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Cómo resultar más persuasivo al hablar: tres recomendaciones

Miércoles, 18 de mayo de 2011

Hablar moderadamente rápido, con pausas frecuentes y sin demasiada animación, es la manera de persuadir mejor a la gente en lo que respecta a la voz.  

Eso es lo que explica un estudio del Institute for Social Research de la Universidad de Michigan, que se presentó el pasado día 14 en la reunión anual de la Asociación Americana para la Investigación de la Opinión Pública (AAPOR). Se analizaron 1.380 llamadas telefónicas que trataban de persuadir a la gente para que participara en una encuesta. Los entrevistadores eran 100, tanto mujeres como hombres. Se registró el tono, la velocidad y la cadencia.

Del estudio podemos extraer tres recomendaciones sobre la llamada “prosodia” (la combinación de volumen, tono y ritmo):

1. Hablar a un ritmo de unas 3.5 palabras por segundo, 210 por minuto. Este es un ritmo moderadamente rápido. Un ritmo pausado es de unas 130 o 150 por minuto, y, en contra de lo que yo mismo he defendido hasta ahora, esa velocidad es demasiado lenta según el estudio. Hablar demasiado deprisa atiborra a quien escucha y da sensación de demasiado ímpetu. Hablar demasiado despacio de torpeza o de arrogancia.

2. Hacer pausas a menudo. Hacer pausas frecuentes imprime credibilidad y eficacia. Lo natural es parar como unas cuatro o cinco veces por minuto. Con menos pausas no dejas digerir el discurso y, además, pareces demasiado sometido a un texto, demasiado “guionizado”. El silencio es sonido también, y su uso puede ser fundamental en la comprensión de lo que se dice.

3. Tono no demasiado animoso ni estridente. Los hombres que hablaban con tono alto persuadieron menos que los que tenían un tono bajo. Con las mujeres no se percibieron diferencias significativas.

(Más recomendaciones en este viejo post:  “Cómo dar discursos como Kennedy”).

10 efectos psicológicos de tocar a la gente

Martes, 3 de mayo de 2011

Hay un post muy interesante sobre el efecto de tocar a la gente en la comunicación, con claro interés también para la expresión no verbal en la política. Te lo traduzco aquí.

Investigación psicológica sobre cómo un simple toque (no sexual) puede aumentar la docilidad, la actitud de ayuda, la atracción y la potencia de la comunicación.

Para movernos en el mundo, nos centramos sobre todo en los ojos y los oídos. El tacto es un sentido que a menudo olvidamos. Pero el tacto es también fundamental en la manera como entendemos y experimentamos el mundo. Incluso el más ligero toque en la parte superior del brazo puede influir en nuestra manera de pensar. Para probarlo, aquí hay diez efectos psicológicos que demuestran lo poderoso que un simple roce puede ser. 

1. Tocar por dinero.

Un simple roce a tiempo anima al prójimo a devolver un objeto que se ha encontrado. En un experimento, los usuarios de una cabina telefónica que tocaron al desconocido que entraba fueron más proclives a devolver un centavo perdido por el experimentador (Kleinke, 1977). La acción no fue más que un ligero toque en el brazo. Pero aún podemos ir más allá: los individuos que fueron tocados por una camarera eran, en otro experimento, más generosos en sus propinas (Crusco y Wetzel, 1984).

2. Tocar en busca de ayuda.

Las personas también tienen más probabilidad de ofrecer ayuda cuando previamente han sido tocadas. En un estudio, los extranjeros a los que previamente se había tocado ligeramente en el brazo fueron más propensos a ayudar a un experimentador a recoger algo que se había caído (Gueguen, 2003). El porcentaje de personas que ayudaron subió del 63 al 90 por ciento.  

