Algunas serán contraintuitivas, pero aquí están mis reflexiones:
El PP no arrasa sociológicamente. Las elecciones se juegan en forma de porcentajes y se evalúan en términos de poder. En ese sentido el PP nos deja un mapa azul y ha ganado con toda rotundidad las Elecciones locales y autonómicas. Pero cuidado: el PP pasa de 7,9 millones de votos en las municipales de 2007, a 8,5 en éstas: es decir, tiene 600.000 votos más. No está mal, desde luego, pero no es una revolución.
El PSOE, sociológicamente herido. Es la caída de 1,5 millones de votos del PSOE lo que ha producido la debacle. Los socialistas pasan de 7,8 millones, a 6,3. ¿A dónde han ido? Habrá que esperar al postelectoral del CIS (un mes como mínimo) pero ya podemos adivinar que 200.000 se han ido a IU (eso es lo que ganan ellos, y es improbable que esos nuevos votantes vengan de otro lado) y unos cuantos a UPyD (que obtiene medio millón de votos). Añadamos una miríada de pequeños partidos locales, y ya está hecha la ecuación.
Socialistas aburridos y populares encendidos. Según parece, la abstención ha sido mayor en los distritos típicamente rojos, y menor en los típicamente azules. Muy probablemente los 600.000 votantes nuevos del PP hayan salido en su mayoría de la abstención. Y muy probablemente, puesto que la participación global ha sido muy parecida, el PSOE haya dado unos 600.000 desencantados a la abstención.
Las mayorías las sigue marcando el millón y medio de votantes progresistas de siempre. En efecto, una vez más, es la capacidad o no de encantamiento de la izquierda (por si sola o como reacción ante una derecha más o menos antipática) la que da o quita las mayorías. El PP sigue mantiendo un suelo relativamente estable.
¿Dónde está el efecto de los indignados? Mucho van a tener que twitear para explicarlo. Ojalá lo consigan, pero les va a costar mantener la capacidad de convocatoria. Los medios hoy irán abandonando poco a poco la Puerta del Sol y se irán a ver qué hace el PSOE y qué se cuece en los partidos.
Hay un mandato de giro a la izquierda. A mi me parece clarísimo que el PSOE perdió aquel día de hace un año, en el que Zapatero anunció los “recortes”, dejándonos a todos con los ojos abiertos. Y siguió perdiendo con la foto del Ibex 35 y con sus apelaciones a la “prima de riesgo” y a “los mercados”.
Con ETA fuera, 300.000. Bildu ha triplicado los típicos 100.000 votos de los abertzales. Quien no quiera oir la señal de que, con ETA paralizada, los vascos están por dejar que los independentistas se expresen pacíficamente, es que no quieren oír. (Lamentables los gritos de los cachorros populares ayer contra Bildu en la calle Génova).
Nada está perdido ni ganado en las Generales. No se olvide: el PSOE tiene ante sí el cambio sí o sí, con una nueva candidatura. Eso será un factor determinante en la nueva configuración electoral. Mi sensación es que la gente progresista no quiere pragmatismo, sino valentía. Pero es sólo una sensación…