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10 efectos psicológicos de tocar a la gente

Hay un post muy interesante sobre el efecto de tocar a la gente en la comunicación, con claro interés también para la expresión no verbal en la política. Te lo traduzco aquí.

Investigación psicológica sobre cómo un simple toque (no sexual) puede aumentar la docilidad, la actitud de ayuda, la atracción y la potencia de la comunicación.

Para movernos en el mundo, nos centramos sobre todo en los ojos y los oídos. El tacto es un sentido que a menudo olvidamos. Pero el tacto es también fundamental en la manera como entendemos y experimentamos el mundo. Incluso el más ligero toque en la parte superior del brazo puede influir en nuestra manera de pensar. Para probarlo, aquí hay diez efectos psicológicos que demuestran lo poderoso que un simple roce puede ser. 

1. Tocar por dinero.

Un simple roce a tiempo anima al prójimo a devolver un objeto que se ha encontrado. En un experimento, los usuarios de una cabina telefónica que tocaron al desconocido que entraba fueron más proclives a devolver un centavo perdido por el experimentador (Kleinke, 1977). La acción no fue más que un ligero toque en el brazo. Pero aún podemos ir más allá: los individuos que fueron tocados por una camarera eran, en otro experimento, más generosos en sus propinas (Crusco y Wetzel, 1984).

2. Tocar en busca de ayuda.

Las personas también tienen más probabilidad de ofrecer ayuda cuando previamente han sido tocadas. En un estudio, los extranjeros a los que previamente se había tocado ligeramente en el brazo fueron más propensos a ayudar a un experimentador a recoger algo que se había caído (Gueguen, 2003). El porcentaje de personas que ayudaron subió del 63 al 90 por ciento.  

3. Tocar para la docilidad.

El poder de un ligero toque en la parte superior del brazo se extiende aún más allá, incrementando la «docilidad» (compliance en el original). En un estudio realizado por Willis y Hamm (1980), a los participantes se les pidió que firmaran una petición. El 55 por ciento de los individuos se mostró de acuerdo en firmar, porcentaje que subió al 81 por ciento entre aquellos a los que se había tocado una vez en la parte superior del brazo. Un segundo estudio solició a la gente que cumplimentara un cuestionario. El mismo roce elevó la respuesta positiva del 40 al 70 por ciento.

4. Tocar dos veces para mayor docilidad aún.

Podemos aumentar aún más la docilidad con un segundo toque en el brazo. Vaidis y Halimi-Falkowicz (2008) trataron este asunto cuando pidieron en la calle a la gente que rellenara un cuestionario. Aquellos que fueron tocados dos veces fueron más proclives a hacer la tarea que los que sólo fueron rozados una vez. El efecto fue más fuerte cuando los hombres fueron tocados por una mujer que hacía de supervisora.

5. O bien, ¡tocar para buscar pelea!

Sin embargo, la aceptabilidad del tacto, sobre todo entre los hombres, depende mucho de la cultura. Cuando Dolinski (2010) llevó a cabo un experimento sobre tacto y docilidad en Polonia, obtuvo resultados muy diferentes entre hombres y mujeres. En Polonia, los hombres a los que se pidió un favor, previo roce ligero en el brazo, reaccionaron mal.  Esto parece estar relacionado con niveles más altos de homofobia en el país. Las mujeres, sin embargo, reaccionaron positivamente al tacto.

6. Tocar para vender tu coche.

A diferencia de Polonia, Francia tiene una cultura de contacto y tocar es aceptable entre dos hombres. Así, los investigadores francesses Erceau y Gueguen (2007) se acercaron a una muestra al azar de hombres en un mercado de coches usados. Tocaron a una mitad ligeramente en el brazo durante un segundo, y a la otra mitad no. Los que habían sido tocados valoraron al vendedor como un tipo más sincero, amigable, honesto y agradable. No está mal para un toque de un segundo. ¡Seguro que los resultados habrían sido muy diferentes en Polonia!

