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Se nos rebelan los actores del guión

Domingo, 18 de Abril de 2010

En el debate del miércoles, el candidato conservador a primer ministro de Gran Bretaña, David Cameron, citó a Neal Forde, un ciudadano anónimo con el que se había encontrado en una sesión de preguntas y respuestas.

Pero dio mal los datos. Dijo que tenía 40 años y tiene 51; dijo que había servido en la Marina Británica por 30 años y en realidad fueron seis; y quiso sugerir que el ciudadano negro estaba decepcionado con el tratamiento que el Gobierno laborista daba a la inmigración, cuando su opinión es que tampoco Cameron y los conservadores lo harían bien. Todo ello según declaraciones del propio citado, que contó las inexactitudes del candidato a la prensa local.  

La utilización de historias personales es una de las mejores tácticas de persuasión. Recuerdo ahora a Sarkozy en su famoso dicurso “He cambiado”, y la retahíla de mujeres francesas que citó para expresar su idea de país. Recuerdo la comparación que Reagan hizo de los astronautas muertos en el Challenger con el “pionero Drake” (más bien un pirata según otras definiciones); recuerdo la mención de Martin L. King a sus hijos negros que se darían la mano con los niños blancos; cómo no, recuerdo la reciente utilización de historias personales de Obama al firmar la Reforma Sanitaria con el pequeño Marcelas Owens a su lado…

Pero conviene que las historias personales sean reales, o se dará la impresión (especialmente dañina en el caso de Cameron) de ser un superficial y mentiroso que exagera los hechos a su favor. Estoy seguro de que las historias personales que se citen el miércoles que viene en el segundo debate serán mejor supervisadas por los candidatos y sus asesores.

¿Volverá a ganar Clegg? En este primer debate él fue el que más historias utilizó y también el que ofreció más “eslóganes” o cortes. Así lo explica el escritor de discursos profesional Simon Lancaster, en un extrordinario vídeo resumen de las sensaciones proporcionadas por los tres candidatos. El vídeo está aquí y sólo son 3 minutos y medio magníficos, con imágenes de los momentos centrales del debate.

Breve mapa de las elecciones en Gran Bretaña (y similitudes con las españolas)

Domingo, 11 de Abril de 2010

Debería ganar Cameron pero puede ganar Brown. Los sondeos anticipan que serán las primeras elecciones realmente discutidas en décadas. El conservador lleva más de un año con amplia ventaja sobre el laborista, pero las distancias se han recortado mucho en los últimos tiempos. Parecido podría suceder entre los socialistas y los populares en España en 2012.

Los británicos quieren cambio, pero Cameron no convence. El conservador tiene 43 años y ha aportado frescura frente al académico y flemático primer ministro sucesor de Blair. Las guerras de Irak y Afganistán, la sensación de que no se actúa correctamente contra la crisis económica y la división interna de “brownitas” y “blairitas”, han cansado a los ciudadanos, pero muchos de ellos siguen temiendo que Cameron no tenga fuerza y sustancia, y que resulte demasiado liberal. Aunque el cansancio y la voluntad de cambio tienen otro origen en España, la sensación de que Rajoy “no llega” es parecida a la de Cameron.

Algún partido pequeño puede beneficiarse del desencanto con los dos grades. En Reino Unido, especialmente los liberal-demócratas de Nick Clegg. En España, en menor medida, la UPyD de Rosa Díez. Nunca he creído en un potencial elevado de Rosa Díez, pero un puñado de escaños podrían ser decisivos en 2012 para determinar quién gobierna, como lo serán los de Clegg en Inglaterra.

La abstención, el peligro de la izquierda. Nada nuevo en esto. Que los progresistas se queden en casa es el miedo de Brown y los laboristas. Podría ser el problema de los socialistas en 2012. Los debates presidenciales serán definitivos en Reino Unido. Allí son una novedad, aunque vayan a ser “a tres” y menos interesantes en consecuencia.

El papel de Blair está por definir. Aún no sabemos si saldrá mucho o poco a ayudar a su antiguo gran aliado Brown. Tampoco es sabido el efecto que tendría si apoyara, porque salió de Downing Street con la reputación por los suelos. ¿Le habrán perdonado ya los desmovilizados? ¿Qué papel jugará Aznar en 2012? ¿Y Zapatero si no es él quien finalmente se presenta?

Es probable que la cosa se caliente y haya campaña negativa. Aún la campaña está calmada, pero en contextos tan reñidos, lo normal es que quien puede perder (los laboristas) acudan al “miedo a que vengan los malos”, en este caso desalmados thatcheristas que dilapidarán los avances sociales por obra de un joven inexperto como Cameron.

Pero allí queda muy poco, menos de un mes. Aquí quedan dos años y muchas incógnitas: ¿se notará en algo la recuperación económica el año que viene? ¿Qué efecto tendrá el caso Gürtel en el PP? ¿Qué pasará con ETA? ¿Se presentará Zapatero?

El hijo muerto de Cameron también entra en campaña

Domingo, 14 de Febrero de 2010

Esta noche veremos cómo Gordon Brown, en una entrevista para la televisión británica, casi rompe a llorar cuando le preguntan por su hija Jennifer Jane, que murió a los pocos días de nacer, en 2002. El laborista sucesor de Blair también habló de su pequeño de tres años, que tiene fibrosis quística. Esto rompe años de silencio sobre su vida familiar. Brown, conocido por su frialdad y su flema, prometió no utilizar su vida familiar en campaña. Las elecciones serán en junio y los conservadores de Cameron sacan diez puntos en las encuestas. En la entrevista (extractada aquí) el primer ministro habla, para ser emitido el Día de los Enamorados, de cómo le pidió a su actual esposa ”por favor” que se casara con él, estrechándole la mano.

Pues el conservador David Cameron también se ha apuntado a la emoción. Renunció a una entrevista en la misma cadena que Brown, pero sí contestó en una cadena escocesa hace dos días sobre su difícil año 2009, en el que perdió también a su hijo de seis años, con epilepsia y parálisis cerebral. Igual que Brown, David Cameron se emocionó al contestar, como puedes ver aqui.  En el caso del conservador el acontecimiento no es tan notable, porque el líder tory nunca ha reprimido sus emociones como sí ha hecho hasta ahora el laborista.