Archivo de la categoría ‘Framing’

Un exministro americano explica el problema de la economía en 2 minutos, ¡y además sabe dibujar!

Lunes, 20 de junio de 2011

Acabo de recibirlo de MoveOn, la organización progresista que apoya a Obama. Robert Reich, quien fuera con Clinton secretario (ministro) de Empleo, profesor prestigioso, comentarista habitual en medios,  explica el problema de la economía estadounidense, en menos de dos minutos quince, y con dibujitos, y sin prisa. Impresionante.

Obama lleva años contando que está luchando contra los defectos del pasado, que beneficiaron a los ricos frente a la clase media trabajadora. Aquí en España Zapatero lleva años diciendo que no hay más remedio que plegarse a los mercados, a Bruselas y a los bancos…

El poder de una metáfora: el crimen como “virus” o como “bestia”

Lunes, 6 de junio de 2011

La manera en que hablamos de ideas complejas y abstractas está envuelta en metáforas. En cinco experimentos investigamos cómo esas metáforas influyen en la la manera de razonar sobre asuntos complejos y de buscar información sobre ellos. Encontramos que incluso la más sutil evocación de una metáfora (en una sola palabra) puede tener una poderosa influencia en cómo la gente trata de resolver problemas sociales como el crimen, y cómo busca información para tomar decisiones “bien informadas”. Resulta muy interesante descubrir que la influencia del efecto de enmarcado de la metáfora es encubierta: la gente no reconoce la influencia de las metáforas en sus decisiones; en su lugar, la gente apunta a información más “sustantiva” (a menudo numérica) como el motivador de su decisión. Las metáforas en el lenguaje parecen evocar estructuras de conocimiento consistentes en sus marcos, e invitan a hacer inferencias que son estructuralmente consistentes. Lejos de ser meras florituras retóricas, las metáforas tienen profundas influencias en cómo conceptualizamos y actuamos con respecto a importantes asuntos sociales. Vemos que incluso la exposición a una sola metáfora puede producir diferencias sustanciales en la opinión sobre cómo resolver problemas sociales: diferencias que son más grandes, por ejemplo, que las diferencias preexistentes en la opinión que tienen demócratas y republicanos.

Este es el resumen de un interesantísimo artículo académico de dos profesores de psicología de Stanford, que demuestran la fuerza que tiene una metáfora (y el marco expresado con ella) en la opinión de la gente: si planteas que el delito es un “virus” que “infecta” a una sociedad, entonces los ciudadanos optan por políticas más progresistas: educación, prevención, reinserción… Pero si presentas el delito como un bestia a la que hay que enfrentarse, entonces la gente opta por políticas más conservadoras: mano dura contra los delincuentes, penas más duras, más policía…

El Che y Bin Laden: cómo evitar la construcción del mártir, por Jorge Castañeda

Miércoles, 25 de mayo de 2011

Traducción del artículo de Jorge Castañeda en Time: “Grave Lessons: The death of Che Guevara sheds light on a tricky issue: how to avoid creating martyrs”.

“Descubrieron su rostro, ahora claro y sereno, y desnudaron su pecho sacudido por 40 años de asma y meses de hambre en la selva del sureste de Bolivia. Luego lo tumbaron en la lavandería del hospital de Nuestra Señora de Malta, levantando la cabeza para que todos pudieran contemplar a la presa caída. Mientras le ponían en la losa de cemento (…) le pidieron a la enfermera que lo lavara, lo peinara y le recortara la barba rala. Para el momento en que comenzaron a desfilar los periodistas y ciudadanos curiosos, la metamorfosis había sido total: el hombre triste, vapuleado y desaliñado del día anterior era ahora el Cristo de Vallegrande … El ejército boliviano había cometido su único error después de la captura de su máximo trofeo de guerra. Había transformado al acorralado y resignado revolucionario… en la imagen mágica de la vida después de la muerte. Sus verdugos le había puesto un rostro al mito que daría la vuelta al mundo.”