7. Tocar para ligar.

No sorprenderá saber que un hombre muestra más interés por una mujer que le ha tocado ligeramente. Pero, por si acaso, aquí hay algo de investigación: Gueguen (2010) ha demostrado que los hombres fácilmente equivocan un toque no sexual en el brazo como si fuera una muestra de interés sexual. Tal vez más sorprendente resulta que las mujeres también responden positivamente ante un ligero toque en el brazo cuando un hombre les pide el número de teléfono en la calle (Gueguen, 2007). Esto puede ser porque las mujeres asocian un leve toque de uno o dos segundos con un mayor dominio. (¡Tengamos en cuenta, sin embargo, que esta investigación se realizó, de nuevo, en Francia!).

8. Tocar por poder.

Tocar comunica de forma vital en las relaciones de poder. Henley (1973) observó a la gente en sus actividades cotidianas en una gran ciudad. Las personas que tendían a tocar a las demás (en comparación con los que más bien eran tocados) tenían en general más alto status. Consideramos que las personas que tocan a los demás tienen más poder en la sociedad (Summerhayes y Suchner, 1978).

9. Tocar para comunicarse.

El tacto posible es muy variable y puede comunicar muchas emociones diferentes. Hasta qué punto se puede comunicar a través del tacto es el objetivo de un estudio muy destacado de Hertenstein y otros (2006). Recibiendo sólo un toque en el antebrazo, los participantes en este estudio trataron de interpretar doce emociones diferentes. Aunque no veía la cara de quien le tocaba, y ni siquiera veía el propio roce, el receptor acertó con bastante precisión los toques de ira, miedo, disgusto, amor, gratitud y simpatía. La precisión osciló entre el 48 y el 83 por ciento. Para poder comparar, ese resultado es tan bueno como el que obtenemos observando el gesto de la cara.

10. Recibir un masaje para mejorar en matemáticas.

Si se puede lograr todo eso con un toque, ¡imagina lo que puede lograr un masaje! Pues bien, una investigación ha demostrado que con un masaje aumentan las habilidades matemáticas (Field, 1996). En comparación con un grupo de control, los participantes que recibieron masajes dos veces por semana durante cinco semanas no sólo estaban más relajados, sino que también lo hicieron mejor en una prueba de matemáticas. 

Advertencia aburrida: Todos estos estudios se centran en un tacto adecuado. Ser tocado puede tener significados muy diferentes dependiendo de la situación, la cultura y el género. En general, el contacto que hemos referido es un ligero toque en la parte superior del brazo, el lugar más seguro para tocar a alguien que no conoces. La investigación ha identificado un pequeño porcentaje de gente – tanto hombres como mujeres – a la que no le gusta ser tocada para nada en su interacción social. Esta gente no responde positivamente en cualquiera de las situaciones citadas.

Para entender la boda de Guillermo y la beatificación de Juan Pablo II

«La cobertura de los acontecimienos por televisión atrae las mayores audiencias en la historia del mundo. Que no se nos malinterprete: hablamos de audiencias tan grandes como 500 millones de personas respondiendo a un mismo estímulo al mismo tiempo, en el momento de su emisión. Es verosímil que haya habido audiencias acumuladas de este tamaño antes de la era electrónica, como por ejemplo la audiencia de la Biblia. Quizá alguien haya podido decir que había varios cientos de millones de personas vivas en la tierra que habían leído o habían oído contar el mismo Libro. Pero no fue hasta la emisión de radio, y la extensión de los receptores domésticos, que la simultaneidad en la exposición se hizo posible. La enormidad de la audiencia, junto con la conciencia de todos de pertencer a esta enormidad, es impresionante. Es incluso más impresionante cuando uno es consciente de que el objeto de estas retransmisiones es la ceremonia, del tipo que los antropólogos encontrarían familiar si no fuera por su escala. Algunas de estas ceremonias son tan integradoras que no queda nadie fuera. ‘We are the World’ es ciertamente una canción para los acontecimientos mediáticos. Cautivar a una multitud tal es sin duda una proeza; observar el consenso logrado desafía las cosas descubiertas por la investigación de los efectos de los medios… Como las fiestas religiosas, los grandes eventos mediáticos conllevan una interrupción de la rutina, días de vacaciones, normas de participación en la ceremonia y el ritual, concentración en algún valor central, la experiencia de la comunidad, la igualdad…, y la integración en torno a un centro cultural. Los tonos reverentes de la ceremonia, el vestido y el porte de aquellos que están en la escena, el sentido de comunión con la masa de quienes ven, todo son reminiscencias de los días sagrados… La actitud pasiva de los espectadores da vía a una partipación ceremonial. La profundidad de esta implicación, a la postre, tiene importancia en la formación de la opinión pública y para instituciones como la política, la religión y el entretenimiento. En un escalón superior, se incorporan a la memoria colectiva.»

