Haidt ha editado parte de su página web sobre los fundamentos morales en español. Puedes saber aquí en qué medida estás cercano a los principios progresistas o conservadores y otras cosas muy interesantes. Aún hay pocas entradas en español. Anímate a incrementar el número.
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Jueves, 30 de diciembre de 2010Qué le pasa al alma de los progresistas
Miércoles, 29 de diciembre de 2010Aquí te dejo este artículo mío que publicó hoy El País, en el que tomo prestadas las ideas de Jon Haidt para hacer un análisis de esta tristeza existencial que inunda a los progresistas del mundo entero. En Europa sólo hay como cinco de 25 gobiernos progresistas, en Estados Unidos Obama lucha con dificultad, y en América Latina parecido, a medio camino entre nuevos gobiernos de derecha y populismos de izquierda.
Aclaro que en el artículo se dice que soy autor de El poder en escena. Ya quisiera yo. Estoy escribiéndolo más lentamente de lo que me gustaría, y espero publicarlo en 2011.
Imaginario conservador: la línea recta, lo vertical, Estados Unidos, la música clásica, las matemáticas, el rigor, el espermatozoide…
Viernes, 8 de octubre de 2010Es muy probable que no sepas verbalizar qué significa ser progresista o ser conservador, pero la mayoría de la gente es capaz de distinguir ambos conceptos implícitamente, a través de metáforas y símbolos.
Esta identificación natural existe y está en parte inserta ya en nuestros genes. Depende de la medida en que modulamos los llamados “fundamentos morales” que todos tenemos. Jon Haidt ha identificado cinco: Protección, Justicia Social, Autoridad, Pertenencia y Pureza.
Los progresistas tienen elevadas las dos clavijas primeras, las de la protección y la justicia, por lo que tienden a la inclusión (como el círculo), a la igualdad y la nivelación (como la línea horizontal), a la acogida reflejada en el estereotipo femenino (como el óvulo), y también, en contraste con los conservadores, a la creatividad (como en la poesía), a la rebeldía (como es típico del rock) o a la ausencia de identidades o pertenencias fuertes (como Europa frente a Estados Unidos).
Los conservadores tienen más elevadas las otras tres clavijas: la del sentimiento de pertenencia, la de la valoración y respeto a la autoridad, y la de la alta concepción de lo sagrado y la pureza. Por eso valoran más la competitividad masculina (como la del espermatozoide), la autoridad (vertical), la rectitud y el rigor (como en las matemáticas y los números), y la tradición y la fuerte identidad (como en Estados Unidos o como suena la música clásica).
Incluso las bebidas tienen ideología: el café es progresista y el té conservador.
Hemos querido mostrar la existencia de dos imaginarios distintos mediante una encuesta que es posible que tú misma o tú mismo completaras en los últimos diez días. Y los dos imaginarios existen claramente.
Por orden de claridad en la identificación de los conceptos, el rigor es conservador (para el 82% de quienes responden) y la creatividad progresista (91%); la música clásica conservadora (76%) y el rock progresista (90%); el frío conservador (75%) y el calor progresista (73%); Estados Unidos es conservador (para el 72%) y Europa progresista (59%); las matemáticas son conservadoras aunque no tanto (56%), a diferencia de la poesía que es claramente progresista (72%); por eso también, aunque un tercio de la gente no sabe decantarse, el 1 es conservador (47%) y la A progresista (38%); lo vertical es conservador (63%) y lo horizontal progresista (63%); el círculo resulta así progresista (60%), y la línea recta conservadora (55%); de nuevo los que no saben son muchos, el 25% en este caso, pero el espermatozoide es identificado mayoritariamente como conservador (40 por ciento frente a 35 que lo considera progresista), frente al óvulo que se identifica con lo progresista (48 por ciento, frente a 29); son más, en fin, los que creen que el café es progresista (54 frente a 33) y más los que creen que el té es conservador (56% frente a 32%).
Sí, las ideologías existen, están ahí, en forma de conceptos, de valores morales y, en última instancia, de propuestas políticas y de marcos de interpretación de la realidad. Se utilizarán más o menos, estarán más o menos extendedidas o más o menos claras, pero las ideologías existen ya en nuestro código genético.
La lista de símbolos y metáforas conservadoras/progresistas podría haberse extendido a los bancos frente a las cajas de ahorro, al campo frente a la ciudad, a la Barbie frente a las Bratz, a Coca-Cola frente a Pepsi, a Viena frente a Nueva York, al azul frente al rojo, a Dios frente al Diablo, a la puntualidad frente a la impuntualidad, a la cicatería frente a la generosidad, al silencio frente al ruido, a la seriedad frente a la alegría, a Mercedes frente a BMW, al realismo frente a surrealismo …
Ficha técnica de la encuesta: 127 entrevistas voluntarias contestadas por Internet entre los días 27 de septiembre y 6 de octubre de 2010. Resultados aquí. Error de muestreo de 8.8% para p=q=60 y nivel de confianza del 95.5%. CUESTIONARIO. RESULTADOS.
El ecualizador moral para entender las actitudes políticas
Sábado, 24 de julio de 2010Interesantísima metáfora de Jonathan Haidt para explicar las diferencias entre conservadores y progresistas. El “ecualizador moral”. Dice Haidt que nacemos con una especie de ecualizador moral con cinco bandas:
1. Daño/Cuidado: regula la preocupación por el sufrimiento del otro, incluyendo las virtudes de la protección y la compasión.
2. Justicia/Reciprocidad: regula nuestro rechazo por el trato injusto, la desigualdad y algunas visiones más abstractas de la Justicia.
3. Pertenencia/Lealtad: regula nuestro sentimiento hacia la pertenencia a un grupo, en asuntos como la lealtad, el sacrificio propio y la vigilancia contra la traición.
4. Autoridad/Respeto: modula nuestra visión del orden social y las obligaciones hacia las relaciones jerárquicas: obediencia, respeto y cumplimiento del propio rol.
5. Pureza/Santidad: modula nuestra sensación de contagio físico y espiritual, incluyendo actitudes hacia la castidad, el control de los propios deseos y la naturaleza de las cosas.
A partir de ahí, unos tienen más subidas las dos primeras bandas (los progresistas) y otros (los conservadores), las tres últimas. Hay toda una teoría (la Teoría de los Fundamentos Morales) detrás, y, además, una superencuesta voluntaria en la que se demuestran las diferencias. Tú misma o tú mismo puedes (en inglés), autoadministrártela para ver si eres más o menos progresista o conservador, y cómo anda tu ecualizador en comparación con el de la mayoría.
Encuesta aquí, en www.yourmorals.org
En el mismo sitio puedes encontrar documentos sobre la cuestión.
((Mando un abrazo a Carlos Aragonés y Gabriel Elorriaga, destacados hombres del PP, que me han acogido amabilísimos en un curso en la Rey Juan Carlos, en Aranjuez, el pasado jueves: buena gente, sí señor)).


