Archivo de la categoría ‘Política 2.0’

15M: maravillosa “Revolución express”

Viernes, 20 de mayo de 2011

Pobres sindicalistas. Se han dejado las horas en las mesas de negociación con empresarios. Muchos de ellos han perdido dinero y tiempo convocando y participando en huelgas contra las reformas. Padres y madres de familia, muchos en paro o con salarios bajos, sufriendo las consecuencias del dominio de la banca y la especulación en la vida de la gente. Convocaron a cientos de miles en las calles… Y ahora vienen unos cuantos miles de chavales y les roban el escenario, gracias a la fascinación de los medios de comunicación por lo festivo, lo horizontal y lo distinto. Y gracias al componente festivo de las protestas, tan atractivo para los jóvenes.

¿Qué harán dentro de una o dos semanas? Pasarán los camiones de basura y lo dejarán todo limpito. Los chavales se irán a su casa y no quedará nada. Si algo quedara, será una plataforma que se instalará en el sistema: quizá serán recibidos por el presidente del Gobierno y por el líder de la Oposición, y poco más. Aún así, bienvenidos a la revolución express, jóvenes y mayores: hacía falta la protesta, la indignación, la pura expresión de queja porque la economía mande en la gente y no la gente en la economía. Es sano, muy sano, retomar la narrativa de “los débiles frente a los poderosos”.

¿Qué hay de original en sus demandas? No mucho, pero gracias a ellos se multiplica su impacto. Todas sus reclamaciones están ya en decenas de manifiestos, programas electorales y plataformas previas. Contra la Ley Sinde, por la Tasa Tobin o similar, por la educación y la sanidad públicas, por el transporte barato, por la reforma electoral… Quizá si hicieran una memoria económica de sus propuestas lo verían de otra manera, por otro lado. Pero lo cierto es que han actuado, están actuando, como un altavoz mundial de lo que antes estaba disperso y acallado.

¿Similitudes con las revueltas en Oriente Próximo y el Magreb? Por dios, un respeto. Allí murió un tipo quemado a lo bonzo, había unos dictadores que ahora están escondidos, se enfrentaron a los tanques y las pistolas, y de allí surgió una guerra con participación internacional. Estos jóvenes más o menos acomodados (urbanos, formados, estudiantes de unos veintitantos y con menos paro que en la media nacional, según análisis de El País de hoy), son la expresión lúdica de un cabreo y una indignación comprensible y lógica, pero más lúdica que militante. Pero merecen un respeto: podrían estar haciendo botellón y están haciendo algo necesario y estimulante.

Habrá cientos de miles mañana y pasado. Claro, tampoco es difícil: vas por allí y te tomas una cerveza al sol de primavera. Nadie se atreverá a desalojarlos. Sería un suicidio político para quien lo hiciera. La gente bailará y disfrutará de la idea de sentirse protagonista de algo por un rato. Revolución express y barata. Hay que leer Join the Club.

El aviso es al Gobierno, claro: Las demandas son progresistas. Los participantes son progresistas en su mayoría. Pero el Gobierno no supo o no pudo responder a esa épica de “la gente contra los poderosos”. Seguramente algo tendrá que ver tener que dar explicaciones a 27 socios de los que 22 son conservadores, y también que quienes han prestado dinero a España, al final, son unos tipos sentados en torres en Manhattan o en Londres o en Pekín.

¿Twitter? Si no fuera porque los medios han cubierto profusamente las concentraciones, en la Puerta del Sol habría ahora cincuenta como mucho. ¿Se habrán dado cuenta todos los defensores de los “medios alternativos”, que sus datos y sus sistemas de comunicación están en manos de dos empresas privadas propietarias de Twitter y Facebook? ¿Sabrán que Twitter eliminó tras las revueltas árabes los archivos de tráfico para que no pudieran analizarse? Harían bien los manifestantes reclamando también su privacidad y el derecho a un espacio público de expresión en la red.