Dayan y Katz, Media Events, the Live Broadcasting of History, 1992
(En español, La historia en directo, la retransmisión televisiva de los acontecimientos, 1995)

Según la obra ya clásica de Dayan y Katz, hay tres tramas típicas en los acontecimientos mediáticos:

1. Las Competiciones (los Juegos Olímpicos, los grandes partidos de fútbol, los grandes debates electorales…): en ellas se confirma la cualidad del héroe.

2. Las Conquistas (las grandes gestas, como la llegada a la luna o las retransmisiones bélicas…): también una beatificación como la de Juan Pablo II de hoy domingo. En ellas el héroe va, dicen los autores, «más allá de los límites humanos».

3. Las Coronaciones (reales y también en metáfora: las tomas de posesión, las bodas reales o similares…): en ellas el héroe es glorificado. Como en la boda de los príncipes que vimos el viernes.

A los británicos no les importa que no inviten a Blair y Brown…

… aunque sea obviamente lamentable que los conservadores como Major estén en la boda real de hoy, por pertencer a sociedades de la realeza, y no puedan estar los laboristas por «lacayos». En fin…

Pero lo cierto es que Blair y Brown están entre los últimos de la lista de invitados recomendables, según una encuesta de YouGov. He aquí los resultados de los «invitados convenientes» o «inconvenientes», por orden, según una muestra población general de británicos.

Los datos están publicados en un artículo en el blog de The Spectator. Otros datos son:

La boda es buena pero no interesa mucho. Según un 60 por ciento aproximadamente será buena para el país y para la economía británica, pero el porcentaje que la sigue con interés es del 43 por ciento, frente al 55 que no. Para la mayoría se está ofreciendo demasiada información sobre la boda.

El apoyo al príncipe Guillermo y a la reina es mayor, mucho mayor, que el que recibe el príncipe Carlos:

Los británicos prefieren cuatro a uno que su país sea una monarquía a una república. El 55 por ciento no cree que la monarquía se un costo indebido para los contribuyentes. El 33 por ciento cree que sí.

Son ligeramente más (aproximadamente 45/40) los que prefieren que Guillermo suceda a la reina directamente frente a quienes creen que debería ser su padre.

Canción protesta

Nada como una pieza musical de tres minutos para lograr un efecto superior al de una decena de buenos discursos políticos. Recordemos (los que podemos, aunque fuéramos niños entonces) las canciones de los últimos años del franquismo, o las canciones latinoamericanas contra los dictadores en Chile o en Argentina o en otros países, o las canciones vinculadas a la Teología de la Liberación en aquel mismo continente. Mi padre nos ponía en el Renault 12 familiar, camino del pueblo de la Mancha en donde nació mi madre, y sin solución de continuidad, las canciones de Mejía Godoy tras las de Elsa Baeza. Menos protestón sonaba luego BoneyM o Abba.  También, cómo no, las canciones de los cantautores en Estados Unidos en los 60 y 70 por los derechos civiles o contra la Guerra de Vietnam, o los baladistas franceses en el 68…

Hay un nuevo libro, 33 Revolutions per Minute: A History of Protest Songs, from Billie Holiday to Green Day, que empieza en 1939 y termina en 2008, pero resulta sólo útil para las canciones en inglés, y me parece que no está muy bien lograda la integración del texto. Es más bien una historia de cada canción. El autor, Dorian Lynskey, tiene un blog sobre el libro.  

