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El tipo que más empeño puso en su imagen personal

El pequeño dictador Kim Jong Il, megalómano como pocos, o los brutales dictadores del siglo XX, se quedaban cortos al lado del hombre que, probablemente, más se preocupó de trasladar públicamente la grandeza de su Imperio: Luis XIV de Francia, el Rey Sol, el monarca que elevó el lujo y la grandeza a política de Estado.

El Palacio de Versalles muestra estos días una exposición de elementos de esa grandeza. No he podido ir, pero he disfrutado la visita virtual cuya dirección aquí te dejo.

Uno de los comisarios de la exposición, Alexandre Maral, nos dice: «En el caso de Luis XIV, uno no puede distinguir entre su pasión por el coleccionismo de arte y su ejercicio del poder.»

¿Puede la web frenar mejor lo rumores?

Sencillamente no: de hecho, es una monstruosa maquinaria para su propagación.

Hace un año y medio comenzó en Estados Unidos el llamado «Movimiento Birthie»: unos cuantos chalados que afirman que el presidente Obama es ilegítimo porque no nació, como exige la Constitución, en Estados Unidos, sino en Kenia. Recurren a pruebas «irrefutables», a su vez refutadas implacablemente por decenas de pruebas realmente irrefutables (por ejemplo aquí). Pero la cosa sigue, y hoy en día sólo la mitad de los republicanos no tienen duda alguna de la legitimidad de Obama. El resto la niega directamente (28 por ciento) o están dubitativos (30 por ciento). Mira aquí a esta pobre señora mostrando su certificado. El vídeo corrió y sigue corriendo por la web.

A pesar del esfuerzo titánico y encomiable que el Gobierno y el propio Obama han hecho por disipar los rumores absurdos (como que fue educado en el Islam, o que es amigo de terroristas…), la web ha extendido la basura a velocidad de vértigo, y esa basura ha llegado a medios como Fox tv o algunos periódicos extremistas.

El prolífico Cass R. Sunstein acaba de publicar un libro sobre la expansión de los rumores en la era de Internet: «On rumors: how falsehoods spread, why we believe them, what can be done», y sus conclusiones no son muy optimistas.

Sunstein reconoce que la web incrementa la capacidad de la gente para filtrar la información. Sin embargo, explica, la gente prefiere ir a los lugares que confirman una y otra vez su visión del mundo, de manera que los conservadores van a webs, medios y blogs conservadores, y los progresistas acuden a fuentes progresistas. Los datos son abrumadores. De manera que, en lugar de incrementar realmente el contraste de información, los ciudadanos más bien refuerzan sus visiones. No es ya «ver para creer», sino «creer para ver», si vale la expresión. Desde los años 70, además, sabemos que cuando una persona se rodea de gente extremista, se vuelve más extremista. Y cuando alguien moderado se rodea de moderados, se vuelve más moderado.

De manera que la web no está ayudando mucho a este «debate democrático» del que tanto se habla. Mucho más sobre esta cuestión en este delicioso artículo del New Yorker.

Los primeros amores, como el primer voto

En honor a cuantos no olvidaron nunca ni olvidarán sus primeros amores, recuerdo aquí una cita de mi colega el concejal de Madrid Pedro Sánchez. «El primer voto es como el primer amor: nunca se olvida y marca a fuego el futuro político.»

Pueden a veces guardarse en secreto, pero los primeros amores, como el voto, no se olvidan jamás.

«Las sociedades conviviendo con miedo son terriblemente vulnerables, y los políticos lo saben» ¿QUIERES VER TODA LA PUBLICIDAD PRESIDENCIAL ESTADOUNIDENSE?

Una niña deshoja una margarita como si se tratara de una cuenta atrás. Cuando termina, estalla la bomba atómica. Es el guión del «Anuncio Daisy»,  probablemente, el primer anuncio negativo y de miedo de la historia. Sólo se emitió una vez pero fue hipercontrovertido y eficaz. Aquí lo tienes. Y aquí tienes también la historia del anuncio. Con este anuncio – y otras cosas, claro- gana el prisidente Lindon B. Johnson contra Goldwater en 1964, apelando al miedo aun desastre bélico por la extrema dureza que se le suponía al candidato republicano, que perdió.