3. Tocar para la docilidad.

El poder de un ligero toque en la parte superior del brazo se extiende aún más allá, incrementando la “docilidad” (compliance en el original). En un estudio realizado por Willis y Hamm (1980), a los participantes se les pidió que firmaran una petición. El 55 por ciento de los individuos se mostró de acuerdo en firmar, porcentaje que subió al 81 por ciento entre aquellos a los que se había tocado una vez en la parte superior del brazo. Un segundo estudio solició a la gente que cumplimentara un cuestionario. El mismo roce elevó la respuesta positiva del 40 al 70 por ciento.

4. Tocar dos veces para mayor docilidad aún.

Podemos aumentar aún más la docilidad con un segundo toque en el brazo. Vaidis y Halimi-Falkowicz (2008) trataron este asunto cuando pidieron en la calle a la gente que rellenara un cuestionario. Aquellos que fueron tocados dos veces fueron más proclives a hacer la tarea que los que sólo fueron rozados una vez. El efecto fue más fuerte cuando los hombres fueron tocados por una mujer que hacía de supervisora.

5. O bien, ¡tocar para buscar pelea!

Sin embargo, la aceptabilidad del tacto, sobre todo entre los hombres, depende mucho de la cultura. Cuando Dolinski (2010) llevó a cabo un experimento sobre tacto y docilidad en Polonia, obtuvo resultados muy diferentes entre hombres y mujeres. En Polonia, los hombres a los que se pidió un favor, previo roce ligero en el brazo, reaccionaron mal.  Esto parece estar relacionado con niveles más altos de homofobia en el país. Las mujeres, sin embargo, reaccionaron positivamente al tacto.

6. Tocar para vender tu coche.

A diferencia de Polonia, Francia tiene una cultura de contacto y tocar es aceptable entre dos hombres. Así, los investigadores francesses Erceau y Gueguen (2007) se acercaron a una muestra al azar de hombres en un mercado de coches usados. Tocaron a una mitad ligeramente en el brazo durante un segundo, y a la otra mitad no. Los que habían sido tocados valoraron al vendedor como un tipo más sincero, amigable, honesto y agradable. No está mal para un toque de un segundo. ¡Seguro que los resultados habrían sido muy diferentes en Polonia!

7. Tocar para ligar.

No sorprenderá saber que un hombre muestra más interés por una mujer que le ha tocado ligeramente. Pero, por si acaso, aquí hay algo de investigación: Gueguen (2010) ha demostrado que los hombres fácilmente equivocan un toque no sexual en el brazo como si fuera una muestra de interés sexual. Tal vez más sorprendente resulta que las mujeres también responden positivamente ante un ligero toque en el brazo cuando un hombre les pide el número de teléfono en la calle (Gueguen, 2007). Esto puede ser porque las mujeres asocian un leve toque de uno o dos segundos con un mayor dominio. (¡Tengamos en cuenta, sin embargo, que esta investigación se realizó, de nuevo, en Francia!).

8. Tocar por poder.

Tocar comunica de forma vital en las relaciones de poder. Henley (1973) observó a la gente en sus actividades cotidianas en una gran ciudad. Las personas que tendían a tocar a las demás (en comparación con los que más bien eran tocados) tenían en general más alto status. Consideramos que las personas que tocan a los demás tienen más poder en la sociedad (Summerhayes y Suchner, 1978).

9. Tocar para comunicarse.

El tacto posible es muy variable y puede comunicar muchas emociones diferentes. Hasta qué punto se puede comunicar a través del tacto es el objetivo de un estudio muy destacado de Hertenstein y otros (2006). Recibiendo sólo un toque en el antebrazo, los participantes en este estudio trataron de interpretar doce emociones diferentes. Aunque no veía la cara de quien le tocaba, y ni siquiera veía el propio roce, el receptor acertó con bastante precisión los toques de ira, miedo, disgusto, amor, gratitud y simpatía. La precisión osciló entre el 48 y el 83 por ciento. Para poder comparar, ese resultado es tan bueno como el que obtenemos observando el gesto de la cara.