En estos momentos, The Nation tiene abierta una encuesta para elegir la mejor canción protesta de todos los tiempos. La semana que viene publicarán los resultados.

De momento, hay una lista de canciones en inglés aquí. Y un par de trabajos que no están mal sobre la religión y la canción protesta en Latinoamérica, y sobre la canción protesta en España (del Franquismo y la Transición).

A pesar de la mala calidad del lugar, está muy bien esta recopilación de la canción protesta en América Latina.

Se está preparando en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, para septiembre de este año, un Congreso sobre «la letra de la música» y su relación con la historia y la sociedad. Interesantísimo.

Más Robin Hood: «Vamos a hacer dinero»

Magali y yo fuimos a ver antesdeayer «Inside Job»: realmente impresionante el relato del origen de la crisis económica en los grandes inversores de Nueva York, los grandes bancos, las grandes agencias de calificación y las grandes aseguradoras, y cómo esos tipos contaminaron el mundo universitario, económico y político.

En el mismo cine de Madrid en que la vimos se anuncia el próximo estreno de una película reportaje que tiene ya tres años, pero que abunda en la retórica Robin Hood de la que ya hemos hablado aquí recientemente: «Vamos a hacer dinero (Let’s Make Money)», del austríaco Erwin Wahenhofer. Ahí en la película está España, liderando el mundo en burbujas inmobiliarias…

Homenaje a los gilipollas que van de gurús de la comunicación política

Sí, vale… quizá me paso un poco, pero son tantos los asesores de primeros ministros y presidentes y tantos los que van por ahí de listos haciéndose pasar por maquiavelitos, y tantos los que han asesorado a Obama… Hay algunos colegas de profesión que dicen que asesoraron a un presidente por haberle enviado un email. Si yo ahora y aquí digo que asesoré a los presidentes González, Clinton, Mandela y Brandt, ¿habrá alguien que me desmienta?

Un poco de modestia y de sinceridad, colegas de profesión.

Todo esto a cuenta del descubrimiento de que el inefable Ravi Singh, que iba de cerebro de Obama en Internet en 2008, nunca trabajó para él, y tampoco se preocupó por desmentirlo cuando le invitaban a conferencias por todo el mundo, incluida España, y le entrevistaban en los medios. Lo cuenta Politico en este increíble artículo. No te pierdas la lamentable web del falso gurú y su
paupérrimo historial, suponemos que, este sí, real.

Los trucos del papa

Se ha dicho que la comparecencia del papa Benedicto XVI en el programa «A sua immagine» de la televisión pública italiana, es un hito histórico, porque por primera vez un pontífice responde a las preguntas de los ciudadanos de a pie. Incluso se ha comparado con el programa francés y español «Tengo una pregunta para usted». En realidad, la supuesta apertura del papa está llena de trucos.

Primero, en lugar de comparecer en un plató ante los ciudadanos y ciudadanas que le preguntan, Ratzinger respondió desde su despacho en el Vaticano.

Segundo, en lugar de hacerlo en directo, lo hizo en estricto diferido.

Tercero, en lugar de responder a «ciudadanos de a pie», lo hizo a siete cuidadosamente seleccionados, evidentemente creyentes católicos: una madre con un hijo en estado vegetativo desde hace dos años, una mujer víctima de la violencia de Costa de Marfil, una niña japonesa que vivió el terremoto, siete estudiantes cristianos en Irak…

Cuarto, las preguntas fueron también seleccionadas de un total de más de 3.000, y las respuestas grabadas por el papa en el Vaticano.