(Un estudio reciente que traeré aquí en breve, demuestra el papel ridículo que en realidad jugó Twitter en Oriente Próximo, más allá del siempre atractivo argumento periodístico de su utilización).

Efecto nulo en las Elecciones, a menos que el PP se empeñe. Si el PP se empeña en que se desaloje aquello, y en increpar al Gobierno por no hacerlo… ellos sabrán. La extrema derecha y El Mundo parece que van por ahí. IU subirá en voto, pero eso ya estaba detectado desde antes.

Benditos los jóvenes que, aún en forma express, nos dicen que hay espacio. Sí, son alevines al lado de sus hermanos revolucionarios de otros tiempos u otros lugares. Pero esos jóvenes han decidido lanzar al mundo un mensaje de que ya está bien que manden los bancos, los políticos apoltronados, mentirosos y cobardes, y las instituciones inútiles. Sólo por eso, fuerza en la lucha, amigos.

Obama en Internet, antología

Viernes, 13 de mayo de 2011

La mejor presentación (120 diapositivas) que he visto de la hipercitada campaña 2.0 de Obama. Después de tantas cosas dichas, más o menos reales e inteligentes, este resumen está muy bien.

La mejor campaña de la historia – Un estudio del caso.

¿Cómo evitar la difusión de teorías de la conspiración?

Miércoles, 20 de abril de 2011

Que el ataque a las Torres Gemelas fue en realidad organizado por la CIA (una amplia mayoría de árabes cree que el origen fue estadounidense); que el 11M en Madrid fue organizado con ETA (lo creía en su momento casi un 20 por ciento de la población española); que el hombre no llegó a la Luna sino que fue  un montaje; que la CIA (siempre la CIA) mató a Kennedy…

Una teoría de la conspiración es “el esfuerzo de explicar una práctica o un suceso con referencias a las maquinaciones de los poderosos, que se han encargado de ocultar su papel”. Así la definen Cass Sunstein y Adrian Vermeule en un trabajo muy interesante titulado “Conspiracy Theories“. Me lo pasa Oscar Santamaría y se lo agradezco.

Obviamente, no todas las teorías conspirativas son peligrosas. Hay una que se mantiene desde hace siglos, que dice que un líder misterioso llamado Papá Noël, con la ayuda de miles de elfos, trabaja en un lugar remoto para distribuir regalos a los miembros más jóvenes de la sociedad en la Nochebuena. También hay otra que habla de un ratón que colecciona dientes. Otras creencias falsas no son conspirativas: por ejemplo, que no hay cambio climático.

Las teorías conspirativas surgen y se expanden de una manera peculiar. Primero, por lo que Sunstein y Vermeule llaman “epistemologías amputadas”, es decir, por la ausencia de información correcta y racional. Por ejemplo, hay más teorías conspirativas donde la gente no tiene información libre, como en las dictaduras o los países pobres.

Segundo, los rumores y la especulación. Hay gente que se lucra con el rumor (en España tenemos algunos buenos ejemplos en las televisiones comerciales). Otra simplemente disfruta difundiendo fantasmadas.

Tercero, se producen cascadas de información, que varían en función de la información disponible, en función de la reputación de las fuentes y en función de la polarización social.

¿Qué pueden hacer los gobiernos que afrontan la difusión de una teoría de la conspiración? El dilema es relevante porque en muchas ocasiones (no siempre, claro), las teorías pueden hacer daño, poniendo en cuestión el sistema, provocando reacciones violentas o simplemente distrayendo la atención de asuntos más relevantes.

La propuesta de nuestros dos autores es la “infiltración cognitiva” en los grupos que promueven estas teorías. La infiltración cognitiva significa que se trabajen los argumentos contrarios, que se cuente con terceros creíbles que desmonten la teoría, y que se converse informalmente con los promotores de la teoría.