10. Recibir un masaje para mejorar en matemáticas.

Si se puede lograr todo eso con un toque, ¡imagina lo que puede lograr un masaje! Pues bien, una investigación ha demostrado que con un masaje aumentan las habilidades matemáticas (Field, 1996). En comparación con un grupo de control, los participantes que recibieron masajes dos veces por semana durante cinco semanas no sólo estaban más relajados, sino que también lo hicieron mejor en una prueba de matemáticas. 

Advertencia aburrida: Todos estos estudios se centran en un tacto adecuado. Ser tocado puede tener significados muy diferentes dependiendo de la situación, la cultura y el género. En general, el contacto que hemos referido es un ligero toque en la parte superior del brazo, el lugar más seguro para tocar a alguien que no conoces. La investigación ha identificado un pequeño porcentaje de gente – tanto hombres como mujeres – a la que no le gusta ser tocada para nada en su interacción social. Esta gente no responde positivamente en cualquiera de las situaciones citadas.

Obreros y fascistas, años 30: dos referencias

Jueves, 21 de abril de 2011

La retórica obrera, por un lado, y la retórica nacional fascista, por otro, en los años 30 del siglo XX europeo, son el objeto de dos hitos culturales que te dejo aquí, para tu esparcimiento estos días de vacaciones.

Exposición “Una luz dura, sin compasión: el movimiento de la fotografía obrera, 1926-1939“, en el Reina Sofía de Madrid, que puede visitarse hasta el día de mi cumpleaños, el 22 de agosto. Un recorrido por la fotografía rusa que luego se extendería por Europa.

Y sobre esa misma época, el libro Palabras como puños, una compilación de artículos de siete historiadores sobre la retórica de esos mismos años en España. “Retórica de la intransigencia”, la llaman: tanto de un lado – el fascista – como del otro – el comunista, porque los autores dejan a un lado las posiciones demócratas de la época, para concentrarse en los discursos más radicales. 700 páginas de análisis.

LIBROS - PALABRAS COMO PUÑOS: LA INTRANSIGENCIA POLITICA EN LA SEGUNDA REP UBLICA ESPAÑOLA

Un repaso en audio a 80 años de retórica

Lunes, 7 de marzo de 2011

Ayer domingo, en la Cadena Ser, estuvimos comentando Montse Domínguez, Nacho Ares y yo mismo, durante media hora, la retórica política contemporánea, al hilo de la película El Discurso del Rey. En el programa se escucharon cortes de Roosevelt, Hitler, Kennedy, Churchill, Suárez, Pasionaria, Obama, etc. Aquí puedes escucharlo.

Los evasores de preguntas caen bien

Jueves, 3 de marzo de 2011

La gente prefiere a políticos que respondan con arte auque no sea exactamente a lo que se les pregunta, a otros políticos que se atienen a la cuestión pero lo hacen sin gracia. Eso, que ya sospechábamos, queda demostrado por una investigacion de los profesores Todd Rogers y Michael Norton, referida en la Harvard Business Review de noviembre.

En el estudio los profesores analizaban el grado de atractivo de candidatos respondiendo en debates, en función de si contestaban estrictamente a la pregunta que se les hacía, contestaban a algo relativamente parecido a lo que se les preguntaba, o, finalmente, a algo completamente distinto. Resultó que los candidatos que hacían “arftul dodging”, ”elusión artística”, es decir, que contestaban con elocuencia aunque no fuera a la pregunta, gustaban más. Un factor determinante es que al contestar con arte, la gente olvida la pregunta.

Extractos de su entrevista en la HBR:

¿Puede el estilo tapar la sustancia? 