Y quinto, el programa en realidad fue una elegía de Ratzinger en la que se ofrecieron imágenes amables y comentarios sobre su vida, para luego instertar las preguntas.

En fin, histórico poco, y arriesgado menos. De contenido ni hablamos, claro. Ni tampoco de qué hace la televisión pública italiana con el dinero de los contribuyentes…

«Yo fui novio de Gandhi»

Divertida lectura de vacaciones de la página humorística del New Yorker, Shouts & Mormors, escrita por Paul Rudnick. Traducción.

Según una nueva biografía de Joseph Lelyveld, el amor en la vida de Mahatma Gandhi fue un culturista judío alemán llamado Hermann Kallenbach. «Tu retrato (el único) está en la repisa de la chimenea de mi dormitorio», escribió Gandhi a Kallenbach. «La repisa de la chimenea se encuentra frente a la cama.»

Kochi, India – Gandhi todavía es tan reverenciado en la India, que un libro sobre él que pocos indios han leído y que ni siquiera ha sido publicado en este país, ha sido prohibido en un estado y puede ser prohibido en todo el país.
-The Times.

«Sabemos que algunas personas todavía no creen que Gandhi fuera gay, pero permítanme que les diga, por experiencia, que a Gandhi le gustaban los chicos. Lo conocí cuando vino a ver mi espectáculo sobre hielo en Nepal, que se llamaba «Fiesta en la suciedad.» Gandhi fue detrás del escenario y me dijo: «He disfrutado mucho viendo como pretendes patinar sobre hielo con tus pantalones apretados.» Le pregunté, «ummmm… ¿por qué te has puesto un pañal?» Y él explicó que su atuendo era un dhoti tradicional de la India. Yo le dije: «pues pareces el bebé de Año Nuevo». El me dijo: «eres tan guapo cuando no hablas…»

Entonces me contó cómo hizo la tela para su propio dhoti, en su rueca y tejido a mano, y le dije: «Guau, ¿eres como una especie de lesbiana india?» Y él dijo: «te lo cuento en la cena.» Y montamos la cena, y el va y dice tal que «Voy a pedirme una ensalada,» y yo voy y le digo: «Espera… ¿eres una especie de vegetariano total de esos y tal?» Y él dice que sí, que no cree que sea necesaria la muerte de seres vivos para alimentarse. «Bueno, pero yo prefiero comerme la vaca antes de de que ella me coma a mi». Entonces Gandhi me dice: «Eres el único hombre adulto que he conocido, cuyo nombre de pila es Kelly.» Yo le digo, «bueno, tu nombre es Mohandas, ¿no? Tal vez deberías cambiar… Podrías ser tal que Tim Ghandi o Gary Gandhi». «¡Oh, Kelly…!», me contestó.

Pero es muy mono, ya sabes, en plan líder mundial legendario, y me hablaba de la filosofía de la no violencia, y venga una y otra vez y bla, bla, bla … hasta que la gente quería pegarle. Y por eso fui y le dije. «Bueno, y si alguien como que te da un puñetazo, ¿tú te quedas sentado?» Y va y me dice: «Sí. ¿Tú qué harías?» Y yo digo:»Si alguien me pega, le lanzaría mi copa. Quiero decir, tal vez deberías tratar más con los ingleses.» Y él me dice: «Eres tan sabio… tu nombre debería escribirse Kellhi».

Creo que es totalmente adorable, por eso le digo: «Vamos a tu casa», y él me dice que es célibe. Y yo me quedo como «¿Qué…? ¿perdona?» Y va y me dice que él cree en la pureza del cuerpo y el alma, y ​​que a veces duerme junto a una joven desnuda, y que no se le levanta. Y yo como que «bueno… a mi también me pasa» Y luego dice que además está casado. Yo me quedé pensando «Kelly, ya estamos otra vez».

