Se llama Karimullah y es el joven disc-jockey que hace la competencia a los talibanes en Afganistán en la radio. Su trabajo está financiado por Estados Unidos, y de hecho habla desde una de sus bases, metido en un gran contenedor metálico convertido en improvisado estudio de radio.
Aunque los talibanes se han mostrado tradicionalmente contra los medios de masas, prohibiendo y castigando a quien los usa, lo cierto es que últimamente han desplegado todo tipo de herramientas de propaganda: webs, radios, portavoces siempre dispuestos a ofrecer su versión a través de teléfonos móviles, televisiones…
La radio es particularmente importante en el Afganistán pobre y analfabeto de hoy, y los estadounidenses y sus aliados de la OTAN saben qué importante es ganar la batalla de las palabras y los corazones.
Radio Andar 96.7 se lanzó en agosto. Desde allí, Karimullah y su compañero Faruq salen al aire cada día a las 7 de la mañana, y se quedan hasta las 10 de la noche. Ofrecen noticias (siempre en defensa del actual Gobierno, claro), y también lectura de versos del Corán, canciones pop orientales y, de vez en cuando poniéndose algo subversivos con la ultraconservadora sociedad afgana, alguna canción de Michael Jackson. Reciben llamadas de la audiencia y se muestran abiertos a cuestiones de derechos civiles, derechos de la mujer – les han amenazado de muerte por ello – y a asuntos gubernamentales en general.
Los talibanes han reaccionando destrozando los repetidores y confiscando y destruyendo aparatos de radio. Pero poco a poco Karimullah se hace más y más famoso, y va ganando audiencia, aún modestamente.
(Time, 20/12/10: “Postcard: Ghazni Province. Combating the Taliban’s message machine”)