Rogers: En nuestro estudio los candidatos que respondían a similares pero distintas preguntas pero de forma confiable y agradable, gustaban tanto como aquellos que contestaban a la pregunta original. Pero más aún: después de escuchar una “elusión artística” los sujetos tenían un grado de recuerdo mucho más bajo de la pregunta; en alguno de nuestros estudios, menos de la mitad podían recordarla correctamente. Para colmo, el resultado es incluso muy alto, porque cuando preguntábamos por la cuestión dábamos cuatro opciones, por lo que había ya un 25 por ciento de posibilidades de acertar ya de entrada. El hallazgo importante es que la audiencia no penalizó al portavoz que eludió la pregunta bien.

Norton: Pero tienes que ser bueno. No puedes resultar demasiado obvio. Cuando el candidato respondió a una cuestión completamente distinta, se le penalizó con dureza y tuvo una puntuación menor en atractivo y confianza. Es interesante que la gente recordara mucho mejor la pregunta en esos casos. Después de la investigación pusimos atención en las Elecciones nacionales. Notamos que algunos políticos eran maestros en esta habilidad. Hillary Clinton era fenomenal al eludir preguntas. Mirando atrás, Ronald Reagan era un maestro en la elusión también.

Rogers: Robert McNamara dijo en una frase famosa: “Nunca respondas a la pregunta que te hagan. Responde a la pregunta que te gustaría que te hubieran hecho. ” Nuestro estudio demuestra que algo de razón tenía.

HBR: ¿Hay otros evasores famosos?

Rogers: Bueno, Sarah Palin era única y genuina. Era muy honesta sobre la evasión de preguntas. Básicamente declaraba su intención de contestar a una pregunta distinta a la que se le preguntaba.

Hay algo preocupante en todo esto: ¿No están los evasores de preguntas aprovechándose de la gente?

Norton: Es un poco preocupante, porque nos gustaría pensar que la honestidad es premiada por la gente, pero el hecho es que quienes eluden las preguntas con arte son premiados en comparación con quienes contestan con honestidad pero sin elocuencia.

Rogers: Hay maneras de contrarrestar esto. Una manera sencilla es poner la preguntas en la pantalla de televisión mientras se está contestando. Desafortunadamente las cadenas no siempre lo hacen bien. Pueden preguntar cosas como “¿qué haría usted para crear empleo en el sector nacional de la producción?” y poner “La economía” como resumen en la pantalla. Suponemos que esto permite la evasión.

¿Qué otras técnicas nos permiten descubrir a los evasores?

Norton: Es importante observar los mecanismos de transición. Las primeras 10 palabras de una respuesta son clave para la creación de una evasión artística. Oirás frases como “Esa es una buena pregunta” o “Me alegro de que me lo pregunte”. Creemos que eso ayuda al oyente a aceptar que lo que viene es relevante.

Los políticos se precupan de gustar a la gente, pero, ¿y las mujeres y los hombres de negocios?

Norton: Yo creo que los políticos se entrenan más y pueden ser de manera innata mejores en ello, pero se aplica en los negocios también. Piense en el líder que tiene que responder preguntas difíciles sobre despidos. Como el personaje de George Clooney en Up in the Air. Vuela por el mundo echando a gente. Le preguntan cosas como ”¿Cómo puede usted echarme?”, y él no contesta. Evade. Dice “esta es una oportunidad para usted”. Cambia la conversación.

Visualizar la unidad mezclando los diputados en el Parlamento

Martes, 1 de febrero de 2011

Eso fue lo que sucedió en el Debate sobre el Estado de la Unión de la semana pasada en Estados Unidos. Republicanos y demócratas se sentaron juntos y mezclados para escuchar al presidente y al portavoz de la oposición. De esa manera se escenificó simbólicamente la búsqueda de un país unido y fuerte, en línea con la nueva narrativa de la Casa Blanca, no tan partidaria y divisiva como la anterior.