Así que le pregunto si se lo ha contado a sus padres y el me dice, «No, no… son de la vieja escuela hindú y no lo entenderían.» Le digo: «Pero ¿no sería genial si pudieras hacer una campaña con un cartel con tu foto abrazando a tus padres y diciendo ‘quedarse en el armario es un sinsentido’?» Y entonces él me cuenta cómo India ha impuesto este absurdo sistema de castas, y me cuenta lo de los intocables….y yo le digo «¿Estás hablando de las morenazas?» Y él se ríe y me dice: «No te rías, no tiene gracia» Y él me pregunta: «Kelly, ¿alguna vez has estudiado la historia del mundo?», Y yo me quedo como … «Oye, perdona, pero llevo un jersey de cachemir italiano importado». Me contesta: «¿sabes?, me parece que voy a pedir carne.»

Por supuesto, con el tiempo me dejó por ese culturista, pero yo ya le advertí: «Mira, yo ya me lo sé. Al principio suena muy caliente, pero muy pronto se convierte en un ‘Nein, no puedo quedarme hasta tarde porque tengo que levantarme temprano para ir al gimnasio’ y ‘Nein, no podemos manifestarnos por Sudáfrica porque tenemos a mi primo de Seder, ¿te acuerdas?» Y su madre te dirá cosas como ‘Así que, Sr. Gandhi, me han dicho que le gusta tumbarse delante de los trenes para exponer sus posiciones políticas… ¿se puede vivir de eso?'»

Pero Gandhi y yo mantuvimos el contacto, porque realmente era una buena persona. Y él me daba consejos sobre chicos y esas cosas: «Me gusta», me dijo, «sí, es muy guapo, con bigote y todo, pero Stalin no es tu estilo» ♦

Obreros y fascistas, años 30: dos referencias

La retórica obrera, por un lado, y la retórica nacional fascista, por otro, en los años 30 del siglo XX europeo, son el objeto de dos hitos culturales que te dejo aquí, para tu esparcimiento estos días de vacaciones.

Exposición «Una luz dura, sin compasión: el movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939«, en el Reina Sofía de Madrid, que puede visitarse hasta el día de mi cumpleaños, el 22 de agosto. Un recorrido por la fotografía rusa que luego se extendería por Europa.

Y sobre esa misma época, el libro Palabras como puños, una compilación de artículos de siete historiadores sobre la retórica de esos mismos años en España. «Retórica de la intransigencia», la llaman: tanto de un lado – el fascista – como del otro – el comunista, porque los autores dejan a un lado las posiciones demócratas de la época, para concentrarse en los discursos más radicales. 700 páginas de análisis.

LIBROS - PALABRAS COMO PUÑOS: LA INTRANSIGENCIA POLITICA EN LA SEGUNDA REP UBLICA ESPAÑOLA

¿Cómo evitar la difusión de teorías de la conspiración?

Que el ataque a las Torres Gemelas fue en realidad organizado por la CIA (una amplia mayoría de árabes cree que el origen fue estadounidense); que el 11M en Madrid fue organizado con ETA (lo creía en su momento casi un 20 por ciento de la población española); que el hombre no llegó a la Luna sino que fue  un montaje; que la CIA (siempre la CIA) mató a Kennedy…

Una teoría de la conspiración es «el esfuerzo de explicar una práctica o un suceso con referencias a las maquinaciones de los poderosos, que se han encargado de ocultar su papel». Así la definen Cass Sunstein y Adrian Vermeule en un trabajo muy interesante titulado «Conspiracy Theories«. Me lo pasa Oscar Santamaría y se lo agradezco.

Obviamente, no todas las teorías conspirativas son peligrosas. Hay una que se mantiene desde hace siglos, que dice que un líder misterioso llamado Papá Noël, con la ayuda de miles de elfos, trabaja en un lugar remoto para distribuir regalos a los miembros más jóvenes de la sociedad en la Nochebuena. También hay otra que habla de un ratón que colecciona dientes. Otras creencias falsas no son conspirativas: por ejemplo, que no hay cambio climático.