Escribí estas líneas sobre la muerte del Che Guevara y las fotos de su cuerpo hace 15 años: en otro tiempo, otro lugar y sobre otra fotografía. Pero aquello puede ayudarnos a comprender el dilema que enfrentaron Barack Obama y Estados Unidos con respecto a una muerte diferente y una imagen que puede que nunca veamos. Una horrible imagen de una cara deformada y un cadáver no confirma nada; la fotografía de un cuerpo limpio y bien tratado, con los ojos abiertos, es prueba de muerte, pero crea un mártir. Con el tiempo, sabremos cuál era la mejor opción: la boliviana o la estadounidense.

Para los admiradores de Guevara, cualquier comparación entre el médico argentino y Osama bin Laden es odiosa; para los fieles de Al Quaeda y muchos otros, cualquier analogía entre su ídolo caído y un infiel comunista es peor que una herejía. Pero los interrogantes derivados de sus respectivas ejecuciones no son distintos.

Guevara fue ejecutado en octubre de 1967 porque no había ninguna solución a las complicaciones que habría supuesto capturarle vivo.  Mantenerlo en Bolivia acarreaba el riesgo de que miles de manifestantes cayeran como una tormenta en las embajadas de todo el mundo y que Fidel Castro enviara equipos de operaciones especiales para rescatarlo; no era una opción. Hacer que los Estados Unidos lo llevaran a la Zona del Canal de Panamá (el equivalente a Guantánamo) habría confirmado simplemente que Guevara estaba luchando contra el imperialismo, y no liderando un ejército boliviano de campesinos y trabajadores pobres.

Algo muy parecido parece haber sucedido en Abotabad. En primer lugar, como en Bolivia, e independientemente de las instrucciones o las intenciones, teniendo a bin Laden vivo habría creado un problema insoluble. Hay cuestiones jurídicas y morales implicadas, pero también preguntas realistas sin buenas respuestas. Si se le hubiera apresado con vida, ¿dónde se le juzga? ¿En Estados Unidos? ¿En Nueva York que no admitió un juicio contra Khalid Sheikh Mohammed? ¿Quién lo habría juzgado? ¿La Corte Penal Internacional, a la que Estados Unidos no pertenece? ¿Un tribunal paquistaní? Todas las contradicciones del proceso de Guantánamo se han reproducido, pero con creces. Por muy debilitados que estuvieran bin Laden y Al Qaeda no habría habido escasez de devotos en todo el mundo musulmán y en otros lugares para protestar o para tomar rehenes estadounidenses y pedir la liberación de bin Laden.

Entonces habría llegado el problema del cuerpo. Incluso después de que Al-Qaeda ha reconocido la muerte de bin Laden, los incrédulos persisten. La mejor manera de desacreditar el escepticismo sobre su muerte sería mostrar las fotografías. Pero hacer con él lo mismo que la CIA y el ejército boliviano hicieron con Guevara casi 45 años antes hubiera sido el mismo hito contraproducente: darle a Osama bin Laden una imagen limpia, serena y ejemplar, perfecta para el martirio.

La analogía se puede llevar un paso más allá. Los bolivianos han estado 40 años pidiendo que el cuerpo de Guevara se incinerara con el fin de evitar la aparición de un mausoleo de ningún tipo. Pero lo cierto es que, según los cubanos, no fue incinerado en absoluto. Sus restos fueron recuperados cerca de un cementerio en Vallegrande y trasladados a Cuba en 2007, donde se contruyó una capilla para alojarlos. Los estadounidenses echaron a bin Laden al mar por muchas razones, pero sin duda una de ellas fue la necesidad de garantizar que no haya ningún santuario, ningún lugar de encuentro, ninguna ubicación en su memoria. 

La decisión de Estados Unidos puede no haber tenido nada que ver con esta especulación histórica; nunca lo sabremos. Lo que sí sabemos es una lección que aprendimos hace casi medio siglo: que la mejor manera de evitar que haya una efigie del martirio es que no se disponga de la base material para ello. Pero hay un inconveniente en el hecho de que no haya cara, cuerpo o imagen: para los ojos de muchos, no hay prueba suficiente de su muerte. Escepticismo frente a glorificación: no es una elección fácil.

Castañeda, profesor emérito de la Universidad de Nueva York, es autor de La vida en rojo, una biografía del Che Guevara

¿Cómo evitar la difusión de teorías de la conspiración?

