W. Bush era de lágrima fácil. Lloró, por ejemplo, lágrimas patrióticas en un homenaje a los veteranos, cantando el “Dios bendiga a América”.

Hillary lloró durante las primarias contra Obama.

Aznar lloró, parece que por temor a lo que los socialistas podrían destrozar de su legado, justo antes de las Elecciones del 2004.

Gordon Brown lloró, como ya contamos aquí, en plena campaña, al recordar la muerte de su bebé recién nacido.

La “camisa verde olivo de mil batallas” de Fidel

 

 

Renace Fidel, o eso quieren ver algunos. Está en todos los medios de hoy la aparición del comandante, no ya con su chándal de los últimos tiempos, sino con su “camisa verde olivo de mil batallas”, tal como dice Granma, el diario oficial del régimen.

Es curioso que los medios estén destacando ese hecho como símbolo de que Fidel aún quiere mandar. Curioso porque el pantalón es azul, el acto en que reaparece muy modesto, y Fidel un octogenario.

Pero lo cierto es que el diario oficial empieza su crónica precisamente con ese detalle. Luego explica que el gran mito viviente del siglo XX se dirigió a los combatientes del Asalto del Moncada el 23 de julio de 1953 y a sus mártires. La puesta en escena es muy modesta, como puedes ver, pero ha logrado, como todo lo que hace Fidel, repercusión mundial.

Qué poderosos los símbolos, el color verde oliva entre ellos.

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