“Esperar y ver” cómo la teoría se agranda no suele ser rentable, porque cuando quieres actuar es demasiado tarde. Pero, por otro lado, dedicarse a desmontar todas las teorías conspirativas puede ser agotador y poco rentable. Desmontar sólo unas teorías conspirativas pero no todas, dicen los autores, tiene el efecto de legitimar todas las que no son desmontadas. En resumen, lo que parece más práctico es ser selectivos en las teorías que se trata de desmontar, y dedicar buenos esfuerzos a hacerlo, pero no dejar ninguna relevante sin tratar.

¿Dónde deben desarticularse las teorías conspirativas? ¿En el lado de la oferta – es decir, frente a los que las promueven – o en el de la demanda – ante el público? Debe encontrarse un equilibrio. Parece adecuado contar con terceros no oficiales que ayuden a aclarar la verdad: terceros aliados que deben ser expertos reconocidos por su trabajo, y que actúan “en su propio nombre”, aunque sea con información proporcionada por los gobiernos en bambalinas.

Sunstein y Vermeule proponen una vía expeditiva para desmontar teorías conspirativas, que denominan, como anuncié más arriba, “infiltración cognitiva de grupos extremistas”. Se trata básicamente de introducirse en los grupos generadores para explicar las debilidades cognitivas de la teoría: con presencia de agentes del Gobierno, y de terceros aliados, en las redes sociales, en los grupos de discusión virtuales o físicos, en los medios que los extremistas utilizan… Los autores dicen que no hay por qué ocultarse necesariamente. Algunos agentes que hablan árabe representaron al Gobierno de Estados Unidos ante los grupos de discusión on line, explicando las debilidades de algunas teorías peregrinas antiamericanas que andan por la red.

Terminan su artículo los autores con esta cita, que traduzco:

Algunas teorías conspirativas generan riesgos serios. No se limitan a minar el debate democrático; en casos extremos, pueden crear o fomentar la violencia. Si el Gobierno puede diluir esas teorías, debería hacerlo. Un problema es que sus esfuerzos pueden ser contraproductivos, porque los esfuerzos para desmontar las teorías también las legitiman. Hemos sugerido, sin embargo, que el Gobierno puede minimizar este efecto si desmonta más bien más que menos teorías, si lista los grupos que pueden ofrecer réplicas a las teorías, y si utiliza la infiltración cognitiva, diseñada para romper la epistemología amputada de los grupos que se guían por la conspiración y de las redes sociales aisladas.

Sunstein ha sido un importante asesor de Obama en estas cuestiones, y no cae muy bien a los neoconservadores, como podemos imaginar…

Wikileaks, ¿héroes o villanos?

Viernes, 8 de abril de 2011

“La mayor filtración de la historia” puede ser vista también como una pura traición de un soldado americano, una simple venta de información privada, y la acción oportunista de cinco periódicos.

Julian Assange, el fundador de Wikileaks, puede ser un héroe al servicio de la democracia y la transparencia, o un simple villano, controvertido personaje megalómano que no tiene problema en vender información robada.

Quizá ayude a verlo con criterio el libro que se pone a la venta este mes de abril, Wikileaks y Assange. Hay una presentación del libro prevista con entrada abierta, y video de promoción.

El mejor blog sobre comunicación política 2.0

Sábado, 19 de marzo de 2011

Josué no es un ingenuo iluso que cree que internet traerá la democracia al mundo y que con solo un buen facebook y un twitter ganamos elecciones. A diferencia de las docenas de expertos que hablan de comunicacion política en la web sin haberla hecho nunca, Josué la practica y la conoce como nadie.

Por eso, y porque además es consultor de Asesores y amigo, es una excelente noticia que haya estrenado hace poco su blog.

“La estrategia del pingüino”, nuevo libro de Antonio Núñez

Jueves, 17 de marzo de 2011

Queda poco para que esté en las librerías, pero él me deja que lo anunciemos aquí. Antonio Núñez, el querido autor de Será mejor que lo cuentes, grandísimo amigo y tipo listo y trabajador, publicará dentro de nada La estrategia del pingüino: influir mediante mensajes que se contagian de persona en persona.

Estoy leyendo el manuscrito y está deliciosamente redactado y es super formativo. Todo el mundo a la librería o a la biblioteca…

Gracias, Antonio.