Miércoles, 20 de abril de 2011

Que el ataque a las Torres Gemelas fue en realidad organizado por la CIA (una amplia mayoría de árabes cree que el origen fue estadounidense); que el 11M en Madrid fue organizado con ETA (lo creía en su momento casi un 20 por ciento de la población española); que el hombre no llegó a la Luna sino que fue  un montaje; que la CIA (siempre la CIA) mató a Kennedy…

Una teoría de la conspiración es “el esfuerzo de explicar una práctica o un suceso con referencias a las maquinaciones de los poderosos, que se han encargado de ocultar su papel”. Así la definen Cass Sunstein y Adrian Vermeule en un trabajo muy interesante titulado “Conspiracy Theories“. Me lo pasa Oscar Santamaría y se lo agradezco.

Obviamente, no todas las teorías conspirativas son peligrosas. Hay una que se mantiene desde hace siglos, que dice que un líder misterioso llamado Papá Noël, con la ayuda de miles de elfos, trabaja en un lugar remoto para distribuir regalos a los miembros más jóvenes de la sociedad en la Nochebuena. También hay otra que habla de un ratón que colecciona dientes. Otras creencias falsas no son conspirativas: por ejemplo, que no hay cambio climático.

Las teorías conspirativas surgen y se expanden de una manera peculiar. Primero, por lo que Sunstein y Vermeule llaman “epistemologías amputadas”, es decir, por la ausencia de información correcta y racional. Por ejemplo, hay más teorías conspirativas donde la gente no tiene información libre, como en las dictaduras o los países pobres.

Segundo, los rumores y la especulación. Hay gente que se lucra con el rumor (en España tenemos algunos buenos ejemplos en las televisiones comerciales). Otra simplemente disfruta difundiendo fantasmadas.

Tercero, se producen cascadas de información, que varían en función de la información disponible, en función de la reputación de las fuentes y en función de la polarización social.

¿Qué pueden hacer los gobiernos que afrontan la difusión de una teoría de la conspiración? El dilema es relevante porque en muchas ocasiones (no siempre, claro), las teorías pueden hacer daño, poniendo en cuestión el sistema, provocando reacciones violentas o simplemente distrayendo la atención de asuntos más relevantes.

La propuesta de nuestros dos autores es la “infiltración cognitiva” en los grupos que promueven estas teorías. La infiltración cognitiva significa que se trabajen los argumentos contrarios, que se cuente con terceros creíbles que desmonten la teoría, y que se converse informalmente con los promotores de la teoría.

“Esperar y ver” cómo la teoría se agranda no suele ser rentable, porque cuando quieres actuar es demasiado tarde. Pero, por otro lado, dedicarse a desmontar todas las teorías conspirativas puede ser agotador y poco rentable. Desmontar sólo unas teorías conspirativas pero no todas, dicen los autores, tiene el efecto de legitimar todas las que no son desmontadas. En resumen, lo que parece más práctico es ser selectivos en las teorías que se trata de desmontar, y dedicar buenos esfuerzos a hacerlo, pero no dejar ninguna relevante sin tratar.

¿Dónde deben desarticularse las teorías conspirativas? ¿En el lado de la oferta – es decir, frente a los que las promueven – o en el de la demanda – ante el público? Debe encontrarse un equilibrio. Parece adecuado contar con terceros no oficiales que ayuden a aclarar la verdad: terceros aliados que deben ser expertos reconocidos por su trabajo, y que actúan “en su propio nombre”, aunque sea con información proporcionada por los gobiernos en bambalinas.

Sunstein y Vermeule proponen una vía expeditiva para desmontar teorías conspirativas, que denominan, como anuncié más arriba, “infiltración cognitiva de grupos extremistas”. Se trata básicamente de introducirse en los grupos generadores para explicar las debilidades cognitivas de la teoría: con presencia de agentes del Gobierno, y de terceros aliados, en las redes sociales, en los grupos de discusión virtuales o físicos, en los medios que los extremistas utilizan… Los autores dicen que no hay por qué ocultarse necesariamente. Algunos agentes que hablan árabe representaron al Gobierno de Estados Unidos ante los grupos de discusión on line, explicando las debilidades de algunas teorías peregrinas antiamericanas que andan por la red.