Me lo ha recordado la exposición que me encuentro sorprendido en Bogotá. Me escapo después del almuerzo a verla en el Museo del Banco Nacional, al ladito del maravilloso Museo Botero. Se trata de «Tres Proyecciones» del catalán Antoni Muntadas.

Una exposición es la historia secuencial pero también organizada gramaticalmente, de la publicidad electoral en Estados Unidos. Qué delicia, por ejemplo, ver a Jaqueline Kennedy hablando, seguramente también por primera vez en la Historia, en español al electorado hispano.

(El vídeo de la compilación de Muntadas no está en la web ni se vende, pero te regalo aquí el maravilloso  maravilloso, increíble, portentoso y espero que muy duradero enlace a toda la publicidad de las presidenciales estadounidenses en un click).

Otra exposición «On translation: Fear/Miedo», nos remite a la construcción social del miedo, y a su utilización en el periodismo y la política, un asunto que me tiene obsesionado, relacionado con la «gestión del terror» (Llegar al aeropuerto de Bogotá remite ineludiblemente a esa cuestión, que no te abandona hasta que te sientas en el avión de vuelta. Uribe sabe). «Las sociedades conviviendo con miedo son terriblemente vulnerables, y los políticos lo saben», dice Muntadas en una entrevista sobre la exposición en la revista colombiana Cambio.

La tercera es algo más aburrida y explica los límites del periodismo y la construcción de la noticia.

En fin, un ratito agradable en La Candelaria, el viejo barrio bogotano, en una tarde soleada. Mañana me vuelvo para España, donde el miedo está menos extendido.

La política del miedo funciona: mejor contestarla

Ayer fue el aniversario de la victoria de Obama. No del Gobierno, insisten en la Casa Blanca, que para eso quedan tres meses, sino de la victoria electoral. Con esa ocasión se reunieron en Madrid Tom McMahon y Jen Palmieri (por cierto, la jefa de Lewinski en la Casa Blanca de Clinton), actualmente en puestos relevantes de comunicación del Partido Demócrata y del Center for American Progress (CAP), del entorno Obama. Dos jóvenes encantadores y muy prometedores, cercanos al presidente.

En un seminario de la Fundación Ideas, ACOP y el propio CAP los dos invitados señalaron la eficacia de la política del miedo puesta en marcha por los republicanos y sus terminales mediáticos (Fox de manera destacada). Según señalaron, en algunos estados clave, un tercio de la población cree que Obama no es un presidente legítimo por no haber nacido en Estados Unidos. Este bulo se corresponde bien con otros ya manejados antes, como que Obama es «amigo de los terroristas», que es un comunista peligroso, o que se formó en el Islam siendo niño.

Me trae esto a la memoria dos cosas: la hipótesis académica del «terror management» que viene a decir que, cuanto más miedo siente un individuo, más conservador se vuelve; y también la maestría con que la campaña de Obama, hace un año, desmontó todos los rumores con la web, todavía visible. http://fightthesmears.com/. En esa misma línea de no dejar pasar ni una falsedad, hoy desde el Gobierno, Obama se defiende de las patrañas sobre la reforma de salud en el mismísimo portal de la Casa Blanca, con el link Health Reform Reality Check (ver).

Dos candidatos gemelos para observar

Los dos tienen apariencia de jóvenes (especialmente el chileno, que de hecho, con 36 años, lo es). Los dos tratan de pescar votos en el electorado joven y más o menos progresista. Los dos utilizan las nuevas tecnologías como elemento fundamental en sus campañas. Los dos tienen el desafío de sustituir en el poder a dos líderes muy carismáticos: la chilena Bachelet y el colombiano Uribe. Los dos van creciendo en las encuestas, con fórmulas alternativas de campaña, menos tradicionales. Los dos prescinden de la corbata casi siempre, pisan el terreno y dominan las redes sociales. Los dos están haciendo campaña en países líderes de América Latina. Los dos van con formaciones independientes.