El editor de Time, Richard Stengel, lo cuenta así:

Durante 112 años, hasta 1913, los presidentes enviaban al Congreso sus discursos sobre el estado de la Unión en papel. Woodrow Wilson decidió hacerlo en persona, y casi todos los presidentes lo han hecho así desde entonces. El discurso se ofrecía por la mañana hasta que Lyndon Johnson lo convirtió en una ocasión de prime-time. Los partidos siempre se sentaron aparte. No fue hasta Ronald Reagan que el “Estado de la Unión” se convirtió en un espectáculo completo (lo que el juez Roberts llama “cheerleading“) con pelea de ovaciones incluida. La idea de este año de sentar juntos a los dos partidos – una cita nocturna en el Congreso que traspasa los límites de los partidos – fue un truco, pero un truco perfecto. Muchas viejas figuras de Washington se quejan del hecho de que demócratas y republicanos no socializan como solían. Tip O’Neill solía decir que el partidismo terminaba a las 6 de la tarde, la hora del aperitivo. Pero la amistad más allá del pasillo importa sólo si ayuda a que el Congreso logre algo. Si le dan a escoger entre un congreso de colegas que no logra nada, o uno de relaciones frías pero que saca el trabajo adelate, el pueblo americano escogería sin dudar éste último.

En España, como en tantos otros países, los miembros del parlamento no solo no se juntan en el hemiciclo, sino que jamás aplauden al presidente si no es de su partido. Ni siquiera aplauden las intervenciones de quienes no son “de los suyos”, aunque puedan mas o menos coincidir con su ideología. En España, los diputados del PP no aplauden jamás al presidente, pero tampoco un intervención de CiU, aunque coincida al milímetro con sus posiciones. El PSOE tampoco aplaude a Rajoy, jamás, pero curiosamente tampoco un buen discurso de Izquierda Unida, por ejemplo.

Es cierto que el presidente de Estados Unidos es el jefe del Estado, como el Rey de España para nosotros, y eso le hace algo más respetable, pero resultaría muy sano que, de vez en cuando, los aplausos fueran para aquellos que merecen ser aplaudidos, con independencia de que lo diga uno de los nuestros o no.

“Momento Sputnik”

Miércoles, 26 de enero de 2011

En el mensaje que Obama me ha enviado por correo electrónico esta mañana , después de su discurso en el Debate del Estado de la Unión, el presidente me dice:

Luis:

(…) Hace medio siglo, cuando los soviéticos nos ganaron en el espacio con el lanzamiento de un satélite llamado Sputnik, no teníamos ni idea de cómo podríamos ganarles en la carrera a la luna. La ciencia no había llegado. La NASA ni siquiera existía.

Pero tras invertir en mejor investigación y mejor educación, no simplemente pasamos a los soviéticos. Desplegamos una ola de innovación que creó nuevas industrias y millones de nuevos empleos.

Este es el momento Sputnik de nuestra generación.

Son prácticamente las mismas palabras que el presidente utilizó en el discurso. Con esta metáfora, Obama lleva algunos días ya intentando modular su discurso para que resulte unificador de un país muy dividido por la retórica incendiaria de los ultraconservadores. Para Obama el desafío de hoy es ganar a China e India en la batalla por la innovación y por la tecnología y la energía.

La metáfora ha funcionado, y el mundo entero ha hablado hoy en los informativos del “momento Sputnik”, como metáfora del esfuerzo que Obama dice que quiere que su nación haga.

Obama el unificador, en la mejor tradición de Roosevelt, Kennedy o Reagan, ha sustituido al Obama activista de izquierdas de hace tan solo unos días.

Por qué se venden más botas de cowboy cuando hay crisis

Viernes, 21 de enero de 2011

Eso es lo que explica Jennifer June, una experta en botas de montar. Cuando hay problemas, la gente busca la seguridad y refuerza real y simbólicamente en su percepción y en su evaluación los atributos de fortaleza.

A partir de esa interesante hipótesis, mi cuate Oscar Santamaría hace un artículo que ofreció Público mientras tanto él como Joshua (el Espartaco Santoni de la comunicación política) y yo mismo andábamos por Buenos Aires.