Terminan su artículo los autores con esta cita, que traduzco:

Algunas teorías conspirativas generan riesgos serios. No se limitan a minar el debate democrático; en casos extremos, pueden crear o fomentar la violencia. Si el Gobierno puede diluir esas teorías, debería hacerlo. Un problema es que sus esfuerzos pueden ser contraproductivos, porque los esfuerzos para desmontar las teorías también las legitiman. Hemos sugerido, sin embargo, que el Gobierno puede minimizar este efecto si desmonta más bien más que menos teorías, si lista los grupos que pueden ofrecer réplicas a las teorías, y si utiliza la infiltración cognitiva, diseñada para romper la epistemología amputada de los grupos que se guían por la conspiración y de las redes sociales aisladas.

Sunstein ha sido un importante asesor de Obama en estas cuestiones, y no cae muy bien a los neoconservadores, como podemos imaginar…

Retórica de Robin Hood

Lunes, 18 de abril de 2011

Me cuentan –  yo aún no la he visto – que Inside Job es sensacional. Un documental sobre la crisis financiera que se concentra en quienes la provocaron. Me dicen que la gente en Madrid apludía al terminar un pase normal de la película, algo extremadamente raro en las salas de cine españolas. Cuentan en Twitter que la ministra de Economía española la vio recientemente, y quizá sea ese el motivo para haber declarado recientemente que “están pagando la crisis los que no la causaron”.

Attac, una de las organizaciones altermundialistas más importantes del mundo, me envía la carta que 1.000 economistas - entre ellos mi amigo Carlos Mulas – han firmado pidiendo al G20 que imponga la famosa Tasa Tobin, ahora también llamada Tasa Robin Hood, la vieja y tan reclamada tasa a las transacciones financieras, que nadie se atreve a aplicar.

MoveOn, la organización estadounidense progresista, me envía un vídeo bien claro y corto en el que un tipo explica rápidamente cómo se ha producido el déficit que ha estado a punto de cerrar el Gobierno de Estados Unidos.

Ayer en las páginas salmon de finanzas de El Mundo, se habla de “los enemigos de España”: por ejemplo, algunos analistas de The Wall Street Journal y el Financial Times (ambos de Murdoch, no se olvide, presidente del Consejo en el que se sienta nuestro afamado José María Aznar por unos cuantos cientos de miles), además de dos o tres influyentes analistas que se permiten insultar al Gobierno de España para cuestionar su credibilidad.

En un artículo también ayer en El País, el premio Nobel de economía progresista Paul Krugman se pregunta qué le pasa a Obama que está tan timorato en la lucha contra los especuladores.

Unos cuantos centenares de jóvenes se concentraron en Madrid hace poco para protestar por la lamentable situación en que se encuentran por cientos de miles.

Telefónica provoca uno de los mayores enfados colectivos que se recuerdan cuando el mismo día – por un lamentable error de coordinación de dos departamentos distintos de la compañía – se hace saber al regulador que se producirán dos hechos relevantes: un ajuste en el 20 por ciento de la plantilla que pondrá en la calle a unos 4.000 trabajadores, y un bonus a los directivos por una millonada. Creo que ha sido el peor día para Telefónica en materia de reputación en los últimos años.

Y hoy mismo, también en El País, el profesor de Economía Antón Costas, habla en su artículo “Quiebra moral de la economía de mercado” de estas mismas cuestiones y del sometimiento de la política “a los mercados”.

Hay, en fin, un ansia de una nueva retórica Robin Hood: quitar a los ricos lo que ganaron de manera desproporcionada e injusta, y devolvérselo a los “pobres”: los millones de ciudadanos que se ven en plena crisis sin haber hecho nada por causarla. Lamentablemente, no ha habido líder europeo alguno que haya tomado esa retórica como bandera. Aquí en España, por ejemplo, Zapatero no hace sino insistir en “tranquilizar a los mercados”, en su preocupación por la prima de riesgo, en reuniones con las mayores corporaciones…

En un estudio de la Fundación IDEAS que aún estamos trabajando, se pregunta a una muestra representativa de la población española si cree que “es malo que el Estado intervenga en la economía porque es mejor permitir el libre funcionamiento de los mercados”. El 80 por ciento cree que es mejor la “libertad”. Pero cuando se pregunta si se está de acuerdo en que “es bueno que el Estado intervenga en la economía porque es necesario luchar contra la acción de los especuladores”, el 90 por ciento también está de acuerdo.