Uno es Marco Enríquez-Ominami en Chile, que está arrancando votos al candidato oficialista de la izquierda, Frei. Y tomando espacio al favorito de la derecha, Piñera.

El otro es Sergio Fajardo en Colombia, que sigue muy por debajo de otros candidatos, (Sanín, Santos, Arias… y el propio Uribe, que trata de presentarse de nuevo), pero va rompiendo en el mapa electoral, poco  poco.

Sus webs son muy interesantes: Marco: www.marco2010.cl y Fajardo: www.sergiofajardo.com

Berlusconi como fenómeno cultural

Conocí a César García Muñoz en Edelman, hace ya trece años: conversaciones suculentas en la cocina de aquella planta de Torre Europa, luego en el Windsor. El se dedicó y se dedica a la Universidad ahora, y ha logrado un conocimiento del funcionamiento de la opinión pública envidiable. El domingo publicó un artículo en El País sobre las bases culturales de la aprobación de Berlusoni. Aquí está, y está muy bien. Salud, amigo.

Recomendaciones para crisis

Silvia Hinojosa, de La Vanguardia, publicó ayer un trabajo estupendo a partir de lo que Iván Redondo y yo mismo le contamos sobre gestión de crisis. En mi caso, la redactora ha sabido trasladar muy bien a los acontecimientos de la semana pasada los principios generales que hablamos en larga conversación. Aquí tienes el artículo.

Plouffe nos cuenta cómo lo hicieron

Si alguien conoce cómo fueron las cosas en la campaña presidencial de Obama, ese es David Plouffe, el director de campaña que trabajó con David Axelrod. Acaba de publicar su libro de memorias del período, y la revista Time ofrece aquí algunos extractos, referidos a asunto del reverendo Wright y el discurso sobre la raza, la elección de Biden y la sorpresa evanescente de Palin. Mientras vemos el libro, abrimos boca.

Hugowood, o el cine-propaganda

En 1987  tenía 16 años: primeras lecciones serias de Historia contemporánea en el CEU, amigas y amigos que quedan para siempre en la memoria, discotecas de tarde… Y Felipe gobernando con holgura, sin Internet aún, sólo dos canales de televisión… una opinión pública marcada a trazo grueso en unos pocos lugares. Fue entonces cuando vi un trocito de El Triunfo de la Voluntad, una minuciosa película de Leni Riefenstahl para Hiltler, que ganaría en 1935 la medalla de oro en la Bienal de Venecia (confieso que entonces Chefo y yo visitábamos con frecuencia videoclubs con amplias colecciones de cine no precisamente cultural).

Pues parece que el cine no ha dejado de persuadir desde los  años 30 a los dictadores y autócratas del mundo. Hugo Chávez ha sido el último en sumarse al club, con la creación de la Villa del Cine, unos modernos pero modestos estudios a las afueras de Caracas, dedicados a hacer «revolución de la conciencia».

Bolivar eterno, ciudadano de la Libertad parece ser el primer largometraje, en 2006, y desde entonces ha producido títulos como Venezuela Petroleum Company, o Libertador Morales, el Justiciero, entre otros títulos pintorescos.

Aquí en España, Franco, ese hombre fue el documental conmemorativo del 25 aniversario del golpe de Estado de 1936; antes, tan pronto como 1941, se había rodado Raza, con guión del propio dictador.  Luego Franco pondría en marcha toda la maquinaria del No-Do, que aún niños como yo pudimos ver en sus últimos estertores, antes de que nos pusieran Marcelino Pan y Vino en algún cine de reposición, justo antes o después de la muerte del «caudillo».

En Italia, el hijo de Mussolini fue el guionista de la épica Un Pilota Ritorna, emitido también con toda fanfarria; por aquella época, Eisenstein dirigió la apología stalinista Alexander Nievsky…. Caso curioso el del pequeño dictador coreano Kim Jong Il, que promovió la película Pulgasari en 1985. Como el director y la actriz elegidos por él no quisieron participar, el amado líder decidió, literalmente, secuestrarlos. Pon «Pulgasari» en tu buscador y mira a los secuestrados trabajando.