1848 versus 2011

Martes, 15 de marzo de 2011

Un excelente artículo con infografía incluida ofrece esta semana en la revista Time los increíbles paralelismos entre las revueltas contra las monarquías europeas en 1848 y las revueltas contra las monarquías árabes en 2011. Esta escrito por Kurt Andersen, escritor de novela histórica.

Traducción:

Como sucede hoy en el norte de África y Oriente Medio, la Europa continental en la década de 1840 era un conjunto de monarcas gobernando a masas empobrecidas que sufrían dificultades económicas agudas. La apertura política avanzaba demasiado lentamente como para satisfacer a los intelectuales y las nuevas clases medias en las ciudades.

En París, hace 163 años, el régimen amenazó con sofocar una protesta pacífica, lo que provocó que miles de manifestantes indignados salieran a la calle y exigieran democracia. Las turbas crecieron, se tomaron las calles, los manifestantes confraternizaron con la Guardia Nacional, un número relativamente pequeño de manifestantes fueron asesinados, el ejército no intervino y, en pocos días, el rey Luis Felipe había abdicado. Se declaró la república, se promulgó la libertad de expresión y se programaron elecciones.  

Una década antes, lo que pasó en París podría haber quedado en París. Pero, por el contrario, se generó una ola continental de revoluciones democráticas, con las noticias extendiéndose rápidamente gracias a las nuevas tecnologías: el telégrafo eléctrico, los periódicos impresos por máquinas a vapor y el ferrocarril.

Una semana después del sorprendente éxito francés, las protestas surgieron en Múnich, provocando la expulsión del rey de Baviera, y una semana después de Múnich, las protestas estallaron en Berlín, la capital de Prusia, donde las tropas atacaron a los manifestantes. Pero el rey retiró a sus soldados, terminó con la censura, nombró un gabinete liberal, acordó la convocatoria de elecciones parlamentarias y huyó de la ciudad. La ola llegó a Viena, la capital del Imperio de los Habsburgo, obligando al todopoderoso Metternich a dimitir. Luego vinieron días de lucha en las calles de Milán, lo que obligó al ejército ocupante de Austria a retirarse; la rebelión en Venecia obligó a marcharse a los gobernantes austríacos. Sólo había pasado un mes desde el levantamiento de París y la marea revolucionaria siguió avanzando durante toda la primavera en docenas de otro lugares. 

Pero si nos fijamos en los paralelismos con los levantamientos de este año en el norte de África y Oriente Medio, debemos recordar lo que vino después. En Francia, los radicales empujaron demasiado rápido y demasiado lejos, exigiendo socialismo y causando una reaccion violenta. En otras partes, el Imperio simplemente devolvió el golpe. Para el otoño, la mayoría de las revoluciones se habían invertido; las demás colapsaron en un año. ¿Y en 2011? Lo sabremos pronto.

Paralelismos:

  • En 1948 hubo revueltas democráticas contra regímenes monárquicos en París, Munich, Colonia, Berlín, Viena, Buda y Pest, Venecia y Milán. Todas entre el 22 de febrero (París) y el 22 de marzo. En 2011, las revueltas contra regímenes monárquicos o casi-monárquicos sucedieron entre el 17 de diciembre y el 20 de febrero, en Túnez, Argelia, Jordania, Oman, Yemen, Egipto, Líbano, Iraq, Kuwait, Bahrein, Irán, Libia y Marruecos.
  • En 1848 los precios de los alimentos aumentaron y sublevaron a las masas, con niveles de desempleo muy altos. En 2011 sucede en la zona exactamente lo mismo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, en la base del descontento está una clase media creciente y frustrada política, económica y culturalmente.
  • Tanto en 1848 como en 2011 hay éxitos iniciales en la protestas, que obligan al rey (en Francia) o al casi-rey (en Túnez y Egipto) a abdicar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, el ejército y la policía se unen (total o parcialmente) al pueblo.
  • Tanto en 1848 como en 2011, la revolución se acelera gracias a nuevas tecnologías de comunicación: el telégrafo, la prensa y el ferrocarril, y los telefónos, Internet y la televisión por cable.
  • Tanto en 1848 como en 2011, Estados Unidos apoyó antes de las revueltas a los regímenes autoritarios en crisis, con ayuda militar.
  • Tanto en 1848 como en 2011, hay en el Este unos gobernantes ricos y reaccionarios apoyando a los regímenes en crisis: el zar ruso Nicolás I en siglo XIX, y el saudí Abdullah en el XXI.
  • Tanto en 1848 como en 2011, se demoniza a quienes protestan llamándoles radicales (socialistas hace siglo y medio, islamistas ahora).
  • Tanto en 1848 como en 2011, hordas de pobres de piel oscura se refugian fuera de sus países (los europeos católicos de 1848 se van a los protestantes EE.UU; los norteafricanos musulmanes emigran a la cristiana U.E.).

