En el Palacio de Congresos de Madrid el lunes entran por la puerta 1 en torno a 200 militantes de ONGs de izquierdas, mezclados con inmigrantes venezolanos, bolivianos, peruanos… Por la puerta 2 la prensa. Por la puerta 5 las autoridades. Socialismo bolivariano hasta cierto punto: cada uno por su sitio. De hecho, no creo haber visto más obsesión con la seguridad en ninguna otra ocasión: ni mucho menos en los actos electorales en Colombia, por poner un ejemplo.
Se presenta la película de Oliver Stone, claramente apoyada por el Gobierno de Venezuela. Se trata de Al Sur de la Frontera (South of the Border), una hagiografía maniquea sobre Chávez. En la presentación participan los presidentes Fernando Lugo (el sacerdote que ya ha reconocido uno de los varios hijos que se le atribuyen) y Evo, que nos había dejado por la mañana la etérea acusación de que Aznar había apoyado un golpe de Estado en su país.
No está nada mal la peli (confieso que me fui a mi pesar pasado un rato), pero tienes que ir preparado para una buena sobredosis de simplicidad. Aparece un Chávez resistente, cercano, nada payaso, dispuesto a hacer “una revolución pacífica pero armada”. Claro que la película – al menos lo que yo vi – se queda en los inicios de su “revolución bolivariana”. Los desfases, desplantes, amenazas, excesos y persecuciones de los últimos años no se muestran ni se explican en la película. Entretenida: deberías verla.
Y se monta un lío en Viena porque se exhibe una exposición, “Flores para Kim Il Sung”, de arte norcoreano: ese arte realista, nacionalista, propagandista, lleno de niños, mujeres y trabajadores felices y sonrientes. Una ofensa para algunos que rechazan que un país como Austria auspicie a una dictadura terrible como la de Corea del Norte.
Una exposición muy similar en Barcelona, ”Corea del Norte: el peso de la Historia” , se está exhibiendo en este momento con apoyo público en la Casa Asia, y no hay ningún problema. Cómo me gusta vivir en este país (bueno en aquel, que sigo en Israel).
Dos muestras más de Diplomacia Pública, o de pura propaganda con la excusa del arte.