La inmensa mayoría de los ciudadanos europeos, estoy seguro, apoyarían a quien mostrara claramente su voluntad de luchar contra los especuladores, los avaros, los insolidarios, promoviendo normas de control y de redistribución razonables. Como Robin Hood. Pero parece que aún nadie se atreve.

((Y mientras tanto la extrema derecha triunfa en países tan progresistas como Finlandia)).

Ideología por la cara

Miércoles, 13 de abril de 2011

La semana pasada te pedíamos, desde Techpolitica y desde aquí ayuda para saber si una foto facial era suficiente para determinar la orientación ideológica de un político, como había concluído un estudio realizado con senadores estadounidenses. Ya tenemos los resultados.

Sería muy difícil definir concienzudamente cual es la fisionomía de un conservador o un progresista, pero parece claro que ya sea por la vestimenta o por accesorios, tendemos a identificar correctamente la ideología de los demás.

Los participantes de la encuesta, en concreto, aciertan la ideología de los senadores españoles utilizados para realizar el estudio con un 61% de fiabilidad, habiendo un 70% de casos en los que la tendencia mayoritaria se correspondía con la ideología del senador o senadora.

A continuación os dejamos las fotos de los dos senadores que recibieron un índice de acierto mayor, correspondientes a Rosa Nuria Aleixandre i Cerarols (el 90% adivinó correctamente que es conservadora )  y  José Manuel Pérez Bouza (el 87 % acertó al señalarle como progresista).

METODO:

Selección de casos:

  • 8 primeros senadores por orden alfabético con foto de los grupos parlamentarios del PP y PSOE forzando la paridad, que no cumplan funciones de portavocía.
  • Primer candidato por orden alfabético del PNV y de CiU, que no cumplan función de portavocía.
  • Primer candidato por orden alfabético del Esquerra y BNG.

Ficha técnica: 74 entrevistas voluntarias contestadas por Internet entre los días 7 y 11 de abril de 2011. Error de muestreo de 11.7% para p=q=0.5 y nivel de confianza del 95.5%.

Wikileaks, ¿héroes o villanos?

Viernes, 8 de abril de 2011

“La mayor filtración de la historia” puede ser vista también como una pura traición de un soldado americano, una simple venta de información privada, y la acción oportunista de cinco periódicos.

Julian Assange, el fundador de Wikileaks, puede ser un héroe al servicio de la democracia y la transparencia, o un simple villano, controvertido personaje megalómano que no tiene problema en vender información robada.

Quizá ayude a verlo con criterio el libro que se pone a la venta este mes de abril, Wikileaks y Assange. Hay una presentación del libro prevista con entrada abierta, y video de promoción.

Cameron, ¿primer ministro de España?

Jueves, 7 de abril de 2011

Incumpliendo su propia estrategia de no meterse en líos, el líder de la oposición del PP ofreció hace unos meses una entrevista a El País en la que dijo que él aplicaría en España las medidas de Cameron en Reino Unido.

La Fundación IDEAS, que parece que coge músculo para la campaña, acaba de hacer público un informe en el que imagina cómo sería “la España de Cameron y de Rajoy”.

Incluyen un vídeo que merece la pena.

El placer movilizador de sentirse parte de un club divertido

Domingo, 27 de marzo de 2011

Join the Club: How Peer Pressure Can Transform the World

Encontré la semana pasada en las mesas de novedades de Washington DC, el libro Join the Club. Se trata de una interesante compilación de casos en los que se ve el atractivo que tiene para mucha gente sentirse parte de una comunidad que reivindica algo. De manera festiva, reivindicativa, lúdica.

Por ejemplo: las campañas contra el hábito de fumar de más éxito en Estados Unidos fueron aquellas en las que se llamaba a los jóvenes a la rebelión frente a la manipulación de las tabaqueras.

O por ejemplo: el hecho de sentirse parte de Otpor, la organización contra la dictadura serbia que trabajó y ayudó a derrocar a Milosevic en los 90, imprimía a sus miembros glamour, riesgo y espíritu festivo. Te recuerdo que Otpor es el movimiento que ha estado también inspirando las revueltas en Oriente Medio:

Otpor sacó el miedo hacia afuera. El movimiento era atractivo precisamente por el riesgo. Un adolescente sin futuro – y con muy poco presente – podía tener un teléfono móvil y memorizar unas palabras clave y esconderse de la policía a medianoche. Podía ser James Bond. Si era arrestado, se convertiría en una estrella del rock, y al día siguiente las chicas querrían su número de teléfono. Los activistas de la democracia tradicional crean partidos políticos (political parties). Otpor creaba una fiesta (party). La gente se sumaba al movimiento por el mismo motivo por el que van al bar de moda del momento. “Nuestro producto es un estilo de vida”, explica Marovic (un activista del movimiento). “El movimiento no es sobre temas, es sobre mi identidad. Es sobre cómo ser chulo, guay, cool. Intentamos que la política sea sexy’” (p. xviii).

Los guapos y las guapas ganan más (y 2)

Sábado, 26 de marzo de 2011

Decíamos ayer que la presencia física tenía una influencia evidente en la conducta política, y traducíamos algunas conclusiones de aquí. Seguimos:

  • “Hemos estudiado el papel de la belleza en la política con fotos de candidatos que ocuparon un lugar destacado en las campañas electorales. Nuestra investigación se basa en evaluaciones visuales de 1929 candidatos finlandeses por parte de 10.011 encuestados (de los cuales 3.708 fueron en finlandeses). Como Finlandia tiene un sistema electoral proporcional, podemos comparar el éxito electoral de los candidatos de un mismo partido. Un aumento de nuestra medida de la belleza con una unidad de desviación típica se asocia con un aumento promediodel 20% en el número de votos para el candidato. La relación no se ve afectada por la educación o la ocupación como variables de control, y soporta varias pruebas de robustez adicionales.

    Fuente: “The looks of a winner”, citado ayer aquí.

 

  • “En investigaciones anteriores se ha demostrado que la altura de un candidato se correlaciona con su imagen. Muchos estudios han encontrado que la altura es una gran ventaja para un candidato, porque se relaciona con el resultado electoral. En esta investigación los resultados obtenidos anteriormente se confirmaron en parte. En el primer estudio los partidarios de un candidato determinado creyeron que era más alto que su oponente (confirmado para seis de cada 10 candidatos). El segundo estudio, llevado a cabo durante las elecciones presidenciales en Polonia, demostró que la percepción que el electorado tenía de la altura de los candidatos a la Presidencia cambió después de la primera vuelta de las elecciones (confirmado para tres de los seis principales candidatos). Estos cambios en la altura percibida dependían más del resultado electoral que de la actitud hacia ellos”. 

    Fuente: “Politicians’ estimated height as an indicator of their popularity“, en European Journal of Social Psychology.

Y aún otro estudio procedente de otro lugar, cuyo resumen te traduzco también:

  • “¿Son los políticos más guapos elegidos con más probabilidad? Para medirlo, hemos buscado datos en Australia, un país en el que el voto es obligatorio, y en el que a los votantes se les dan tarjetas sobre “cómo votar”, con fotos de los candidatos de los partidos según llegan a votar. Encuestamos a un grupo representativo del electorado y les preguntamos por la belleza de los candidatos de los grandes partidos. Luego estimamos el efecto de la belleza en el porcentaje de voto en las elecciones federales de 2004. Los candidatos y candidatas guapos son elegidos con más probabilidad, con un incremento de 1,5 ó 2 puntos de voto por cada unidad de desviación típica de belleza.  Nuestros resultados son fiables frente a varios controles: midiendo el efecto de la adscripción partidaria, olvidándonos de políticos muy conocidos, preguntando a extranjeros, omitiendo candidatos que no fueran de apariencia anglosajona, controlando la edad… El efecto marginal de la belleza es mayor para los candidatos que para las candidatas, y parece ser casi lineal. En consistencia con la teoría de que la belleza confiere discriminación, encontramos constatación de que la belleza importa más en los electorados con una mayor cantidad de apáticos.

Fuente: “Beautiful Politicians”, en Kiklos, 2009