Twitter y Facebook, dos analistas más que aclaran

Lunes, 28 de febrero de 2011

Quien lee de vez en cuando por aquí, sabe que tomo con mucha precaución, incluso con escepticismo, el papel de las redes sociales en la generación de movimientos sociales. Antes de las revueltas del mundo árabe, ya había señalado Malcolm Gladwel en un artículo que ha generado mucho debate (y que recogimos aquí), que la poca disciplina y el poco compromiso de la web no bastan para generar movimientos sociales fuertes.

Tiempo después me referí aquí al verdadero (y muy analógico) origen de las revueltas: una organización serbia y unas ideas de resistencia pacífica de origen estadonidense.

Dos personas que saben bien de qué hablan, Manuel Castells, en La Vanguardia (gracias Diana), yMoisés Naím en El País, han recogido en estos últimos días los mismos principios: sí, Facebook y Twitter pueden ayudar, pero ni bastan ni son esenciales.

(Por cierto, Javier Valenzuela hizo ayer un extraordinaro perfil  de Gadafi, como personaje de novela, muy del gusto del mejor storytelling).

Cómo luchar contra los rumores, continuación

Jueves, 17 de febrero de 2011

Se trata de una investigación en el entorno corporativo, pero que seguramente sería replicable en el mundo de la opinión política. Está recogida en The Ecomist (“How firms should fight rumours”). Tiene tanto interés que traduzco aquí la referencia. No he sido capaz de encontrar el estudio académico en Internet. Si alguien lo encuentra agradeceré que me lo envíe.

¿Cómo pueden las empresas luchar contra los rumores?

La negación es inútil. Mejor propagar verdades felices.

10 de febrero 2011 | De la Edición Impresa, The Economist

Si buscamos en Google la frase “rumores Oriente Medio”, el primer enlace que aparece no es, como era de esperar, un sitio web de propagación de teorías de la conspiración. Es sitio web de Coca-Cola. Desde hace varios años la compañía ha tenido problemas para refutar rumores ridículos sobre sus productos.

Por ejemplo, algunas personas creen que si se lee el logotipo árabe de Coca-Cola hacia atrás, éste dice: “No Mahoma, no Meca”. Otros insisten en que la empresa es propiedad de judíos, o que está financiando a Israel. Estos rumores son una razón por la que Coca-Cola tiene peor mercado que Pepsi en los países árabes. Sin embargo, son todos falsos, como el sitio web de Coca-Cola explica con minucioso detalle. 

Estas réplicas son imprudentes, argumentan los tres psicólogos Derek Rucker y David Dubois, de la Kellogg School of Management, y Zakary Tormala, de la escuela de negocios de Stanford. Mediante la reformulación de los rumores, Coca-Cola ayuda a propagarlos. Su página web es un imán para los buscadores. Y la gente que lee las réplicas tiende a olvidar la negación y a recordar sólo el rumor, dice Rucker.