Las teorías conspirativas surgen y se expanden de una manera peculiar. Primero, por lo que Sunstein y Vermeule llaman «epistemologías amputadas», es decir, por la ausencia de información correcta y racional. Por ejemplo, hay más teorías conspirativas donde la gente no tiene información libre, como en las dictaduras o los países pobres.

Segundo, los rumores y la especulación. Hay gente que se lucra con el rumor (en España tenemos algunos buenos ejemplos en las televisiones comerciales). Otra simplemente disfruta difundiendo fantasmadas.

Tercero, se producen cascadas de información, que varían en función de la información disponible, en función de la reputación de las fuentes y en función de la polarización social.

¿Qué pueden hacer los gobiernos que afrontan la difusión de una teoría de la conspiración? El dilema es relevante porque en muchas ocasiones (no siempre, claro), las teorías pueden hacer daño, poniendo en cuestión el sistema, provocando reacciones violentas o simplemente distrayendo la atención de asuntos más relevantes.

La propuesta de nuestros dos autores es la «infiltración cognitiva» en los grupos que promueven estas teorías. La infiltración cognitiva significa que se trabajen los argumentos contrarios, que se cuente con terceros creíbles que desmonten la teoría, y que se converse informalmente con los promotores de la teoría.

«Esperar y ver» cómo la teoría se agranda no suele ser rentable, porque cuando quieres actuar es demasiado tarde. Pero, por otro lado, dedicarse a desmontar todas las teorías conspirativas puede ser agotador y poco rentable. Desmontar sólo unas teorías conspirativas pero no todas, dicen los autores, tiene el efecto de legitimar todas las que no son desmontadas. En resumen, lo que parece más práctico es ser selectivos en las teorías que se trata de desmontar, y dedicar buenos esfuerzos a hacerlo, pero no dejar ninguna relevante sin tratar.

¿Dónde deben desarticularse las teorías conspirativas? ¿En el lado de la oferta – es decir, frente a los que las promueven – o en el de la demanda – ante el público? Debe encontrarse un equilibrio. Parece adecuado contar con terceros no oficiales que ayuden a aclarar la verdad: terceros aliados que deben ser expertos reconocidos por su trabajo, y que actúan «en su propio nombre», aunque sea con información proporcionada por los gobiernos en bambalinas.

Sunstein y Vermeule proponen una vía expeditiva para desmontar teorías conspirativas, que denominan, como anuncié más arriba, «infiltración cognitiva de grupos extremistas». Se trata básicamente de introducirse en los grupos generadores para explicar las debilidades cognitivas de la teoría: con presencia de agentes del Gobierno, y de terceros aliados, en las redes sociales, en los grupos de discusión virtuales o físicos, en los medios que los extremistas utilizan… Los autores dicen que no hay por qué ocultarse necesariamente. Algunos agentes que hablan árabe representaron al Gobierno de Estados Unidos ante los grupos de discusión on line, explicando las debilidades de algunas teorías peregrinas antiamericanas que andan por la red.

Terminan su artículo los autores con esta cita, que traduzco:

Algunas teorías conspirativas generan riesgos serios. No se limitan a minar el debate democrático; en casos extremos, pueden crear o fomentar la violencia. Si el Gobierno puede diluir esas teorías, debería hacerlo. Un problema es que sus esfuerzos pueden ser contraproductivos, porque los esfuerzos para desmontar las teorías también las legitiman. Hemos sugerido, sin embargo, que el Gobierno puede minimizar este efecto si desmonta más bien más que menos teorías, si lista los grupos que pueden ofrecer réplicas a las teorías, y si utiliza la infiltración cognitiva, diseñada para romper la epistemología amputada de los grupos que se guían por la conspiración y de las redes sociales aisladas.

Sunstein ha sido un importante asesor de Obama en estas cuestiones, y no cae muy bien a los neoconservadores, como podemos imaginar…

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