Sí, en época de crisis se venden más botas de cowboy, se rescata el discurso patriótico, a veces extremo, se vuelve a la esencia de la ”Ley y Orden”, se enardecen los ánimos y se polarizan las sociedades. Esos efectos son los que está intentando evitar Obama con su discurso unificador y conciliador. Igualito que el Tea Party y los extremistas de las tertulias de la tele digital aquí en España. (Véase el discurso del presidente en Tucson, ya para la historia - por cierto, una buena ocasión para ver cómo lee Obama sin prompter: lo hace tan bien como con él) .

SI ALGUIEN ECHÓ DE MENOS ALGÚN POST ESTOS DÍAS, LE PIDO QUE ME DISCULPE: VIAJES Y LÍOS. PERO YA ESTOY.

El original discurso del rey

Viernes, 7 de enero de 2011

En “El discurso del Rey”, la película que ya anticipamos por aquí, que está ahora mismo en las pantallas y que no puedes perderte, el rey Jorge VI se sirve de los servicios de un terapeuta excéntrico para superar su tartamudez. El entrenador le ayuda a ofrecer un discurso fundamental, que es el de entrada de Reino Unido en la II Guerra Mundial. La película es una delicia.

Aquí tienes el discurso original en audio. Se perciben bien las dificultades del monarca para ir engarzando lentamente las palabras, sin temblores. Sustituyendo las erres por uves dobles.

Texto del discurso “En esta hora solemne…”
por Jorge VI, 3 de septiembre de 1939

In this grave hour, perhaps the most fateful in our history, I send to every household of my peoples, both at home and overseas, this message, spoken as I were able to cross your threshold and speak to you myself.

For the second time in the lives of most of us we are at war. Over and over again we have tried to find a peaceful way out of the differences between ourselves and those who are now our enemies. But it has been in vain. We have been forced into a conflict. For we are called, with our allies, to meet the challenge of a principle which, if it were to prevail, would be fatal to any civilised order in the world.

It is the principle which permits a state, in the selfish pursuit of power, to disregard its treaties and its solemn pledges; which sanctions the use of force, or threat of force, against the sovereignty and independence of other states.

Such a principle, stripped of all its disguise, is surely the mere primitive doctrine that might is right; and if this principle were established throughout the world, the freedom of our own country and of the whole of the British Commonwealth of Nations would be in danger. But far more than this – the peoples of the world would be kept in the bondage of fear, and all hopes of settled peace and of security of justice and liberty among nations would be ended.

This is the ultimate issue which confronts us. For the sake of all that we ourselves hold dear, and of the world order and peace, it is unthinkable that we should refuse to meet the challenge.

It is to this high purpose that I now call my people at home and my peoples across the seas, who will make our cause their own. I ask them to stand calm, firm and united in this time of trial. The task will be hard. There may be dark days ahead, and war can no longer be confined to the battlefield. But we can only do the right as we see the right, and reverently commit our cause to God. If one and all we keep resolutely faithful to it, ready for whatever service or sacrifice it may demand, then, with God’s help, we shall prevail. May He bless us and keep us all.

Habilidoso Rajoy

Domingo, 12 de diciembre de 2010

No me gusta hablar aquí de política española, y menos aún para elogiar a Rajoy, pero hace un par de días el líder de la Oposición estuvo habilidoso como nunca. Comparecía el presidente Zapatero para dar cuenta de las gestiones del Gobierno en la crisis de los controladores aéreos.

Rajoy tiró de hemeroteca y en un momento dado dijo: “el ministro de Fomento es un inútil total…”. Los bancos de los socialistas se rasgaron las vestiduras por el insulto… Y resultó que tal cosa la había dicho el vicepresidente Rubalcaba sobre el ministro de Fomento de Aznar cuando gobernaba el PP. Brillante.

Rajoy no es bun orador, por mucho que a veces se diga, pero ese momento fue realmente hábil y memorable.

Aquí lo tienes.