Mientras la información se extiende, las opiniones cualificadas se van perdiendo. Un rumor que comienza como ”No estoy seguro si esto es cierto, pero he oído que …”, luego se convierte en un ”He oído que …”, y por último pasa a ser”¿Sabías que…?” Incluso cuando nadie pretende difundir falsedades, estas se propagan. 

En varios experimentos, Rucker y Dubois plantaron rumores entre estudiantes. Observaron que en cada repetición, el escepticismo disminuía. Los rumores no cambiaban; sólo la probabilidad de que los estudiantes los creyeran. Estos hallazgos se publicaron en su estudio “El fracaso en la transmisión de certeza” (The Failure to Transmit Certainty”).

En lugar de negar los rumores falsos, una empresa debe provocar una corriente de mensajes positivos acerca de sí misma, dicen Rucker y Dubois. Esto priva de oxígeno a los mitos y también empuja la gente a dudar de las cosas desagradables que pueden escuchar de la empresa en cuestión.

Otras empresas pueden aprender de esto. Se ha dicho que las hamburguesas de McDonald’s contienen carne de gusano, Procter & Gamble tiene fama de tener vínculos satánicos y de Facebook se rumorea que está próximo su cierre para que Mark Zuckerberg, su fundador, recupere su vida. Todos estos rumores son totalmente falsos, pero las empresas en cuestión no deberían molestarse en negarlos. 

No hay acuerdo sobre esto. Otros piensan, como hemos visto por aquí hace poco, que en la era de Internet debes tratar de atajar la propagación de los rumores para que la gente de buena fe no termine por creerlos.

El verdadero origen estratégico de las revueltas en el mundo árabe

Miércoles, 16 de febrero de 2011

El debate sobre la influencia de Facebook y Twitter en las recientes revueltas en Túnez y Egipto (y las que pueden venir) va a seguir por mucho tiempo, sin duda. Acordaremos que internet es una excelente herramientá táctica en la movilización social y política. Pero parece que hay un origen estratégico mucho más potente que los nuevos medios.

Otpor!Resistencia! en español), fue el movimiento joven de resistencia democrática y pacífica, que más contribuyó  la salida de Milosevic en 2000 en Serbia. La organización tiene una red más o menos activa por Europa del Este e incluso en Latinoamérica. Hay, por ejemplo, como rémora de su trabajo, un viejo blog abandonado de Otpor Venezuela.

El Movimiento Juvenil 6 de Abril, que ha sido el origen de las revueltas en El Cairo, por mucho que se presente por los medios, fascinados por las nuevas tecnologías, como una simple reunión de amigos en Facebook, es mucho más que eso. Su símbolo, el puño cerrado, es de hecho el de Otpor!, y los activistas egipcios y tunecinos habían visitado a sus colegas serbios antes de ponerse en marcha.

Otpor!, y los líderes de las movilizaciones árabes, se orientan en parte por las enseñanzas de Gene Sharp, un viejo profesor progresista que ha teorizado y aplicado la resistencia no violenta, que defiende como manera de derrocar dictaduras. Gene Sharp es fundador de la Institución Albert Einstein, un modesto think tank dedicado explícitamente a la acción no violenta.

Sharp, llamado el “Maquiavelo – o el Clausewitz - de la no violencia”, tiene en la web de la Albert Einstein una buena cantidad de textos, traducidos a muchas lenguas – árabe entre ellas -, en los que explica la estrategia y las tácticas no violentas para derrocar dictaduras y plantar cara al autoritarismo.

En Egipto ha tenido un papel muy importante también el American Islamic Congress, que, por ejemplo, editó en varios idiomas – inglés, árabe y farsi – un cómic sobre la resistencia pacífica de Martin Luther King, que se puede ver aquí.

Señala muy oportunamente J.P. Green en un artículo sobre estas cuestiones, cuánto dinero se habrían ahorrado los gobiernos de Estados Unidos si en lugar de (o además de) financiar gastos militares en el mundo árabe, hubieran contado con las enseñanzas de la resistencia pacífica de Sharp.

Aquí tienes algunos textos interesantes gratuitos de Sharp y sus colegas: