Entradas con la etiqueta ‘2.0’

La “cooperativa política”, gran invento de los socialistas franceses

Jueves, 11 de Febrero de 2010

Anoche tomaba un vino blanco en el hotel con Bruno Denoyelle, que trabaja en Comunicación con Sarkozy. Estamos en la Ciudad de México en un seminario internacional que monta el ITAM. Bruno es un buen profesional de la cosa. En su presentación ha contado las nuevas iniciativas en la red de los socialistas franceses, de hermoso nombre y precioso grafismo. La Cooperativa Política, se llama. Ahí uno o una puede aportar ideas, movilizarse, compartir, etc. Claro que los conservadores de Sarkozy tontos no son, y tienen una red también envidiable, llamada “Los creadores de lo posible” (recordemos que el eslogan de Sarkozy fue en 2007, ”Juntos todo es posible”).  

Sigo sorprendido de recibir más información del Gobierno de Obama a través del correo electrónico, y más llamadas a la movilización para la defensa de la reforma de la salud en Estados Unidos, que de mi propio Gobierno. ¿Por qué no me llaman a la movilización? ¿Por qué no me explican lo que piensan y me pasan un par de argumentos? ¿Cuánto cuesta montar un buen sistema de difusión de información?

El síndrome “Roberto Carlos”

Jueves, 10 de Diciembre de 2009

También lo contó Juan Carlos Gozzer: todos los políticos quieren tener un millón de amigos en Facebook, twittear y tener miles de seguidores. Y, para qué, se pregunta uno. Para qué quieres tener un millón de amigos si no sabes qué hacer con ellos? Síndrome Roberto Carlos. No: primero tu estrategia, tu relato, y no uno sino diez millones de amigos dispuestos a difundirlo. Pero no basta con tener en Facebook muchos seguidores pasivos. Entre ellos, naturalmente, están tus convencidos, tus familiares y tus pelotas de turno. Conviértelos en conectores y en apóstoles de tu buena nueva, o el millón de amigos no servirá para nada. Salud.

Las tres claves de la protesta 2.0

Jueves, 8 de Octubre de 2009

A los franceses les encanta la protesta. Su tradición política, desde la Revolución, es de protesta. Francia es una sociedad politizada y participativa como pocas.  Como dice la revista Time (31 de agosto, artículo de Bruce Crumley), las huelgas son a Francia como el vino, el queso o los escarceos extramatrimoniales.

La web ha cambiado (es un lugar común decirlo), las formas de reclamar y de manifestarse. Un pequeño grupo de activistas puede ahora, con audacia, conocimiento de los medios y mucho humor, lograr los efectos que hace sólo una década, necesitaban movilizar a millones de personas.

Hace cuatro años, Julien Bayou, de 29 años, Manuel Domergue y Lionel Primaut, con una cincuentena de treintañeros, han ido localizando los asuntos que preocupan a los jóvenes franceses: desempleo juvenil por encima del 25%, precios del alquiler y de otros bienes básicos, pobreza, futuro incierto… Y se han movilizado en la web para reclamar mejoras.

El secreto parece ser haber identificado causas individuales y “pequeñas”, bien acotadas. Una reciente, abanderada por el colectivo Generación Precaria, ha sido la defensa contra las grandes compañías que utilizan estudiantes mal pagados en lugar de contratar trabajadores tradicionales. Generación Precaria sólo tiene 10 miembros a tiempo completo, pero atrae a cientos con sus campañas virales imaginativas. En otra movida interesante, el grupo Salvar a los Ricos, felicitó hace unos meses al hijo de Sarkozy por proteger a la elite económica de los embates de la crisis. “Tenemos que encontrar formas más eficientes que manifestarnos con caras tristes bajo la lluvia”, dice Julien Bayou. Aquí están las tres claves para hacerlo con eficacia:

1. En red: muévete en las redes sociales, con el correo electrónico y con la web. Pero graba en vídeo para asegurarte de que la protesta dura y sube a la televisión.

2. Con creatividad: usa el humor, el impacto, la sorpresa, lo absurdo. Logra que la gente quiera partipar también por pura diversión.

3. Atrae a la prensa: los medios tradicionales son la clave para que la protesta tenga impacto. Tienes que lograr que los medios convencionales, la televisión en particular, consideren que tu historia es irrestible, porque es visual e impactante.